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Macroeconomía

El frenazo de la demanda y las exportaciones obligan a revisar a la baja la previsión del PIB

Los analistas ajustan negativamente sus estimaciones sobre la economía española por el deterioro de varios indicadores

El frenazo de la demanda y las exportaciones obligan a revisar a la baja la previsión del PIB

Una fábrica de coches, uno de los productos que España exporta al resto del mundo. | EP

Los analistas han revisado a la baja sus previsiones de crecimiento económico para este año por los efectos de la guerra en Oriente Medio, pero también por tendencias de fondo como la ralentización en la creación de empleo o en las exportaciones. En este último caso, en parte por el diferencial de inflación que arrastra España con respecto a sus socios europeos, que implica que nuestros productos sean cada vez menos competitivos en el exterior. Los principales centros de estudios y think tanks que observan la evolución macroeconómica del país estiman ahora, de media, que el producto interior bruto (PIB) crecerá en 2026 un 2,2%. Este ritmo es una décima inferior al que se esperaba hace tan solo dos meses, seis por debajo del registrado el año pasado y 1,3 puntos menos que el de 2024. El consenso apunta a que esta dinámica de desaceleración se consolidará en 2027, cuando la economía podría avanzar solamente un 2%.

Hasta nueve instituciones han rebajado sus estimaciones de crecimiento para 2026, frente a solo dos que han mejorado sus perspectivas, de un total de una veintena de análisis recopilados por el Panel de Previsiones de Funcas. La discrepancia entre ellos se reduce a solo dos décimas por encima o por debajo de la media. En particular, se han tenido en cuenta los informes de Analistas Financieros Internacionales, BBVA Research, Caixabank Research, la Cámara de Comercio de España, el Centro de Estudios de Economía de Madrid de la URJC, el Centro de Predicción Económica de la UAM, CEOE, Equipo Económico, EthiFinance Ratings, Funcas, el Instituto Complutense de Análisis Económico, el Instituto de Estudios Económicos, Intermoney, Mapfre Economics, Metyis, Oxford Economics, Repsol, Santander y la Universidad Loyola. Metyis ofrece el escenario de crecimiento más pesimista (2%), mientras que cinco observadores confían en el más optimista, situado en el 2,4%.

Si nos detenemos en los puntos de la economía en los que se han revisado negativamente las expectativas, el sentimiento generalizado se muestra escéptico con aspectos como el consumo de los hogares y del sector público, la formación de capital, la demanda nacional, las exportaciones y las importaciones. Además, la gran mayoría de los analistas han revisado al alza el incremento previsto de precios —tanto la inflación general como la subyacente— y la estimación media ha restado dos décimas a la balanza de pagos por cuenta corriente esperada para 2026. Todo ello apunta a un escenario probable de turbulencias macroeconómicas por una escalada inflacionaria que coexistirá con un menor crecimiento.

Actualmente, el analista medio augura que la demanda nacional siga actuando como motor económico al crecer más que el sector exterior, aunque a un ritmo más lento del 2,6%. Es decir, dos décimas menos que el consenso de hace dos meses al haber recortado su estimación nueve centros de estudios. Todavía mayor ha sido el hachazo de las exportaciones, que se revisan a la baja en medio punto de media para crecer solo un 1,8% en 2026, una velocidad que, sin llegar a ser negativa, restará al crecimiento del PIB al situarse por debajo de este parámetro, como ya viene ocurriendo en los últimos meses.

El pronóstico general señala que las importaciones, en cambio, aumentarán este año mucho más de lo que lo hará el PIB, con un alza del 3,2%. A pesar de que este nivel es relativamente alto, marca una reducción de siete décimas con la cifra que se barajaba hace dos meses, lo que puede puede estar a su vez relacionado con la ralentización del consumo, que se espera que se incremente un 2,6% este año y un 2% el siguiente. El consenso también se ha movido cuatro décimas a la baja con respecto a la formación bruta de capital fijo esperada, que aumentará un 4,3%. Además, se ha ajustado negativamente una décima el saldo de las Administraciones Públicas, para el que se prevé un decrecimiento del 2,5% en 2026 y otro 2,3% en el ejercicio próximo.

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