Sánchez quiere CERA
«El voto de los españoles residentes ausentes no es totalmente fiable, por lo que unido a su sesgo izquierdista, parece que conviene mucho al marrullero Sánchez»

Imagen creada con inteligencia artificial.
No se va a ir por las buenas. La corrupción es tan extensa y profunda que, en cuanto Sánchez deje de ser presidente —o incluso siéndolo—, tiene un horizonte muy negro. Hasta hoy ha sido capaz de todo para mantenerse en el poder, liderar su banda y eludir la justicia. Su única salvación es conservar la mayoría parlamentaria y cambiar al Poder Judicial. Lo segundo lo está intentando con la convocatoria Bolaños, por la que habrá 700 nuevos jueces. Es un truco viejo: cambiar el perfil del grupo para controlarlo. Lo primero, no perder las elecciones, solo tiene un camino: cambiar el cuerpo electoral. El fraude es prácticamente imposible; sin embargo, añadir bolsas de nuevos votantes fieles es legal. ¿Dónde encontrarlos? Fuera de España.
El voto exterior ha cambiado mucho. Las dos primeras oleadas —la propia del siglo XX y la que tuvo lugar con la crisis de 2008— no afectan significativamente. Sin embargo, la reforma de 2022, que aprobó también el PP, y sobre todo la Ley de Memoria Democrática, de Bildu, han facilitado el voto y provocado una incorporación masiva. Entre esa fecha y enero de 2026, el CERA (Censo de Españoles Residentes Ausentes) ha pasado a casi tres millones de inscritos. La mayor parte de ellos de Argentina, México y otros países hispanoamericanos. Ese elector tiene un sesgo izquierdista estable.
El votante de fuera se decide mayoritariamente por el PSOE porque es barato hacerlo, es decir, es más fácil emitir un voto ideológico y menos práctico si se vive fuera del país. Los estudios explican que guardan ideas políticas de sus antepasados o bien están influidos por el ámbito izquierdista de su país. En este sentido, su voto no tiene nada que ver con lo que ocurre en nuestro país, sino lo que vive en su recuerdo y en su lugar de residencia allende los mares. De hecho, el voto a la derecha, tanto al PP como a Vox, es mucho menor.
En este sentido, María Isabel Álvarez Vélez y María Corres-Illera publicaron hace dos años un trabajo en la Revista de Derecho Político que resulta muy esclarecedor, titulado La relevancia del voto CERA: ¿Puede el voto CERA afectar al resultado de las elecciones? La respuesta es que el voto de estos nuevos españoles es un problema democrático de fondo. Es muy dudoso que sea legítimo que haya ciudadanos que voten sin vivir bajo las políticas que ayudan a decidir. Son personas nacidas en otros países, descendientes de emigrantes de hace muchas décadas, que nunca han vivido en España y que no saben casi nada de nuestro país. Es muy dudoso que quien mantiene solo un vínculo sentimental con España tenga el mismo peso electoral que un español residente.
«En algunas circunscripciones, el voto exterior puede decidir un escaño»
El asunto es complicado para la democracia y beneficioso para el PSOE. Y esto no es casual. En algunas circunscripciones, el voto exterior puede decidir un escaño. Ahora las elecciones son muy competidas y se gana por un puñado de votos, por un porcentaje mínimo. Esto puede dar o quitar la mayoría parlamentaria con un sistema que da pocas garantías de limpieza. Rosario García Mahamut, catedrática de Derecho Constitucional, lo contó en un artículo en la revista Teoría y Realidad Constitucional en 2023. Existen dificultades logísticas —plazos, envíos postales y recursos consulares—, además de problemas con la custodia documental, el control de identidad, el riesgo de impugnación sin resolución, y una participación muy desigual según países. Por ejemplo —esto lo digo yo—, el PSOE está muy interesado en que voten los nacionalizados en Argentina porque le son muy favorables.
Lo cierto es que el voto CERA no es totalmente fiable, por lo que unido a su sesgo izquierdista, parece que conviene mucho al marrullero Sánchez y su banda. No en vano, con un poquito de magia se puede cambiar un resultado electoral. Tenemos nueve circunscripciones con escaños que dependen de menos de 2.000 papeletas, como Gerona, Madrid, Cantabria, Tarragona, Albacete, Málaga, Santa Cruz, Salamanca y Ceuta. Nueve diputados son dos más de los que tiene Junts.
No estoy diciendo que el PSOE de Sánchez, tras meter mano en el Poder Judicial y el Tribunal Constitucional, así como en tantísimos organismos e instituciones públicas, vaya también a meter mano en el voto CERA. Lo que sostengo es que este Gobierno no es de fiar y está contra las cuerdas. Y cuando una alimaña está herida y acorralada es capaz de cualquier cosa.