El Premio Nobel de la Paz es para el primer ministro de Etiopía

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El Premio Nobel de la Paz es para el primer ministro de Etiopía
Foto: MICHAEL TEWELDE

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed Ali, ha sido galardonado con el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para conseguir «paz y cooperación internacional» en su país y por su «una iniciativa decisiva» para resolver el conflicto fronterizo con la vecina Eritrea.

El jurado ha querido reconocer los esfuerzos del líder etíope por promover la reconciliación tanto en su país como en la región este y noreste de África, además de «justicia social». En Etiopía, añade el Comité Noruego del Nobel, «Abiy Ahmed ha iniciado reformas importantes que dan a muchos ciudadanos esperanzas de tener una vida mejor y un futuro más próspero».

Su estrecha cooperación con Isaias Afwerki, presidente de Eritrea, el nuevo Nobel de la Paz consiguió «rápidamente» un principio de acuerdo en un periodo de tenso armisticio entre su país y Eritrea. De esta forma, el Comité pretende reconocer a Ali e impulsar un proceso de paz definitivo.

Además, Ali ha sido el artífice de cambios ejemplares en Etiopía, que se convirtió bajo su batuta en la primera nación africana con una presidenta. “Necesitamos convertirnos en una sociedad que rechace la opresión de las mujeres», declaró el nuevo Nobel tras la designación de Sahlework Zewde como jefa del Estado. Y no sólo eso: se convirtió en pionero dentro del continente por hacer que su gabinete esté compuesto de manera paritaria por hombres y mujeres.

Los detractores de este dirigente de 43 años, explica Irene Escudero en la agencia Efe, señalan que las acciones de Abiy Ahmed Ali han sido más lavados de cara que decisiones de calado que puedan revertir la situación en el segundo país más poblado de África –son más de 100 millones de habitantes–. Hablamos de un territorio marcado por las disputas étnicas, los constantes movimientos de desplazados y el desgobierno.

En cualquier caso, el currículum del primer ministro es extraordinario a su edad, se le considera con el político etíope con mejor educación –lo que incluye su doctorado y su experiencia militar–, y ha ayudado a modernizar el país. También ha sido el creador de la Agencia de Seguridad de Redes de Información, el servicio de espionaje del país africano, y un mediador determinante en el último acuerdo de paz en Sudán del Sur.