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Airbus defiende el futuro avión de combate europeo pese al bloqueo de Francia y Alemania

El programa busca sustituir los actuales cazas Eurofighters e integrará cazas, drones y capacidades digitales conectadas

Airbus defiende el futuro avión de combate europeo pese al bloqueo de Francia y Alemania

Avion de combate Eurofighter volando junto a aeronaves no tripuladas. | Airbus

El consejero delegado de Airbus, Guillaume Faury, defendió este miércoles la continuidad del programa FCAS, el gran proyecto europeo para desarrollar un sistema de combate aéreo de sexta generación, pese a las tensiones que mantienen bloqueadas algunas de las negociaciones entre Francia y Alemania.

Durante una cumbre organizada por el grupo europeo en el aeródromo de Ingolstadt-Manching, en Alemania, Faury aseguró que el grupo sigue comprometido con el programa y con la cooperación industrial europea. «Creemos firmemente en la necesidad de Europa de contar con un sistema de combate aéreo», afirmó el ejecutivo galo, aunque reconoció que la colaboración multinacional «no es un paseo por el parque».

El FCAS —Future Combat Air System por sus siglas en inglés— es uno de los programas «estratégicos más ambiciosos de la defensa europea» y cuenta con la participación de Alemania, Francia y España. El objetivo es desarrollar un sistema capaz de sustituir a partir de 2040 a los actuales Eurofighter y Rafale mediante una combinación de caza tripulado, drones acompañantes y sistemas conectados digitalmente

Aunque el desarrollo del avión de combate sigue atascado por las discrepancias industriales y políticas entre París y Berlín, Faury quiso destacar que otras partes del proyecto sí están avanzando. Entre ellas citó la denominada «nube de combate», diseñada para conectar en tiempo real plataformas y sensores militares, así como los sistemas no tripulados que acompañarán al futuro caza.

«Soy optimista con el FCAS como sistema de Airbus y seguimos colaborando con los diferentes países», señaló el directivo, que también recordó que el programa fue concebido antes de la invasión rusa de Ucrania, un contexto geopolítico que ha alterado las prioridades militares europeas y las necesidades operativas de cada país.

En la misma línea se expresó el responsable de Defensa y Espacio de Airbus, Michael Schoellhorn, quien insistió en que el FCAS «no es solo un caza, sino un sistema de sistemas». Según explicó, parte del proyecto progresa a buen ritmo pese a las dificultades que rodean el desarrollo de la aeronave principal.

El principal foco de tensión se encuentra en el reparto industrial y el liderazgo del programa. La francesa Dassault Aviation ha defendido una mayor cuota de control sobre el desarrollo del avión, llegando a reclamar hasta el 80 % del proyecto, pese a que inicialmente se había planteado una distribución equitativa entre los tres socios.

España participa en el programa a través de empresas como Indra, que en los últimos meses ha tratado de posicionarse como un actor de consenso dentro de la rivalidad franco-alemana y ha reivindicado el papel español como socio en igualdad de condiciones.

A las disputas industriales se suman además diferencias operativas entre Francia y Alemania. El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció recientemente que ambos países tienen necesidades distintas para el futuro avión de combate. Mientras Francia busca un aparato con capacidad nuclear y apto para operar desde portaaviones, Alemania no contempla actualmente esos requisitos.

La jornada organizada por Airbus reunió a cerca de 200 representantes del sector de defensa europeo, entre expertos, ingenieros, inversores y responsables de la industria militar, en un contexto marcado por el aumento del gasto en defensa y el debate sobre la autonomía estratégica europea.

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