La semana atroz de Pedro Sánchez
«Todas las causas se le han amontonado a Sánchez en la semana más 'horribilis': ayer, su mujer; hoy, la directora de la Guardia Civil; mañana y pasado, Zapatero»

Imagen creada con inteligencia artificial.
Han querido la FIFA y el juez Juan Carlos Peinado que ayer, lunes, a las seis en punto de la tarde coincidieran el estreno de España en el Mundial de Fútbol y la comparecencia de Begoña Gómez Fernández ante el juez que la imputa por cuatro delitos, a saber: tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida. No está mal.
Las seis de la tarde es una hora que fue taurina, aunque antes Federico García Lorca había establecido que eran las cinco en su canto fúnebre a Ignacio Sánchez Mejías: aquellas «¡terribles cinco de la tarde! / ¡Eran las cinco en todos los relojes! / ¡Eran las cinco en sombra de la tarde!». Después se fue atrasando: primero a las seis y últimamente a las siete en punto de la tarde.
No sé quién va detrás de quién en la fijación del día y la hora de los grandes acontecimientos de nuestra vida. Digo yo si la FIFA y el juez no habrían podido acordar un escalonamiento de los hechos para que nos diera tiempo a atender a la selección española y a la comparecencia de la parienta de Sánchez ante el juez.
A la hora de empezar esta columna, aún no sabemos si Bego ha practicado esa forma tan particular que ella y su tronco tienen de colaborar con la Justicia: negarse a comparecer personalmente, delegando la representación en su abogado defensor y poniendo a buen recaudo el pasaporte por si acaso lo volviera a necesitar para acompañar a su marido en algún viaje internacional.
Junto a ella, para quien la acusación de Hazte Oír pide la pena de 24 años de prisión, comparecerán el empresario Barrabés, para quien se piden seis años, y Cristina Álvarez, la asesora para sus negocios privados que todos le pagábamos con dinero público y a la que se le piden 22 años de prisión. Esta audiencia preliminar pone fin a la instrucción antes de que la causa sea juzgada por la Audiencia Provincial de Madrid. El juez decidirá si acepta las medidas cautelares que solicitó la acusación citada: prohibición de salir de España con retirada inmediata del pasaporte y obligación de presentarse y firmar en sede judicial cada 15 días. No parece que se vayan a imponer las medidas cautelares más severas, como sería la prisión provisional con o sin fianza.
A todo esto, la hija de Sabiniano, que andaba necesitada de liquidez, ha hipotecado uno de sus pisos para conseguir un préstamo de 240.000 euros. La vivienda, presumiblemente, es de las que le regaló su padre, producto de la trata, pero ella debería tomar el asunto por el asa que menos quema. Consuélese la doña pensando en que ya no tendrá que ver nunca más al juez Peinado después de esta quinta y última comparecencia. Dicen los taurinos que no hay quinto malo; se suele programar así para mantener entretenido al respetable y que no desfile antes de tiempo si la corrida sale mala.
Ya habíamos comentado que la visita papal fue un suspiro de alivio, al despejar de las portadas de los diarios las noticias de la corrupción sanchista, pero era una tregua engañosa porque, una vez retornado el papa a Roma, todas las causas se le han amontonado a Pedro Sánchez en la semana más horribilis que pudo imaginarse: ayer, su mujer; hoy, la directora general de la Guardia Civil; mañana y pasado, el presidente Zapatero, que pide declarar solo sobre el rescate de Plus Ultra, en la que con toda seguridad repetirá su declaración del mes pasado negando que jamás realizó gestiones para rescatar a la compañía.
Lo de las joyas es otro cantar y pide que se le aplace la comparecencia sobre el tema, con el fin de reunir la documentación sobre las alhajas que corresponden a regalos de viajes y parte de una herencia. Es natural: ya le había contado a Suso de Toro que su madre, Purificación Zapatero, lo había ungido como presidente del Gobierno cuando él solicitó su parecer en el lecho de muerte. Y ya me dirán: si podía nombrarlo presidente, cómo no iba a poder asignarle una herencia en joyas. Ha de notarse que, mientras niega haber realizado gestión alguna para el rescate de Plus Ultra, en el asunto de la pedrería se va a limitar a reclamar la prescripción. No es que no cometiera el delito; es que ya ha prescrito, pardillos.
Lo que se va sabiendo de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, parece abonar la definición de la fontanera Leire sobre la jefa de la Benemérita: «Es de mi confianza». No puede haber juicio más terminante. Después de lo de Begoña con Peinado, hoy le toca comparecer a Mercedes González ante el Senado por iniciativa de sus subordinados de la UCO por haber mantenido reuniones con Leire Díez. «Solo fueron dos», protestaba virtuosamente la mujer. «Al menos tres», replicaban los guardias de la Unidad Central Operativa.
Es muy probable que en estos días conozcamos también la sentencia contra José Luis Ábalos, con lo cual nos quedaría muy completita la semana. Y no parece que las perspectivas vayan a mejorar a corto o medio plazo, pero Sánchez no puede hacer otra cosa que dar largas. Lo contrario supondría acelerar la llegada de su futuro penitenciario.