La flota española carga contra Bruselas por abrir la puerta al atún barato de Indonesia
El sector denuncia que la UE permitirá importar filetes sin aranceles pese a las dudas sobre trazabilidad y pesca ilegal

Tareas de pesca en un barco de cerco de la flota atunera española. | EP
La industria atunera española ha abierto un nuevo frente contra Bruselas. La flota agrupada en Opagac (Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores) alerta de que el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea e Indonesia puede provocar «competencia desleal» en el mercado europeo al permitir la entrada masiva de filetes de atún sin aranceles. El borrador del tratado comercial contempla eliminar el actual gravamen del 18% que pagan los filetes de atún indonesios al entrar en la UE. Una medida que el sector considera especialmente peligrosa por tratarse de un producto de alto valor añadido y por el enorme peso de Indonesia en el mercado mundial: el país asiático es el principal productor global de atún tropical.
«Nos sorprendió porque pensábamos que el atún iba a ser considerado un producto sensible dentro del tratado. España no solo pesca atún, también lo transforma y tiene una industria muy potente detrás», explica a THE OBJECTIVE Julio Morón, director gerente de Opagac. La patronal atunera denuncia que Bruselas sí ha fijado límites para otros productos incluidos en el acuerdo —800 toneladas para conservas y 5.000 toneladas para lomos precocinados—, mientras que los filetes congelados han quedado completamente liberalizados. «Ahí es donde está el problema […]. Indonesia opera con flotas que están muy lejos de los estándares europeos en trazabilidad, controles o sostenibilidad», sostiene Morón.
El miedo a un desplome de precios
La preocupación del sector no se limita únicamente a la competencia exterior. El temor real es que el acuerdo arruine una estrategia industrial en la que la flota europea llevaba años invirtiendo para abandonar parcialmente el modelo tradicional de conservas y posicionarse en segmentos más rentables. En los últimos años, las empresas atuneras españolas han apostado por sistemas de ultracongelación a bordo para desarrollar el mercado del filete congelado destinado al denominado «fresco descongelado», un producto prémium que permite elevar márgenes y competir en mayor valor añadido.
«Nosotros estábamos apostando por el mercado del filete de atún y el producto tipo fresco descongelado, que tiene mucho más valor que la lata tradicional. Pero si Indonesia entra con producto libre de aranceles, nos hunde los precios», advierte Morón. El mercado europeo de filetes de atún ronda actualmente las 70.000 toneladas anuales, aunque Europa apenas produce unas 20.000. El resto depende de importaciones. «Indonesia produce unas 700.000 toneladas de atún. Imagínate el impacto que puede tener entrar aquí sin aranceles», señala el director de OPAGAC.
Malestar creciente del sector primario
El conflicto del atún se suma al creciente malestar de sectores agrícolas, ganaderos y pesqueros europeos contra la política comercial comunitaria. La industria acusa a Bruselas de imponer estándares ambientales, laborales y sanitarios cada vez más estrictos dentro de la UE mientras permite importar productos de terceros países bajo condiciones mucho más laxas. «La ambición de vender coches, autobuses o productos industriales está dejando a sectores como la pesca al pie de los caballos», critica el director de la patronal, comparando la situación con el debate generado por Mercosur y otros acuerdos comerciales impulsados por la Comisión Europea.
Opagac y Europêche alertan además de los riesgos asociados a parte de la flota indonesia, como la ausencia de registros completos, falta de observadores científicos, transbordos en alta mar o posibles casos de pesca ilegal y trabajo forzoso. El sector insiste en que el problema no es únicamente económico, sino también de garantías para el consumidor europeo. «Una lata de atún ni siquiera tiene obligación de indicar qué barco capturó el pescado o de dónde procede exactamente», denuncia Morón.
Presión sobre el Parlamento Europeo
El acuerdo comercial con Indonesia ya fue firmado el pasado septiembre y ahora encara su tramitación en el Parlamento Europeo y el Consejo. La estrategia del sector pasa ahora por intentar introducir cláusulas de salvaguarda que limiten el impacto de las importaciones. Entre las medidas que reclama la industria figuran recuperar parcialmente los aranceles para los filetes de atún, establecer contingentes máximos de entrada o activar mecanismos automáticos en caso de desplome de precios.
«Vamos a intentar hacer ruido y sensibilizar a los grupos parlamentarios para que al menos se introduzcan mecanismos de protección para los filetes congelados», explica Morón. Aunque reconoce que el sector atunero no tiene una gran capacidad de movilización social, la patronal considera que está en juego buena parte de la competitividad futura de la industria europea. «Necesitamos algún tipo de salvaguarda que nos dé oxígeno o, al menos, tiempo para adaptarnos», remata.
