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Comunidad Valenciana

Pérez Llorca fía a septiembre su nombramiento mientras el PP define su hoja de ruta para 2027

La falta de una proclamación oficial del presidente autonómico alimenta las voces que reclaman un congreso regional

Pérez Llorca fía a septiembre su nombramiento mientras el PP define su hoja de ruta para 2027

Juanfran Pérez Llorca dialoga con el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, durante la reunión de la Comisión Mixta para la reconstrucción tras la dana. | Rober Solsona / EP

El Partido Popular de la Comunidad Valenciana entra en el verano con la candidatura de Juanfran Pérez Llorca todavía sin confirmar y con su hoja de ruta orgánica todavía pendiente de resolver. Pese a ello, en el entorno más próximo del presidente de la Generalitat Valenciana se transmite «absoluta tranquilidad» sobre su futuro político y se da por hecho que Génova seguirá el calendario previsto para la designación de los candidatos autonómicos de cara a las elecciones de 2027. Ese calendario, según las fuentes consultadas, sitúa en septiembre el momento en el que la dirección nacional comenzará a despejar los nombres de los cabezas de cartel autonómicos.

La ausencia de una proclamación expresa por parte de Alberto Núñez Feijóo durante su reciente visita a Sueca (Valencia) alimentó toda clase de especulaciones dentro y fuera del PP valenciano. Sin embargo, fuentes cercanas a Pérez Llorca restan importancia a esa lectura y recuerdan que el acto no estaba concebido para oficializar ninguna candidatura. «No estaba previsto, ni pactado, ni hablado. Génova marca sus tiempos y primero está proclamando a los candidatos municipales; después llegará el turno de los autonómicos», explican desde el entorno del presidente.

Las mismas fuentes insisten en que no existe inquietud alguna sobre el desenlace. «Aquí no hay ningún tipo de preocupación ni de tensión. La tranquilidad es absoluta», aseguran. En privado, el mensaje es incluso más rotundo: salvo un giro político inesperado, todos los caminos conducen a que Pérez Llorca sea el candidato del PP a la Presidencia de la Generalitat en 2027. La cuestión, por tanto, ya no parece estar tanto en el nombre del futuro candidato como en el procedimiento que debe seguir el partido para llegar a esa cita electoral. El próximo 9 de julio, Pérez Llorca protagonizará un desayuno informativo de Fórum Europa en Valencia presentado por el secretario general del PP, Miguel Tellado. La presencia del número dos del partido en el foro se interpreta en distintos sectores populares como un gesto de respaldo de la dirección nacional al presidente valenciano mientras se mantiene abierto el debate sobre el calendario orgánico.

Provisionalidad de la gestora

Ahí es donde aparece el principal debate interno. El PP valenciano vive instalado en una situación de interinidad desde la constitución de la actual gestora, que echó a andar en enero tras la salida de Carlos Mazón de la dirección regional. De acuerdo con los estatutos del Partido Popular, la situación provisional de una gestora no debería prolongarse más de seis meses. En el caso valenciano, ese plazo va camino de cumplirse y, una vez agotado, se abre un margen de dos meses para convocar el congreso regional. No obstante, los propios estatutos conceden al Comité Ejecutivo Nacional la capacidad de frenar cualquier movimiento en ese sentido, y en Génova el principal argumento para mantener el congreso en suspenso es el posible adelanto de las elecciones generales.

Ese escenario se ha convertido en la explicación de fondo para justificar la prudencia de la dirección nacional. Fuentes próximas a Pérez Llorca sostienen que Génova no quiere abrir procesos congresuales regionales mientras permanezca sobre la mesa la posibilidad de que Pedro Sánchez adelante los comicios generales a comienzos de 2027. En ese caso, la prioridad del PP sería concentrar toda su estructura territorial en la campaña nacional y evitar cualquier frente orgánico que pudiera distraer al partido de su objetivo principal: desalojar a Sánchez de La Moncloa.

«Es complicado ahora pensar en congresos regionales porque Génova trabaja con la expectativa de que pueda haber un adelanto electoral», señalan fuentes próximas a la Presidencia de la Generalitat. Ese razonamiento ha ido ganando peso en las últimas semanas y explica que el congreso del PP valenciano pierda fuerza a corto plazo pese a las voces que reclaman su convocatoria. La decisión, en cualquier caso, no depende de Valencia, sino de la dirección nacional, que se reserva los tiempos y la última palabra sobre la reorganización territorial del partido.

