THE OBJECTIVE
El purgatorio

Antonio Jiménez: «España sin inmigrantes no funciona»

El conocido presentador de tertulias políticas asegura que «los tertulianos hoy en día están más asustados que hace años»

Acostumbrado a verlo en la televisión de cintura para arriba, Antonio Jiménez (Siles, Jaén, 1956) impresiona con sus 193 centímetros de altura. Lo intentó con el baloncesto, pero más que la canasta lo suyo fueron los micrófonos. Más de media vida en el periodismo. Y desde hace años acostumbrado a dar la cara en el prime time televisivo con tertulias políticas, primero en Intereconomía y ahora desde 13TV. Teniendo un programa a las 22 horas no suele cenar, le basta con una comida contundente para aguantar. Aquí, sin probar bocado, no da puntada sin hilo. Inmigración, PSOE, amnistía, Pablo Iglesias, Sánchez, el poder mediático de la derecha. Menú variado para un comensal de elevadas exigencias.

PREGUNTA.- Si Carlos Herrera quiere ser presidente de la Real Federación Española de Fútbol, ¿a usted de qué le gustaría ser presidente?

RESPUESTA.- Es mucho mejor ser asesor de, que presidente de. O sea que yo en este caso sería un buen asesor de Carlos Herrera al frente de la Federación Española. Pero hay que decir que hay gente que se lo ha tomado a broma, te aseguro que es verdad. De tal forma que él va a luchar para hacer todo lo posible, por articular una candidatura que le posibilite el llegar a la presidencia de la Federación Española de Fútbol. Y está en ello, de verdad y con mucha ilusión. 

P.- ¿Con Herrera tiene usted mucha amistad?

R.- Sí, soy padrino de su hija Rocío y él es el padrino de mi hijo Alejandro. 

P.- ¿Qué le une a Antonio Jiménez con Carlos Herrera?

R.- Nos une el habernos encontrado en una radio, entonces en la Cadena Ser, principios de los 80. Yo estaba en Hora 25, él hacía entonces Las Coplas de mi Ser y un programa nocturno llamado El borde de la cama. Como trabajaba de noche, teníamos que estar toda la noche trabajando para servir el desayuno informativo de la mañana. Y él hacía su programa que terminaba a las tres, recibía a mucha gente.

Teníamos la ventaja y la suerte de que siempre la gente era muy generosa con él. Los oyentes del programa le traían sus bocadillos, alguna bebida, algún vino tal y en aquellos momentos era muy agradecido a las tres o cuatro tomarte algo. La verdad es que hicimos buenas migas y desde entonces somos muy amigos y nos tenemos un afecto extraordinario y he viajado mucho con él. Hemos estado en Sevilla, lógicamente, donde él entroncó desde el primer momento, y nuestras vidas han sido muy paralelas dentro de lo que son los medios de comunicación.

P.- Estuvo en Intereconomía con El Gato al Agua, después se pasó en a 13TV con El cascabel, la cosa siempre va de gatos.

R.- En aquel momento la cosa estaba clara. Queríamos que el título sugiriera que el programa era un lugar de debate donde iban a contender una serie de colegas que iban a debatir entre sí, y que uno tenía que llevarse el gato al agua. ¿Quién se lo va a llevar? Pues el que los espectadores decidan. Y el título nos pareció el más adecuado. Después la cosa sigue de gatos porque yo me identifico mucho con el gato, pues algo tenía que haber relacionado con los felinos, pues El cascabel. Aunque he de decir que yo soy de perros, tengo una perrita de agua a la que quiero muchísimo. 

P.- Antonio Jiménez empezó en la Cadena Ser y ha acabado trabajando en 13TV. ¿Esto es como empezar en las categorías inferiores del Real Madrid y acabar jugando de titular en el Barça?

R.- Siempre dije cuando pasé de la SER a la COPE y luego de la COPE pasé a Radio España, de allí a Onda Cero, y de Onda Cero a Radio Nacional de España, siempre lo hice por voluntad propia. Tuve la suerte de que no fue porque prescindieron de mí. Pude elegir en ese momento decidir cuando me llamaban, me daban a elegir. Al principio cuando pasé de la SER a la COPE, parecía que todo el mundo se acababa, pero luego la COPE demostró que era fantástica y que no solamente, en fin, podía competir perfectamente con la SER, sino que podía satisfacer todas tus necesidades e ilusiones desde el punto de vista informativo. Pero me pasó lo mismo en Radio España, que era una radio pequeñita.

