El Santander pone en marcha otra filial para comprar todo tipo de buques y alquilarlos
El banco lanzó la operativa de Naviera Zaballa a finales de marzo a través de una agrupación de interés económico

La presidenta del Santander, Ana Botín. | EP
El Santander ha puesto en marcha hace unas semanas una nueva filial para comprar todo tipo de buques y alquilarlos posteriormente. El banco ha creado la compañía Naviera Zaballa, cuya actividad comenzó a finales de marzo, según ha podido saber THE OBJECTIVE. Con ello amplía su posición en este mercado, donde ya tiene otras sociedades que operan en este nicho de negocio.
A lo largo de los años, el grupo cántabro ha contado en solitario o junto a otros socios, como Inditex, con firmas de esta naturaleza. Por lo general, no permanecen abiertas mucho tiempo y, a los dos años, a lo sumo, se liquidan. En los últimos 12 ejercicios, muchas han estado bajo el foco de Hacienda y la Justicia, ya que se constituyen por lo general bajo el régimen especial de Agrupaciones de Interés Económico (AIE).
En 2013, la Comisión Europea declaró ilegales las ventajas fiscales de este tipo de corporaciones y exigió a España que recuperara el dinero perdido a sus beneficiarios. Pero un decenio después, tras una lucha legal, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) dio un giro al conflicto al señalar también como beneficiario al Estado. Por tanto, dejaba con las manos atadas a Hacienda para lograr los reembolsos uno a uno en la Audiencia Nacional, que ha anulado las resoluciones dictadas por el Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC).
Deducciones fiscales y alta rentabilidad
Las AIE son sociedades mercantiles que ayudan a la colaboración para la investigación, el desarrollo y la innovación, principalmente. Permiten deducciones impositivas a sus socios y, en la mayor parte de los casos, facilitan la obtención de rentabilidades elevadas por encima del 20%.
La nueva naviera del Santander, de acuerdo con el objeto social, explotará los buques que adquiera mediante el arrendamiento de los mismos, con o sin opción de compra. Está participada por su división bancaria en España y una de sus filiales para la tenencia de participaciones en otras empresas, Gestión de Inversiones JLT. Como en otras franquicias que tiene o ha tenido en el pasado, está representada por los administradores mancomunados Juan Carlos Castro Rico y Miguel Sueiro Seoane.
Otras cuatro navieras
A finales de 2025, el Santander disponía de otras navieras, entre ellas: Mirambel, Transgas, Transcantábrica y Tramschen. Estas dos últimas, a diferencia de las anteriores, están constituidas como sociedades limitadas, por lo que no participan del régimen fiscal de la AIE. Las cuatro tenían una valoración en libros de 65 millones.
El banco no solo compra y arrienda buques, ya sean de recreo o de mercancías. También tiene una potente actividad en el mundo del leasing de vehículos, tanto en nuestro país como en otros, a través de su división de consumo, integrada recientemente en Openbank. Precisamente, el nuevo plan estratégico de la entidad para los próximos años centra su apuesta de crecimiento de clientes en esta unidad para poder alcanzar los 20.000 millones de beneficios.
Negocio de coches
Openbank será el responsable de sumar en torno a un 40% de los usuarios que el conglomerado que preside Ana Botín pretende aumentar de aquí a 2028 en todos los mercados en los que opera. En total, prevé incorporar a su base a unos 30 millones y dar servicio a 210 millones de personas y empresas en el mundo.
La intención del Santander es que Openbank finalice 2028 con 35 millones de usuarios en cartera. A cierre del año pasado tenía algo más de 26 millones, después un crecimiento del 7%. El grupo plantea varias actuaciones para alcanzar el objetivo. Tiene previsto desarrollar experiencias con aplicaciones de primer nivel e integradas; impulsar un modelo operativo simplificado con una plataforma global única; dar un empujón a la adopción de la inteligencia artificial para incrementar la interacción, la productividad y rebajar el coste del servicio.
El negocio naviero en España es relevante: genera más de 4.000 millones de facturación y emplea a unos 50.000 trabajadores. Abarca desde las empresas dedicadas a los cruceros y el ocio marítimo hasta aquellas especializadas en el campo militar. En la actualidad, este último nicho está en auge por la necesidad de inversiones en defensa ante la situación de incertidumbre geopolítica desatada desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 y amplificada con la guerra que se libra en Oriente Próximo entre Estados Unidos e Irán.
