The Objective
España

Las agendas de Koldo reflejan una cita con Jésica justo antes de la destitución de Ábalos

El encuentro, en junio de 2021, demuestra que se mantuvo el contacto pese a teóricamente haber terminado la relación

Las agendas de Koldo reflejan una cita con Jésica justo antes de la destitución de Ábalos

Ilustración de Alejandra Svriz.

La investigación del caso Koldo ha dado un giro significativo tras el análisis de las agendas de Koldo García, el que fuera asesor de máxima confianza del exministro de Transportes, José Luis Ábalos. Las anotaciones revelan que los vínculos entre el entorno del Ministerio y Jésica Rodríguez se mantuvieron mucho más allá de lo que los protagonistas declararon inicialmente ante el Tribunal Supremo, arrojando luz sobre una red de favores que podría constituir una pieza clave en la estructura de la trama. Según los documentos incautados, Koldo García registró una cita con Jésica el 25 de junio de 2021. Esta fecha es crítica por dos razones: primero, ocurre apenas dos semanas antes de que el presidente Pedro Sánchez destituyera de forma fulminante a Ábalos de su cargo. Segundo, contradice frontalmente el testimonio del exministro, quien aseguró que su relación con la joven terminó abruptamente a finales de 2019.

Agenda de Koldo García

El rastro digital es aún más revelador. El 29 de junio de 2021, días después de dicha anotación, se registra un intercambio de wasaps entre el exasesor y Jésica. El objetivo no era solo concertar un nuevo encuentro, sino que incluía el envío de un contrato laboral con la empresa pública Tragsatec, dependiente de la SEPI. Este hecho sugiere que el entorno del Ministerio actuaba activamente para garantizar el bienestar económico de la joven con recursos públicos o influencias políticas.

Ante el Tribunal Supremo, José Luis Ábalos intentó minimizar la relación, describiéndola como un romance que finalizó con una «ruptura brusca». El exministro llegó a utilizar terminología moderna, afirmando que descubrió el significado de la palabra «ghosting» cuando ella dejó de responderle. Según su versión, tras 2019 solo hubo contactos esporádicos y «formales», mediadores mediante (Koldo), y que terminaron en bloqueos telefónicos. Sin embargo, esta narrativa de ruptura total choca con los hechos investigados. La defensa de los implicados sostiene que los pagos del piso en la Plaza de España de Madrid —donde residía Jésica— no eran una dádiva del empresario Víctor de Aldama hacia Ábalos, sino que Aldama financiaba la estancia de la joven de forma independiente. Esta tesis busca desvincular el pago del inmueble de cualquier favor político directo al exministro, bajo el argumento de que ya no existía una relación sentimental entre ellos.

Chantaje: el testimonio de Koldo

La contradicción se agrava con el testimonio del propio Koldo García ante los magistrados. Koldo describió a Jésica como una persona que ejercía una fuerte presión sobre Ábalos, llegando a calificar la situación de presunto chantaje. Según el exasesor, Jésica amenazaba con revelar detalles de la «vida privada» del ministro si no se resolvían sus necesidades económicas, tales como el alquiler del piso o ayudas para sus estudios de Odontología. Paradójicamente, este argumento de la «extorsión» otorga mayor verosimilitud a la continuidad del vínculo. Si Jésica estaba presionando al ministro, eso explicaría por qué la trama —a través de Aldama y la gestión directa de Koldo— siguió costeando su lujoso estilo de vida incluso después de la ruptura sentimental. Koldo García se convirtió, de facto, en el «conseguidor» encargado de que a la expareja de su jefe no le faltara nada, presumiblemente para mantener su silencio.

La figura de Jésica Rodríguez no es solo una anécdota personal. Su presencia es recurrente en los viajes oficiales de Ábalos (se han contabilizado hasta 91 acompañamientos). La investigación apunta a que el pago del alquiler del piso (cercano a los 2.700 euros mensuales) y los intentos de colocación en empresas públicas eran parte de los «gastos de gestión» que la trama asumía para mantener el «statu quo» del ministro. En definitiva, la relación entre Ábalos y Jésica —ya fuera por afecto, por compromiso o por el temor al escándalo derivado de un chantaje— se convirtió en un agujero negro de favores que la red de corrupción rellenó con dinero proveniente, presuntamente, de las comisiones ilegales de las mascarillas y del fraude de los hidrocarburos.

Publicidad