Pero vivimos aquella etapa también con mucha ilusión, los que nos fuimos de entonces y luego lo mismo en la etapa, por ejemplo, de Onda Cero, de la Brújula del Mundo, esos dos años un poquito convulsos. Y luego ahí me ofrecieron quedarme en Onda Cero lógicamente, o hacer la mañana de Radio Nacional de España y yo dije: «Oye, ¿y por qué no? Yo quiero hacer pasar también a la historia como alguien que ha hecho las mañanas de Radio Nacional de España», que estaban muy identificadas con Luis del Olmo, con Julio César Iglesias, el propio Carlos Herrera, etcétera. En fin, yo siempre he entendido esto como una carrera de fondo en la que vas quemando etapas y siempre lo importante es que sean satisfactorias y saques provecho de todas ellas. 

P.- ¿La cadena SER de hoy es menos plural que la de su época? 

R.- Estoy convencido de que sí, no tengo ninguna duda. La Cadena SER de entonces era infinitamente más plural, más objetiva. Había, incluso a la hora de afrontar la información, por lo menos lo que yo sentía es que éramos extraordinariamente libres. No digo que ahora no lo sea, pero es verdad que ahora yo no sé si están más condicionados, quizá por la propia situación política de trincheras que estamos viviendo, de un lado a otro. Yo me sentí extraordinariamente libre y muy bien, cómo me sentí libre también en COPE y disfruté de la etapa de COPE en los mismos términos.

R.- Es cierto que ahora parece que identificamos más al periodista con el medio. Nos cuesta ver a un periodista del diario El Mundo pasando a El País o de la SER a la COPE. Nos parece extraño, cuando no debería ser así, cuando se debería ser periodista en cualquier medio.

R.- Efectivamente. Eres periodista ante todo, y luego, lo único que tienes que hacer es respetar la línea editorial del medio en el que estás trabajando. Respetarla significa asumirla. Si tú no estás de acuerdo con la línea editorial del medio en el que trabajas, no tiene sentido que estés ahí trabajando. Pero tú te debes, en primer lugar, al medio que te contrata, lógicamente. Y si te contrata, estás de acuerdo con su línea editorial, pues oye, encantado. Puedes ser extraordinariamente libre e independiente dentro de eso. Respetando esas líneas que tienen que ver con las condiciones editoriales del medio que te ha contratado.

«Sin la cobertura mediática que tiene en estos momentos, Sánchez no haría lo que está haciendo»

P.- Antonio Jiménez ha cambiado mucho de medios, ¿también ha cambiado de posicionamiento político o de ideas políticas?

R.- Ya sé que habrá algunos qué dirán «esté por los medios en los que ha estado o está y las cosas que dice pues debe ser tal», pero en fin, de eso podremos hablar después de lo que eso supone. Yo me considero una persona muy de centro. Cuando digo de centro ya sé que el centro no existe, la equidistancia no es posible, pero es que no soy equidistante. Cuando digo de centro me refiero más a mi actitud, que es bastante moderada en las cosas.

Siempre he sido una persona moderada que ha respetado a la izquierda y la derecha, siempre y cuando esa izquierda y esa derecha se hagan respetar. Por ejemplo, actitudes de derechas o de izquierda o extrema derecha o extrema izquierda que atentan contra el sentido común o contra la dignidad de las personas, o que ponen en cuestión algo tan evidente como la libertad y la dignidad de las personas, no las puedo respetar. Y hay gente que por otro lado, sobre todo la extrema izquierda, eso lo incumple. Por tanto, esa gente la escucharé, pero para mí no me merece ningún respeto.

P.- Sobre el PSOE, una de las líneas de pensamiento que circulan ahora por la derecha española es expresar que no hay PSOE bueno, que no hay socialismo bueno. Antonio Jiménez que ha vivido muchos liderazgos socialistas distintos, le pregunto, ¿cree que existe ese PSOE bueno?

R.- Si ahora mismo identificamos al Partido Socialista con Sánchez y toda su cohorte, que son todos los que forman parte del Grupo Parlamentario Socialista, tanto del Congreso como del Senado, evidentemente ese no es el PSOE que yo he conocido. Vamos, es que ese partido socialista que convergen todos estos señores y señoras no representa tampoco ni a Felipe González, ni a Alfonso Guerra, ni a Joaquín Leguina, Terreros, Corcuera, Barrionuevo, en fin, a históricos del partido que en su momento estuvieron hoy al frente del Gobierno.

