THE OBJECTIVE
Juan E. Iranzo

Se acaba el año

«España concluye 2023 con una desaceleración de la actividad económica que favorece la lucha contra la inflación, pero que penaliza el empleo»

Opinión
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Se acaba el año

Ilustración de Alejandra Svriz.

España cierra el año 2023 con una clara desaceleración del crecimiento económico, lastrado por la inversión y sobre todo por las exportaciones, como consecuencia de la subida de los tipos de interés, de la gran incertidumbre existente y de la pérdida de competitividad de nuestra economía. Se inició el año con un aumento del PIB durante el primer trimestre del 4,1% interanual, que se ha reducido al 1,8% en el tercer trimestre, a pesar del gran éxito de la campaña turística.

Es muy preocupante la evolución del sector exterior, puesto que tradicionalmente han sido las exportaciones el motor de la recuperación económica en nuestro país; sin embargo, la moderación del comercio internacional y, sobre todo, la baja productividad de nuestra estructura productiva están provocando una caída de las exportaciones; asimismo, la reducción de las importaciones, aunque aportan crecimiento al PIB por el juego de los signos negativos, pone de manifiesto la atonía de la demanda interna, especialmente por la contracción de la inversión.

Desde el lado de la oferta productiva, resulta especialmente preocupante la caída que se está produciendo, acelerada desde la primavera, de la producción industrial. Ésta, se encuentra claramente penalizada por las crecientes restricciones medioambientales, europeas, nacionales y autonómicas, que están incrementando enormemente los costes de producción, lo que genera una competencia lastrada y asimétrica a nivel internacional. El caso más significativo es la demonización del sector del automóvil, siendo este el segundo de Europa después de Alemania.

Estas limitaciones, vinculadas a una sobre aplicación de la Agenda 2030, también están limitando la capacidad productiva y la eficiencia del sector agrario. La política errónea respecto a los cultivos transgénicos y los obstáculos en el empleo de fertilizantes o de insecticidas, son algunos ejemplos relevantes, que no se imponen en las producciones agrarias externas a la UE. Además, en España se están produciendo fuertes aumentos de los costes laborales en el sector por la elevación del Salario Mínimo Interprofesional y de las cotizaciones sociales. La solución no se encuentra en las posibles medidas proteccionistas anunciadas por la Unión Europea, como la compensación de las limitaciones a las emisiones de C02, o los recargos en frontera como al arroz para las importaciones de productos agrarios procedentes de terceros países.

«La UE está sometiendo a los sectores productivos a un exceso de regulación medioambiental»

La clave es que Europa apueste por un auténtico desarrollo sostenible, como difícil equilibrio entre crecimiento económico, cohesión social y protección del medio ambiente; si se incide en exceso en uno de los vértices, como está sucediendo al amparo de la denominada «emergencia climática», que no está demostrada científicamente, el modelo puede colapsar. Este es el proceso al que está sometiendo la Unión Europea a los sectores productivos internos, por su exceso de regulación medioambiental.

Además, hay que tener muy presente políticamente que, para garantizar el bienestar y la cohesión social que tenemos en Europa, es imprescindible crecer sostenidamente mediante la elevación de su potencial.

El PIB de nuestra zona euro puede finalizar el año en recesión, con una muy clara contracción de Alemania. La economía española, podría crecer en el conjunto del año 2023, un 2% aproximadamente por el buen comienzo del año.

Lógicamente nuestro mercado de trabajo está siguiendo la misma senda que el PIB con una clara desaceleración del empleo, lo que puede situar la tasa oficial de paro, al finalizar el ejercicio, cerca del 12%, la más alta de todos los países de la Unión Europea. Además, hay que tener presente que la tasa real de desempleo es sensiblemente más elevada, puesto que unas 700.000 personas tienen contratos como fijos discontinuos, pero no tienen actividad, cobran el paro y, sin embargo, no computan estadísticamente como desempleados.

Asimismo, si se sigue elevando el SMI hasta los 1.123 euros por 14 pagas anuales, e incluso en algunos convenios colectivos por 15 pagas, y se baja la jornada laboral legal a 37,5 horas semanales, se reducirá la productividad de nuestras empresas y la competitividad de nuestra economía, se crecerá menos, se reducirá el empleo y aumentará la economía sumergida.

«El IPC que inició este año en el 5,9% podría finalizarlo alrededor del 3,5%»

Además, las empresas privadas con contratos de servicios con la Administración Pública han soportado contra sus márgenes la elevación en un 46,9% del SMI desde el 2018, y la subida de las cotizaciones sociales, puesto que no está permitido indexar los precios de estos. Si la situación se mantiene como pretende el Ministerio de Hacienda y se siguen elevando los costes, muchas empresas de servicios, sobre todo pymes, no podrían soportar más la situación y tendrían que cerrar. Hasta este momento, se trata de un impuesto encubierto, puesto que lo tiene que soportar exclusivamente la empresa contra sus beneficios.

La propia desaceleración de la demanda interna, la subida de los tipos de interés y la bajada de los precios de las materias primas energéticas ha conseguido reducir la inflación, con lo que el IPC que inició este año en el 5,9% podría finalizarlo alrededor del 3,5%.

El convencimiento en los mercados de que las subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo y de la Reserva Federal han concluido, y que los tipos de intervención podrían empezar a reducirse durante el segundo trimestre del próximo año, está provocando una importante reducción de los tipos de la deuda, y el Euribor ya ha bajado del 4%; de hecho, algunos bancos ofrecen actualmente hipotecas con tipos de interés a la baja. Lo que, junto con los buenos resultados empresariales, ha provocado una importante subida de la Bolsa española desde comienzos de noviembre.

En definitiva, concluimos el año con una desaceleración de la actividad que favorece la lucha contra la inflación, pero que penaliza el empleo.

En cualquier caso, les deseo una Feliz Navidad y del año 2024 ya hablaremos….

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