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Madrid

Centro de Valores: un nuevo búnker privado para bienes de alto valor en Madrid

THE OBJECTIVE visita un espacio de seguridad en el centro de la capital para bienes como obras de arte o vino

Centro de Valores: un nuevo búnker privado para bienes de alto valor en Madrid

El interior de la cámara acorazada del Centro de Valores.

Madrid ya dispone de uno de los centros privados de alta seguridad más ambiciosos de España. Se trata de Centro de Valores, un espacio que está situado en el centro de la capital-en el barrio de Tetuán-, especializado en la custodia, conservación y gestión de bienes de alto valor como obras de arte, vino, joyas, documentación sensible o colecciones privadas.

El complejo está abierto las 24 horas y todos los días de la semana. Tiene capacidad para más de 10.000 cajas de seguridad, más de 100.000 botellas de vino e incluso 1.200 obras de arte en su primera fase. Hoy en día está ocupado un 10%, y la empresa no pretende alcanzar un 100% de ocupación, con el fin de garantizar siempre disponibilidad para los clientes.

La instalación se divide en cuatro grandes áreas. La principal es la cámara acorazada, considerada una de las de mayor capacidad de España, con compartimentos de distintos formatos destinados a la custodia de documentos, relojes, efectivo y objetos de valor. La cámara pesa cerca de 180.000 kilos y su construcción obligó a reforzar completamente el edificio.

Cada caja dispone de un sistema de doble llave: una permanece en poder del cliente y la otra está en poder del centro, por lo que el acceso siempre debe estar acompañado por un miembro del equipo. Las cajas, por otra parte, no disponen de apertura electrónica, una medida pensada para minimizar los riesgos digitales y elevar los niveles de seguridad física del sistema.

A ella se suma un área especializada en almacenamiento de vino con control permanente de temperatura y humedad. Las colecciones se conservan entre 15 y 17 grados y los clientes pueden gestionar inventarios, entradas y salidas de botellas a través de una aplicación.

Distintas cajas de la cámara acorazada.

Otra área destacable es aquella que acoge la preservación de obras de arte y piezas únicas. El lugar está dotado de un control ambiental específico, sensores sísmicos, térmicos y de vibración repartidos por los muros. También se encargan de realizar fumigaciones periódicas.

La seguridad, el eje central del proyecto

El Centro de Valores cuenta con un sistema biométrico triple para acceder a sus diferentes áreas, que se compone de reconocimiento facial, huella dactilar y detección de pulso cardíaco, con el objetivo de prevenir fraudes que utilicen huellas falsas.

A esto se suma una vigilancia permanente presencial, controles cruzados entre distintas empresas de seguridad y sistemas de humo comprimido que inutilicen la visibilidad en caso de intento de robo. El centro también incorpora una sala de transacciones blindada para realizar tasaciones, reuniones o intercambios de bienes sin necesidad de sacar los objetos del perímetro de seguridad.

El perfil de los distintos clientes va desde empresarios que guardan escrituras para no perder documentación crítica hasta coleccionistas que almacenan relojes, vino o piezas de arte mientras están fuera de casa durante semanas. «Proteger al cliente» es una de las frases más repetidas dentro de las instalaciones. La confidencialidad es absoluta: no se permite la entrada de armas ni narcóticos y cuentan con detectores de partículas para identificar posibles explosivos.

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