Hicieron una cosa bien, otras mal, se les criticó lo que hicieron mal, pero también se les apoyó cuando lo hicieron bien y realmente nunca antepusieron los intereses del partido y sus intereses personales a los del Estado. Porque creo que otra cosa no, pero Felipe González y Alfonso Guerra demostraron muchas veces que tenían sentido de Estado, cosa que este Pedro Sánchez dudo que la tenga.

Jiménez, durante la entrevista en El purgatorio – Víctor Ubiña

P.- ¿Antonio Jiménez echa de menos la izquierda de antes?

R.- Naturalmente, sí, por supuesto que sí. 

P.- Lo que después dicen los del PSOE, es que a Felipe González también se le daba muchas hostias.

R.- Mira, Felipe González empieza a recibir palos, te lo digo porque yo estaba trabajando, en función de cuando el partido no asume que hay corrupción. Estamos hablando de casos que empiezan a barruntarse. En Andalucía donde hay un nepotismo notable desde el punto de vista de lo que es la utilización del poder en beneficio del partido, En el resto, el Gobierno empieza a ser demasiado autocomplaciente, no hay autocrítica.

Y cuando había cosas que realmente empezaban a chirriar, y cuando todo esto se empieza a criticar hay gente desde el partido que ve la crítica injusta y que solamente persigue echarles a ellos del poder para colocar a otros señores. La crítica se producía en función de unos hechos que realmente creemos estaba más que justificada.

Y si echas para atrás la vista, hay momentos en los que es verdad que a Felipe González y el gobierno de Felipe González de los años 90 hasta el 96 que se marcha, se dan los casos de corrupción, hay también un componente también de ejercicio del poder excesivamente totalitario, con tics totalitarios. Y aquello es todo lo que se critica fundamentalmente. Luego verdad que también se mezcla con el asunto del terrorismo, los GAL, en fin. ¿Qué ocurre?

Que si no se asumen las críticas, si las interpretan como que es un algo gratuito que tú como periodista estás ejerciendo en función y en beneficio de unos señores que están esperando para ocupar el puesto de los que estamos criticando. En aquel momento se criticó al Partido Socialista, igual que ahora se le está criticando a este partido por otras cosas. E igual que también se criticó al Partido Popular, o ¿es que el Partido Popular no estaba en el gobierno cómodamente instalado hasta que empezaron los casos de corrupción? Y fue lo que realmente desgastó las siglas hasta el extremo de perder las elecciones. E incluso de provocar una escisión poco menos que la de Vox, que surge en medio. 

P.- Trabaja con tertulianos todos los días. Somos un país muy de tertulia, ¿por qué les gustan a los españoles tanto las tertulias?

R.- Les gusta porque la gente se siente identificada un poco con esa forma de escuchar opiniones, a veces críticas, a veces favorables, pero más críticas que favorables, que se identifican perfectamente con lo que ellos piensan de lo que se está hablando. Esa necesidad de sentirte representado, te está representando y está diciendo lo que tú probablemente estaría diciendo ahí si te dejaran. Y por eso las tertulias políticas o deportivas tienen un éxito tremendo.

P.- Según Antonio Jiménez, ¿para qué debería servir una tertulia?

R.- La tertulia sobre todo tiene que demostrar o debe servir para aclarar, analizar los hechos y aclarar que hay veces que tú tienes a través de tus comentarios, de tus opiniones, dejar claro que hay actitudes o hay medidas, hay decisiones por parte de un gobierno o de un responsable de la administración que no son buenas para el interés general y que ponen de manifiesto que antepone sus intereses personales a los del Estado o a los generales. Y bueno, si estás viendo que hay elementos de perversión en decisiones y actitudes y sobre todo medidas que se toman, está bien denunciarlas y para eso está también las tertulias como la buena información.

«Echo de menos el PSOE de antes»

P.- ¿Le molesta el hecho de que les acusen, como lo hacían con Intereconomía y ahora con 13TV, de ser tertulias casposas o la derechona mediática?

R.- En absoluto, tengo las venas blindadas desde hace ya muchos años. La crítica no hace mella en ese sentido a la hora de reafirmarme en lo que pienso. Cuando digo que soy una persona centrada, no de centro, sino centrada, es que rehúyo de los extremos. No me gustan los extremos ni mucho menos.

P.- ¿Hay más corrección política hoy en día a la hora de hacer tertulias o de decir según qué cosas?

R.- Hay cierta autocensura, a veces sí. Más en todo aquello que hemos dado en llamar lo políticamente correcto. A veces creo que nos censuramos y no decimos lo que sentimos y lo que pensamos por miedo al qué dirán. O podemos incurrir en entrar en esa línea roja que supone ya pasar al otro lado, que alguien interprete que es necesario ir a los tribunales. Pero es verdad que hay cierta autocensura.