Dos almas en el PP valenciano

El debate ha reavivado las dos almas dentro del PP valenciano desde la salida de Mazón. Por un lado están quienes defienden la convocatoria del congreso como la mejor forma de dotar de legitimidad al candidato, reforzar el liderazgo regional y cerrar la etapa de provisionalidad. En ese grupo aparecen dos nombres con peso propio: Vicente Mompó, presidente de la Diputación de Valencia y del PP provincial, y el expresidente de la Generalitat Francisco Camps, que desde hace meses reclama abiertamente la celebración de un cónclave regional.

Mompó fue precisamente quien organizó el acto de Sueca que reactivó las especulaciones sobre el futuro orgánico del partido. Aunque nunca ha dicho públicamente que vaya a presentar una candidatura alternativa, su posición al frente del PP de la provincia de Valencia le ha dado una fuerza interna considerable. Bajo su dirección, la organización provincial ha incrementado notablemente su cifra de militantes y ha reforzado su peso dentro del conjunto del PP valenciano. Además, Mompó mantiene buenas relaciones con el resto de presidentes provinciales y en la última semana se dejó ver en Alicante, donde compartió algo más que mesa y mantel con el alcalde Luis Barcala.

En el partido se interpreta que el presidente provincial de Valencia considera que Génova debería escuchar a la militancia antes de cerrar definitivamente la etapa abierta tras la salida de Mazón. Su planteamiento es que un candidato refrendado por las bases llegaría con mayor fortaleza a las elecciones autonómicas de 2027. La relación entre Mompó y Pérez Llorca, sin embargo, no atraviesa su mejor momento. Ambos dirigentes se han distanciado aparentemente durante los últimos meses, un enfriamiento que contribuye a alimentar las lecturas internas sobre el verdadero alcance del debate congresual.

El otro nombre propio es Francisco Camps. El expresidente valenciano ha ido construyendo en el último año una estructura organizativa con representación en las tres provincias, un movimiento que le facilitaría contar con los avales y compromisarios necesarios para concurrir a un eventual cónclave del partido. Camps y su entorno siguen proclamando la necesidad de celebrar un congreso regional y defienden que la militancia debe tener voz en la elección de la nueva dirección del PP valenciano.

Frente a ese sector, otro grupo de dirigentes apuesta por esperar. Consideran que abrir ahora un congreso podría evidenciar debilidades orgánicas, provocar una competición interna innecesaria y generar ruido en un momento en el que la prioridad debe ser consolidar la acción del Consell. Quienes sostienen esta posición recuerdan, además, que el PP ha mantenido durante años situaciones de provisionalidad en otras comunidades autónomas, como ocurrió con el PP catalán, sin que ello obligara a precipitar un congreso.

¿Adelanto electoral?

En paralelo, la posibilidad de un adelanto de las generales introduce otra variable en la estrategia valenciana. Oficialmente, el calendario con el que trabaja el entorno de Pérez Llorca sigue siendo mayo de 2027. Sin embargo, si Sánchez decidiera mover ficha y convocar elecciones para comienzos de año, el PP valenciano tendría que analizar si mantiene sus autonómicas junto a las municipales o si estudia una fórmula que permita hacer coincidir la batalla valenciana con la nacional.

Dentro del partido existen argumentos para las dos opciones. Hacer coincidir las autonómicas con unas generales permitiría al PP convertir la campaña valenciana en un plebiscito sobre Pedro Sánchez, una estrategia que algunos dirigentes consideran electoralmente rentable. Mantenerlas en mayo, en cambio, permitiría aprovechar el peso territorial de los alcaldes y la fortaleza institucional acumulada por los populares en ayuntamientos y diputaciones. «Es una decisión muy complicada porque las dos opciones tienen ventajas», admiten las fuentes consultadas.

Mientras tanto, el mensaje oficial del PP valenciano sigue siendo el de la normalidad. Fuentes de la formación restan importancia a las interpretaciones surgidas tras el acto de Sueca y subrayan que el encuentro «discurrió con la habitual normalidad de este tipo de reuniones». Añaden, además, que Pérez Llorca centró su intervención en trasladar «el apoyo de todo el Partido Popular de la Comunidad Valenciana para que Alberto Núñez Feijóo sea presidente del Gobierno», sin que existiera previsión alguna de convertir aquel almuerzo en una proclamación autonómica.

Con ese escenario, Pérez Llorca encara los próximos meses convencido de que septiembre despejará su nombramiento como candidato, mientras el PP valenciano sigue pendiente de una decisión más compleja: si debe convocar un congreso para reforzar orgánicamente su liderazgo o si debe aceptar la estrategia de Génova y esperar a que Pedro Sánchez despeje el calendario nacional. La candidatura podría estar encarrilada; la hoja de ruta hacia 2027, en cambio, continúa abierta.

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