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Marlaska blinda a Begoña Gómez con nueve escoltas más tras la bronca con Vito Quiles

Interior ha apartado a cuatro policías por seguir sus órdenes y mantenerse alejados mientras se reunía con amigas

Marlaska blinda a Begoña Gómez con nueve escoltas más tras la bronca con Vito Quiles

Vito Quiles y Begoña Gómez.

El Ministerio del Interior, bajo la dirección de Fernando Grande-Marlaska, ha tomado la decisión de blindar de forma extraordinaria la seguridad de Begoña Gómez tras el polémico incidente ocurrido el pasado 29 de abril en Las Rozas (Madrid). Según ha podido confirmar THE OBJECTIVE a través de fuentes policiales, el Departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno ha ampliado el dispositivo con nueve agentes adicionales de la Policía Nacional, dedicados en exclusividad a la protección de la mujer del presidente del Gobierno.

Esta decisión de reforzar la seguridad se produce de forma paralela a una controvertida medida disciplinaria: el ministerio ha apartado de sus funciones a cuatro agentes —tres policías y un oficial— del turno B del Departamento de Seguridad de Presidencia, tal y como ha adelantado en exclusiva este periódico. La medida ha provocado un profundo malestar en el seno de la Policía Nacional, ya que los efectivos aseguran que su actuación durante el incidente con el periodista Vito Quiles estuvo condicionada por las órdenes directas de la propia Gómez, quien solicitó que los escoltas se alejaran del perímetro para mantener la discreción en una reunión privada.

Un despliegue superior al de la época de ETA

La nueva estructura de protección diseñada por Interior supone un salto cualitativo. A partir de ahora, la cápsula de seguridad de Gómez contará con un vehículo de avanzada (denominado S1) integrado por dos policías nacionales, que se suma al vehículo VIP en el que viaja la protegida. Además, habrá un vehículo de reacción, que contará ahora con tres agentes en lugar de los dos habituales, una dotación que, según las fuentes consultadas, es similar a la que se empleaba con autoridades en los años de máxima actividad de la banda terrorista ETA. Al tratarse de tres turnos de trabajo, este refuerzo supone la incorporación de un total de nueve escoltas adicionales a la unidad.

Los hechos que han desencadenado este blindaje tuvieron lugar en el restaurante Es Panis, en Las Rozas, un día marcado por la tensión política debido a la declaración judicial de Víctor de Aldama por el caso Koldo. Begoña Gómez acudió al establecimiento acompañada por dos colaboradoras de su máxima confianza: Lourdes Solís Toledo, militante del PSOE, y Blanca de Juan de Castro, coordinadora de su cátedra en la Complutense. Debido a la dificultad para aparcar en la puerta del local, los coches oficiales estacionaron en una explanada cercana.

Siguiendo las instrucciones de la mujer del presidente, los agentes del vehículo de apoyo permanecieron en el interior del coche para no ser vistos, dejando únicamente a un policía vigilando el acceso al restaurante. Fue en ese momento cuando Vito Quiles abordó a Gómez para preguntarle por sus negocios y el uso de asesores públicos para asuntos privados, lo que derivó en un altercado con empujones y acusaciones cruzadas de agresión.

Malestar por la ‘purga’ de los agentes

Mientras Interior incrementa el número de efectivos, la decisión de purgar a los agentes que estaban de servicio aquel día ha sido recibida como un castigo injusto en la unidad de protección de autoridades. Mandos policiales critican que se responsabilice a los agentes de un fallo de seguridad provocado, precisamente, por acatar la voluntad de la persona escoltada, quien pidió expresamente que se redujera la visibilidad del dispositivo.

Además de los tres policías que presenciaron el incidente con Vito Quiles, el Ministerio del Interior también ha apartado a un cuarto agente. Se trata de un oficial del mismo equipo que ni siquiera estuvo presente en el lugar de los hechos, lo que refuerza la teoría de un «castigo colectivo». Fuentes internas vinculan directamente esta decisión con las presiones y quejas procedentes del entorno más cercano a Begoña Gómez.

A pesar de la gravedad del incidente y de las denuncias interpuestas —el periodista Vito Quiles acusa a Gómez de falso testimonio y a sus acompañantes de agresión, mientras que Gómez denuncia acoso e intimidación—, el Palacio de la Moncloa ha guardado silencio sobre estos cambios. María Marcos, directora del Departamento de Seguridad de Presidencia, ha declinado ofrecer explicaciones sobre el relevo de los agentes.

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