P.- Por decirlo de manera más bruta, los tertulianos están más acojonados ahora.

R.- Diría que sí. Políticamente hay una libertad total para decir lo que quieras y opinar como tú consideres oportuno. O sea, no hay más que ver la tertulia de El Cascabel, por ejemplo. No veo al director del THE OBJECTIVE, Álvaro Nieto, contenerse, él dice lo que tiene que decir en función de las cuestiones.

P.- Pero en líneas generales…

R.- En líneas generales a veces, y en la calle incluso la gente vierte más bilis y se vierte más odio, cosa que yo desde luego no comparto ni mucho menos. Y por supuesto, yo no haría jamás una tertulia para decir lo que se dice por ahí en las redes sociales y además parapetarse en el anonimato. Creo que con la educación se puede decir. Lo que no se puede hacer es traspasar esas líneas e incurrir en delitos de odio. Creyendo que no lo estás haciendo o cuestionar cosas que realmente tienen que ser extraordinariamente medidas.

P.- Por ejemplo, el asunto de la inmigración ilegal, que ahora vuelve a estar con más presencia en el debate nacional.

R.- El tema de la inmigración ilegal da rienda suelta a que gente desatada opine que los inmigrantes no hacen falta y que hay que echarlos y expulsarlos. Y yo siempre digo lo mismo, la inmigración tiene que regularse, por supuesto, y tiene que controlarse. Lo que tienen que hacer las autoridades es a aquellos que llegan, procurarles un estadio de confort necesario para poder desarrollar su vida trabajando aquí.

Lo que no puede ser es pensar que sin inmigrantes esto funciona. Vengo de un restaurante donde el 50% o el 60% de las personas que trabajan ahí son inmigrantes. Las personas que van a casa a hacer muchas cosas son inmigrantes. El taxista que me ha traído hace un rato es inmigrante. Es que luego te das cuenta, ¿funcionaría España sin los inmigrantes?

Ahora mismo son los trabajos que realmente muchos españoles no quieren hacer y lo tienen que hacer ellos. Pero muchas veces me pregunto y por qué eso lo piensan aquellos que de forma radical y extrema se manifiestan contra la inmigración. Vamos a hablar del tema con todo el sentido humano que merece. Yo creo que son gente que está huyendo de la pobreza y de la miseria y tienen derecho a buscarse la vida.

Antonio Jiménez posa en la sede de THE OBJECTIVE – Víctor Ubiña

P.- ¿Se deshumaniza?

R.- Por supuesto. Ahora, otra cosa es que no se le pida responsabilidades al gobierno con lo que ha hecho. Todo lo que yo digo es compatible con criticar al señor Escrivá, porque el señor Escrivá no ha tenido a bien llamar a los ayuntamientos, a las comunidades autónomas, donde esas personas que están recalando en una isla que está saturada. Hay que ponerse de acuerdo, ¿En qué lugar podemos ubicarlos?, ¿qué salidas hay que darles? Porque no se puede dejar a la gente en la calle a la buena de Dios. Todo eso es lo que tienes que controlar. No solamente en España, también en la Unión Europea.

P.- En muchas tertulias que Antonio Jiménez ha dirigido se han criado políticos como Albert Rivera, Pablo Casado…

R.- Llegué a tener en El Gato al agua hasta seis dirigentes del Partido Popular que acabaron siendo ministros con Rajoy en su primer gobierno.

P.- También estuvo Pedro Sánchez. ¿Del Sánchez que conoció en televisión al que ahora preside el Gobierno ha habido mucho cambio?

R.- No tiene nada que ver. Yo conocí entonces a Pedro Sánchez e incluso cuando él decidió presentarse pensamos muchos periodistas que era el candidato perfecto para sustituir a Zapatero. En la medida en que él se presentaba como un socialdemócrata que quería recuperar esa socialdemocracia liberal del partido del Partido Socialista, más parecida a lo que a lo que representó Felipe González.

Y en ese convencimiento estábamos, y por eso de alguna forma nos parecía la persona idónea. Y claro, luego ya fue cambiando absolutamente en función de sus intereses personales y los del partido. Cuando alguien dice «qué gran tipo, qué audaz», no, lo que hace muy fácil.

Si Felipe González en el año 96 hubiera hecho lo que él está haciendo ahora, José María Aznar no hubiera sido jamás presidente de Gobierno. El Partido Popular no hubiera llegado al Gobierno, seguiría todavía el Partido Socialista. Seguramente gobernando de por vida con Felipe González o con el que lo sustituyera, pactando con todos aquellos que ahora está pactando.

