Los exportadores españoles miran a América Latina e India para sustituir a Alemania y EEUU
El tráfico de mercancías entre los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona se dispara un 50% por la crisis de Ormuz

Un pin con la bandera india y española en la última conferencia tecnológica entre ambos países celebrada el pasado enero en Madrid. | EP
La caída de la demanda en Alemania y Estados Unidos ha obligado a los exportadores españoles a diversificar los países a donde envían sus mercancías. A diferencia de lo que muchos pronosticaban, China, con cerca de un 2% del mercado, está lejos de haberse convertido en un sustituto de EEUU, que, a pesar de los aranceles y la incertidumbre, aún pesa más del doble que el gigante asiático. Mientras el Gobierno de España y algunas autonomías apuestan por Pekín como aliado comercial clave —la Generalitat de Cataluña anunció desde China 50 millones de euros en ayudas para que los exportadores diversifiquen mercados ante las tensiones arancelarias—, los empresarios están encontrando oportunidades en un abanico más variado de destinos, especialmente en Latinoamérica e India.
«España tiene una dependencia muy fuerte del mercado europeo del 61 o 62% y hasta 2025 estábamos viendo una estrategia de España en busca de mercados eficientes donde hay más demanda y un coste operativo más bajo, con Alemania sobre todo como uno de los puntos fuertes, pero España ha empezado a diversificar sus mercados y Alemania ha bajado en cuanto a demanda», señala Silvia Banchini, cofundadora de inAtlas, una compañía del grupo Cesce que analiza datos como los que llegan desde las aduanas, mucho más inmediatos que las estadísticas macroeconómicas, que tienen un «decalaje». Apunta que algunos sectores empiezan a experimentar un «decrecimiento» por la «competencia china» más intensa. Asimismo, los aranceles de EEUU han «penalizado» a las compañías españolas.
En este contexto, las exportaciones del país han sufrido una «desaceleración», pero no un decrecimiento por el auge de otros mercados como África, que «ha crecido un 6%», o Latinoamérica, «una ruta rápida que hemos tenido que abrir de forma un poco forzada por la crisis de Ormuz». «México, Colombia, Chile, Brasil es donde realmente la empresa española está teniendo un poco más de aire», explica a THE OBJECTIVE la especialista en análisis geoeconómico e inteligencia de mercados, que añade que los productos de gama alta como vino o aceite son los más inmunes a las turbulencias del comercio global y, de hecho, se mantienen como «el principal generador de superávit comercial» cuando el conjunto de la balanza es deficitaria.
«Este año creo que seguiremos viendo un buen crecimiento de las exportaciones españolas en Latinoamérica y nuevas oportunidades en la India, un mercado que España no había sabido explotar históricamente, pero en el que tiene la ventaja muy relevante del nuevo acuerdo europeo», subraya Banchini. Se trata de un «importador muy atractivo, que importa productos muy coincidentes con los sectores que son fuertes en España: el químico, farmacéutico, cosmético, textil, y acabaremos llevando el agroalimentario» y que cuenta con una clase media de 400 millones de personas. Además, «Vietnam e India son países muy bien posicionados en riesgo país institucionalmente».
«Se ha hablado mucho en los últimos años del recorrido de la pérdida de competitividad, pero ha sido leída más en esta proporción clásica del coste laboral unitario», destaca la especialista. A pesar de que España «ha conseguido subir el salario» mínimo más que los socios europeos, esto «no viene acompañado de una inversión productiva en la industria», por lo que la economía «es sólida en servicios, ha crecido en construcción y en turismo, pero esto no lleva a largo plazo a algo sólido, a la capacidad de exportar». Para esta analista, la clave ante la ausencia de capital del propio país en esta dirección es que «estamos recibiendo bastante más inversión extranjera industrial y esto nos va a beneficiar desde el punto de vista de la competitividad». Recuerda que en los últimos cinco años nuestro país ha caído en este indicador, pero algunos sectores como la automoción siguen «fuertes».
Banchini señala que solamente en EEUU se han perdido un 8% de las exportaciones en 2025 a raíz de los aranceles y a esto se añade la «incertidumbre en la planificación», de modo que se muestra partidaria de «diversificar el riesgo». Muchas empresas ya han encontrado alternativas logísticas por la crisis del golfo Pérsico y, de hecho, «se está notando desde marzo una subida en el tráfico entre Algeciras, Valencia y Barcelona de más del 50%, porque es una de las rutas alternativas de entrada a Europa. Otro cambio «interesante» ha sido la «subida del 22% en el crédito en pymes», que se explica por la «necesidad de salir del mercado interno y asegurar estabilidad». A futuro, la experta cree que es importante explotar más las oportunidades según las fortalezas de España, por ejemplo, «potenciar las exportaciones de renovables», ya que «somos el quinto o sexto productor mundial de fotovoltaica y ha habido mucha más inversión».
