Interior castiga a los agentes que escoltaban a Begoña Gómez en el incidente con Vito Quiles
La mujer del presidente del Gobierno solicitó a sus escoltas que se alejaran porque iba a tener una reunión privada

Ilustración de Alejandra Svriz.
El Ministerio del Interior, dirigido por Fernando Grande-Marlaska, ha apartado de sus funciones a cuatro agentes de la Policía Nacional adscritos al dispositivo de seguridad de Presidencia del Gobierno que presta escolta a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, después del incidente ocurrido el pasado 29 de abril en un restaurante de Las Rozas (Madrid) con Vito Quiles. Según ha podido saber THE OBJECTIVE, los cuatro efectivos —tres agentes y un oficial— pertenecientes al denominado turno B del Departamento de Seguridad de Presidencia han sido relevados de sus puestos y destinados a otros servicios tras la polémica generada aquel día.
La decisión, que ha provocado malestar interno entre miembros de la Policía Nacional, se ha adoptado pese a que parte de los escoltas actuaron siguiendo instrucciones directas de la propia Begoña Gómez. Las mismas fuentes sostienen que dos de los agentes implicados se encontraban alejados del perímetro inmediato de seguridad por petición expresa de la esposa del presidente del Gobierno, que deseaba mantener cierta discreción durante un encuentro privado con amigas. Los policías, explican estas fuentes, se vieron obligados a acatar esa directriz al tratarse de una orden de la persona protegida. Sin embargo, las consecuencias del incidente han recaído finalmente sobre los propios agentes, que han sido apartados de su destino en una decisión atribuida internamente al entorno de Presidencia. El operativo dependía del Departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno, dirigido por María Marcos.
Los hechos se produjeron el pasado 29 de abril, una jornada especialmente delicada para el Ejecutivo debido a la declaración del empresario Víctor de Aldama en el marco del caso Koldo. Mientras el foco político y mediático estaba centrado en esa comparecencia judicial, Begoña Gómez acudió a un restaurante de Las Rozas acompañada de dos mujeres de su máxima confianza: Lourdes Solís Toledo, militante socialista en Torrelodones y coordinadora de Gerencia de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE, y Blanca de Juan de Castro, estrecha colaboradora de Gómez y coordinadora de la cátedra de Transformación Social Competitiva que dirigía en la Universidad Complutense de Madrid.
Según las fuentes consultadas, el dispositivo de seguridad habitual de la esposa del presidente estaba compuesto por dos vehículos. En el primero, el denominado vehículo VIP, viajaban Begoña Gómez, un agente de Policía Nacional y el conductor adscrito al Parque Móvil del Estado. Detrás se encontraba el vehículo de reacción, integrado por otros dos policías nacionales encargados de intervenir ante cualquier incidente o amenaza.
No obstante, antes de acceder al restaurante, Begoña Gómez pidió —como hacía habitualmente en encuentros de carácter privado— que el segundo vehículo del dispositivo mantuviera una mayor distancia para evitar una presencia visible de escoltas. Por ese motivo, ambos coches quedaron estacionados en las inmediaciones del establecimiento, guardando una distancia prudencial, ya que además no existía posibilidad de aparcar junto al restaurante. De este modo, los dos agentes del vehículo de apoyo permanecieron en el interior del coche siguiendo instrucciones de la persona protegida, mientras únicamente uno de los policías nacionales permanecía vigilando el acceso al restaurante.

Fue en ese contexto cuando apareció Vito Quiles a la salida del establecimiento y le lanzó varias preguntas a Begoña Gómez relacionadas con las investigaciones que afectan a su entorno profesional y empresarial. «¿Se arrepiente de haber utilizado su condición de mujer del presidente para hacer negocios?» «¿De haber colocado a una asesora pagada con dinero público para asuntos privados?» Estas fueron algunas de las cuestiones formuladas por el periodista, según las imágenes difundidas posteriormente en redes sociales. La situación derivó rápidamente en tensión y empujones. En medio del revuelo, las acompañantes de Begoña Gómez increparon a Quiles y se produjo un altercado cuya secuencia exacta sigue siendo objeto de controversia. Desde el entorno del periodista se denunció una supuesta agresión, mientras que fuentes próximas a Presidencia restaron importancia al incidente y lo atribuyeron a la actitud provocadora del propio Quiles.
Sin embargo, lo que más inquietud ha generado dentro de la Policía Nacional no ha sido tanto el incidente como las consecuencias internas posteriores. Fuentes policiales consultadas por este periódico consideran «injustificado» el relevo de los agentes, ya que sostienen que el dispositivo actuó conforme a las órdenes recibidas de la propia escoltada, que decidió prescindir del servicio de escoltas. «El problema es que se les responsabiliza de una situación provocada precisamente por cumplir instrucciones», resume un mando policial conocedor de lo sucedido. Las mismas fuentes añaden que la salida de los cuatro integrantes del turno B ha sido interpretada internamente como una purga destinada a cerrar cualquier debate sobre el funcionamiento del operativo aquel día. El malestar se ha extendido especialmente entre los agentes de seguridad que trabajan en protección de autoridades, donde recuerdan que la última palabra sobre determinadas cuestiones logísticas suele recaer en la persona escoltada, aunque los responsables policiales puedan advertir de los riesgos que implica modificar un protocolo de seguridad.
Además de los tres policías presentes durante el incidente, Interior también habría apartado a un cuarto miembro del mismo turno, pese a que no participó directamente en los hechos. Esta circunstancia ha incrementado la sensación de castigo colectivo dentro de la unidad. Fuentes internas aseguran que la decisión de relevar a los agentes habría sido impulsada tras las quejas trasladadas desde el entorno de Begoña Gómez. Presidencia del Gobierno no ha ofrecido explicaciones sobre los cambios efectuados en el dispositivo de seguridad. Este periódico se ha puesto en contacto con María Marcos, directora del departamento de Seguridad de la Presidencia del Gobierno, para recabar su versión, pero la directora ha declinado hacer ningún tipo de declaración porque alega que no conoce a la periodista que redacta esta información.