P.- Lleva trabajando en esto de periodismo 40 años, desde la época de la Transición hasta ahora. El nivel de la conversación pública ha ido variando, claro, pero ¿estamos en un momento donde a la gente le importa poco la mentira o que le mientan?

R.- A mí me da la impresión de que la mentira se cotiza a la baja de una manera extraordinaria, porque antes mentir y que eso que te lo reflejara una portada de un periódico o un telediario te podía costar perfectamente el cargo.  Ahora tú mientes y no pasa absolutamente nada. Da la impresión de que hay una sensación de anestesia. Se ha trivializado tanto la política que hemos llegado al extremo de que ya no nos importa lo que se diga o lo que se hace porque si no nos afecta personalmente, miro para otro lado y sigo mi camino. 

«Siempre he sido de centro, moderado, a pesar de lo que algunos piensan»

P.- Ahora con la ley de Amnistía. Viendo que hay muchos a los que no les importa nada el asunto, ¿Pedro Sánchez le ha tomado bien el pulso a esta sociedad con un umbral del dolor cada vez mayor?

R.- Hay un sentimiento de preocupación enorme por lo que está haciendo Sánchez. Entre otras cosas porque son 11 millones y medio de votantes del Partido Popular y de Vox y de otros partidos que no se sienten identificados con lo que hace Sánchez. En toda esa gente sí existe esa preocupación y esa inquietud y malestar. Que luego lo manifiesten como los que han salido a la calle y lo han hecho, pues hay gente que es más reservada pero que en su fuero interno está ahí el resquemor y el malestar del disgusto. Creo que es necesario que ahora se proteste y se salga a la calle de manera pacífica. Y Sánchez, si quiere hacer esta amnistía de una manera acorde, que vaya a elecciones defendiendo esto para que la gente lo vote. Él no está legitimado para hacer esto, porque no se ha presentado con esa proposición.

P.- Una sobre la irrupción de Vox, como algunos analistas dicen, ¿cree que puede haberle complicado la llegada a la Moncloa al Partido Popular?

R.- Sí, bueno, sin duda alguna. Y además yo creo que se hicieron mal las cosas en la campaña electoral. Hubo varios errores capitales, ya se ha dicho, por ejemplo, yo creo que Santiago Abascal no debió jamás decir que si gobernaban íbamos a tener un 155 permanente. Yo me pongo en el papel de cualquier ciudadano de Cataluña que no es independentista, que votaba a Ciudadanos, que incluso vota al Partido Popular o vota al Partido Socialista de Cataluña.

Y me viene un partido a decir que partir de ahora voy a tener un 155 permanente, pues el mal menor es votar al que probablemente lo impida, que es el Partido Socialista de Cataluña. Eso fue un error como el error también los famosos murales, las lonas contra los LGTB, etc. Por parte del Partido Popular, fue un error que Alberto Núñez Feijóo no fuera a ese debate a cuatro en RTVE. Cometió un error ahí y creo que también hubo un exceso de confianza, porque las encuestas le daban que iban a sumar de sobra.

P.- Antonio Jiménez dirigió un programa muy crítico con Zapatero. Hay periodistas que dicen que estamos viviendo un tardozapaterismo.

R.- Esta es la consecuencia de Zapatero. Sánchez es la consecuencia del zapaterismo o la continuidad del zapaterismo. El que sentó las bases de lo que estamos viviendo ahora fue Zapatero, que además él se prodiga en ello.

P.- Ya que hablábamos antes del poder, hay una idea que muchas veces se vuelve a repetir en la derecha española y es el hecho del poder mediático. Se quejan de que no tiene el suficiente poder mediático.

R.- Ahora mismo Sánchez tiene una cobertura mediática extraordinaria. Sin la cobertura mediática que tiene en estos momentos, Sánchez no haría lo que está haciendo. Si no contara con periódicos importantes como El País o La Vanguardia, por ejemplo. Con radios como Radio Nacional de España y la Cadena SER. Con Televisión Española, La Sexta, en fin, y otros medios que están en una posición un poquito más equidistante.

Yo creo que hay momentos en la vida, como decía antes, en los que no se puede ser ni equidistante, neutral. O se está con la Constitución o se está con la igualdad de todos los españoles. Hay quienes están con aquel que quiere romper todo y acabar con el ordenamiento jurídico de España y acabar con la Constitución de la forma en que la conocemos. Y sin esa cobertura mediática que tiene ahora mismo Sánchez, este no haría lo que está haciendo, te lo digo yo.

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