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España

Interior evita asistir a la jura de guardias civiles en Valdemoro tras los abucheos de Baeza

El ministro y su ‘número dos’ estarán en la toma de posesión del nuevo jefe superior de la Policía Nacional de Baleares

Interior evita asistir a la jura de guardias civiles en Valdemoro tras los abucheos de Baeza

La cupula de Interior, en la jura de guardias civiles en Baeza (Jaén). | Guardia Civil

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, evitará este jueves la posibilidad de volver a ser abucheado en la jura de bandera de la 172.ª promoción de agentes en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro, en Madrid. La encargada de presidir el acto será la directora del Cuerpo, Mercedes González. La ausencia del ministro es muy llamativa, habida cuenta de que llevaba dos años seguidos, en 2024 y 2025, asistiendo a este evento, en el que prestan juramento los alumnos que son hijos de guardias civiles. El ministro ha preferido asistir a la toma de posesión del nuevo jefe superior de Baleares, en la que estará acompañado por toda la plana mayor de la Policía y de su número dos, la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo.

Los momentos de tensión que se vivieron el pasado miércoles, durante el discurso del titular de Interior en la jura de bandera de los alumnos de la 131.ª promoción de guardias civiles en Baeza (Jaén), podrían estar detrás de la decisión de que Interior haya decidido no mandar a nadie a Valdemoro, según las fuentes consultadas por este periódico. En el acto, el malestar generado durante el fin de semana entre los agentes tras la ausencia del ministro al funeral de los agentes fallecidos en Hueva en la persecución de una narcolancha y la calificación de «accidente laboral» como causa de la muerte por parte de María Jesús Montero, se elevó al máximo nivel cuando el ministro tomó la palabra. 

«Rabioso» y «dolido»

Grande-Marlaska, que situó la lucha contra el narcotráfico como «prioridad» del Gobierno de España, aseguró estar «rabioso» y «dolido», pero no «impotente» por lo ocurrido en Huelva con la muerte de los agentes. Posteriormente, ante los más de 2.800 alumnos que juraron bandera, reiteró sus condolencias a las familias de los guardias civiles fallecidos, lo que provocó el descontento y los abucheos por parte del público. Ocho segundos de pitidos que llevaron a la organización a hacer un llamamiento por megafonía para «guardar el respeto y la debida compostura a las instituciones y a los alumnos en formación». 


«Comprendo, entiendo vuestro dolor, vuestra rabia. Nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y de Jerónimo. Y lo entiendo porque yo también estoy dolido, permitidme, estoy rabioso», ha dicho el ministro, mientras volvía a ser interrumpido por gritos de decenas de asistentes. Tras la finalización del acto, en el que Marlaska estuvo acompañado por la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, y el DAO de la Guardia Civil, teniente general Manuel Llamas, la Dirección General del Cuerpo remitió a la prensa la convocatoria para la siguiente jura en Valdemoro. En esta ocasión estará González y será la primera vez que lo haga en solitario. En 2023, estuvo acompañada por Rafael Pérez.

El siniestro mortal en Huelva

El siniestro mortal evidenció una vez más el peligro constante al que se enfrentan los agentes de la Guardia Civil que combaten contra el narcotráfico. El aumento de presión policial en el Estrecho de Gibraltar ha provocado que las mafias de la droga hayan desplazado su actividad hacia la costa de Huelva. Los traficantes han convertido esta zona en un pasillo de entrada de la droga a través de las playas, del río Guadiana y de rías como la de Isla Cristina, y también en punto de repostaje de combustible para las narcolanchas. 

Los dos agentes fallecidos conocían bien estas circunstancias. De hecho, Jerónimo, capitán de la Guardia Civil, resultó herido hace apenas cuatro meses en otro enfrentamiento con un grupo de narcotraficantes. Los hechos ocurrieron en enero. En plena persecución de una narcolancha, la embarcación del Servicio Marítimo se adentró en una zona de caños y acabó encallando. El fuerte golpe provocó que los guardias civiles salieran despedidos. El capitán sufrió un traumatismo en la zona del pecho que le provocó la fractura de varias costillas, mientras su compañero salió ileso, revelan fuentes policiales. En esa ocasión, el instituto armado logró interceptar la lancha y detuvo a los tres tripulantes, aunque no portaba droga. 

La alarmante situación que vive la costa occidental de Andalucía, asolada por el auge del narcotráfico, ha reactivado las demandas que los agentes piden desde hace años y que no fueron escuchadas después de la muerte en 2024 de otros dos agentes en el puerto de Barbate (Cádiz), tras ser embestidos por una narcolancha. Reclaman que su profesión sea declarada de alto riesgo y que se considere las costas de Huelva y Cádiz como Zona de Especial Singularidad (ZES), lo que obligaría a movilizar recursos extraordinarios. 

Además exigen un protocolo de enfrentamiento contra los narcos cuando son interceptados, habida cuenta de que ahora lo único que pueden hacer es perseguir las embarcaciones y esperar a que se queden sin gasolina o sus lanchas padezcan algún fallo. Explican que no pueden utilizar material antidisturbios, como pelotas de goma. Tampoco disparar contra las lanchas, en concreto contra los motores, para hundirlas, como ocurre en otros países vecinos. Unas medidas que, insisten, harían más eficaz la lucha contra el tráfico de droga. «Hasta que Interior no decida implantar cambios, nuestro trabajo seguirá siendo el mismo. No hacer nada, o perseguirlos y esperar a que tengan algún fallo para poder detenerlos».




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