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La UCO sospecha que el autor del crimen de Hornachos podría sufrir deficiencias mentales

Los investigadores también quedaron impactados por las condiciones de vida en las que residían los dos hermanos

La UCO sospecha que el autor del crimen de Hornachos podría sufrir deficiencias mentales

La UCO registra la vivienda donde se han encontrado los restos de Francisca Cadenas. | UCO

La investigación sobre el asesinato de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) sigue arrojando nuevos interrogantes apenas horas después de que uno de los dos hermanos detenidos confesara ser el autor del crimen. Según ha podido saber THE OBJECTIVE en exclusiva, los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sospechan que Julián González Sánchez, conocido en el pueblo como Juli, podría padecer algún tipo de discapacidad o deficiencia mental.

No existe, por el momento, ningún informe médico que lo acredite. Sin embargo, las impresiones que los investigadores han recogido tras hablar durante días con los dos hermanos —Julián, de unos 50 años, y Manuel González Sánchez, conocido como Lolo o Manolo, de 55— han despertado serias dudas sobre las capacidades cognitivas del menor de los hermanos. Fuentes cercanas al caso explican que Juli se mostró durante los interrogatorios como una persona extremadamente callada, con grandes dificultades para expresarse con fluidez. Le costaba explicar los hechos y responder a preguntas simples, lo que en la práctica provocaba que su hermano mayor asumiera casi siempre el peso de la conversación. «Era como si actuara de tutor», señalan las mismas fuentes, que describen una dinámica en la que Lolo parecía dirigir o encauzar las respuestas.

Esta percepción ha cobrado especial relevancia tras la confesión del propio Julián. En su declaración ante la Guardia Civil en el cuartel de Zafra (Badajoz), el sospechoso terminó reconociendo la autoría del crimen después de varios días de interrogatorios. Lo hizo respondiendo a su abogado defensor, José Duarte, tras negarse inicialmente a contestar a las preguntas de los agentes. Su frase fue breve y directa: asumió la responsabilidad del homicidio y desvinculó completamente a su hermano.

La confesión plantea ahora un nuevo escenario procesal. Fuentes jurídicas consultadas apuntan a que la estrategia de asumir toda la culpa podría tener implicaciones importantes si se demostrara que el autor confeso padece una discapacidad intelectual o una alteración significativa de sus facultades mentales. En esos casos, el Código Penal contempla la posibilidad de aplicar eximentes completas o incompletas de responsabilidad criminal. Si un tribunal considerara que el acusado actuó con sus capacidades gravemente mermadas, podría declararse inimputable o semimputable. Esto no significa necesariamente la ausencia de consecuencias penales, pero sí podría traducirse en medidas de seguridad —como internamiento en un centro psiquiátrico— en lugar de penas de prisión ordinarias, o en condenas sensiblemente reducidas.

Un golpe fuerte

Mientras tanto, los investigadores continúan reconstruyendo lo ocurrido la noche del 9 de mayo de 2017, cuando Francisca Cadenas desapareció tras acompañar a una menor hasta un coche situado a apenas unos metros de su vivienda. Nueve años después, los restos de la mujer han sido localizados enterrados bajo el suelo del patio interior de la casa de los hermanos González, situada en la misma calle Nueva de Hornachos a escasos metros del domicilio de la víctima. El hallazgo se produjo durante un registro exhaustivo de la vivienda. Los agentes encontraron restos óseos humanos ocultos en una arqueta o pequeño pozo bajo el suelo enlosado del patio. El lugar estaba cuidadosamente camuflado con macetas, electrodomésticos viejos —entre ellos varias lavadoras— y otros objetos acumulados durante años, además de una capa de cemento o adoquines que simulaba normalidad.

Durante la inspección, los investigadores también quedaron impactados por las condiciones de vida en las que residían los dos hermanos. Según relatan fuentes cercanas a la investigación, la vivienda presentaba signos evidentes de abandono y precariedad extrema. Ambos hombres vivían prácticamente en condiciones de indigencia y en el interior de la casa se percibía un fuerte olor desagradable, dato que conecta con un detalle que ya figuraba en las primeras diligencias del caso: el día de la desaparición de Francisca Cadenas, el propietario de una librería situada junto a la casa de los hermanos declaró haber escuchado un fuerte golpe procedente de la trastienda del inmueble. En aquel momento pensó que simplemente se había caído algún objeto y llegó incluso a acercarse a comprobar qué ocurría.

Aquella pista pasó prácticamente inadvertida durante años en una investigación que parecía estancada. Sin embargo, con el descubrimiento de los restos en el patio y la confesión de Julián González, los investigadores tratan ahora de encajar cada uno de los elementos de una noche que terminó con la muerte de la vecina de Hornachos. El caso sigue bajo secreto de sumario y aún quedan numerosos interrogantes por resolver: el móvil del crimen, la forma exacta en que murió Francisca Cadenas y el papel real que pudo desempeñar el hermano mayor. Ambos detenidos pasarán a disposición judicial en las próximas horas, mientras la UCO continúa analizando pruebas y reconstruyendo con precisión quirúrgica lo sucedido hace casi nueve años en este pequeño municipio extremeño.

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