Alberto Nadal (PP): «España es más pobre y dependiente desde que gobierna Sánchez»
El vicesecretario general de Economía del PP advierte de que el apagón ya le ha costado mil millones a los españoles
Alberto Nadal (Madrid, 1970), vicesecretario general de Economía y Desarrollo Sostenible del Partido Popular, cree que la política económica del Gobierno de Sánchez ha convertido a la clase media en «cada vez más pobre y dependiente». El máximo responsable económico de los populares advierte, en una entrevista concedida a THE OBJECTIVE, que los apagones pueden ser cada vez más frecuentes si finalmente se cumple el calendario de cierre de las centrales nucleares. En el aniversario del apagón, cifra en mil millones el coste que ya ha tenido para los españoles, asegurando que empiezan a padecer las consecuencias en la factura de la luz.
PREGUNTA.- Esta semana se ha cumplido un año del apagón y nadie del Gobierno ha asumido responsabilidades. ¿Si el PP llega a Moncloa investigará con profundidad lo sucedido?
RESPUESTA.- Por supuesto que sí, antes de asumir responsabilidades ni siquiera tenemos un documento oficial que explique las causas del apagón. Sabemos más por la Comisión de Investigación del Senado, por lo que los expertos nos han contado, que porque haya habido una explicación coherente de por qué España es el único país del mundo desarrollado que ha tenido un apagón total. Es evidente que hay responsables. La primera, la presidenta de Red Eléctrica, el garante de la seguridad del suministro, si falla, hay una responsabilidad directa. Después está el Gobierno, con una política energética disparatada en la que no existía la seguridad en el suministro. El único objetivo era aumentar el volumen de renovables sin hacer lo necesario para integrarlo en el sistema. Eso apunta directamente a la actual comisaria Teresa Ribera y a la ministra y vicepresidenta Sara Aagesen. También la responsabilidad de la CNMC como regulador, que tenía que haber establecido los procedimientos de operación adecuados, y tampoco se realizaron. Todos nombramientos del Gobierno de Sánchez.
P.- En la comisión de investigación del Senado se han escuchado unos audios muy clarificadores de lo que pasó aquel día, pero hay 8.000 comunicaciones entre Red Eléctrica y el Ministerio de Transición Ecológica, que solo conoce el juez, y no se hacen públicas. ¿A qué teme el Gobierno?
R.- Ha sido muy poco transparente en todo el proceso. El Gobierno ha intentado siempre echarle la culpa a otro. Primero a las centrales nucleares, cuando los audios demuestran que uno de los problemas es que no había suficiente energía nuclear dentro del sistema. Luego los operadores privados. A todos menos a quien realmente tiene la responsabilidad del suministro, que es el operador del sistema y el Gobierno, con su política energética.
P.- ¿Esas comunicaciones podrían incriminar directamente al Gobierno?
R.- No las conozco, pero que hay responsabilidad política, es evidente. No puede ocurrir que casi sesenta millones de personas se quedaran sin electricidad entre doce y veinticuatro horas, afectando a un apagón total de dos países completos y parte de Francia, y nadie haya dimitido.
P.- ¿Esas comunicaciones se ocultan porque el Gobierno no quiere que se vea el fracaso de su política energética?
R.- Evidentemente, la política energética tiene un triángulo de varios vértices: seguridad, suministro, coste y política ambiental. El Gobierno sólo tenía un vértice, que era la política ambiental. Nos exigían requisitos técnicos y no se garantizaba la seguridad del sistema. Hablas con cualquier técnico de gestión de redes y te dicen lo mismo: a medida que iban penetrando las renovables en el sistema, se volvía más inestable, y no se estaban tomando las medidas necesarias, ni se realizaban las inversiones para asegurar el suministro. Era cuestión de tiempo.
P.- ¿La excesiva ideologización de la política del Gobierno ha llegado a provocar muertes, como ha sucedido con el apagón?
R.- La política energética del Gobierno socialista siempre ha sido muy ideologizada. Ya creó el déficit de tarifa y llevó una política desastrosa sobre la retribución y penetración de las renovables en el sistema. Ahora la ideología se ve en muchas áreas, en las prioridades, en la falta de inversiones que hace que tengamos una congestión de red como nunca ha existido en España. Y todo ello porque el Boletín Oficial del Estado se ha convertido en un BOE militante, en un BOE ideologizado en el que las restricciones técnicas, las leyes de la física no cuentan y lo único que cuenta es empujar en la dirección ideológica y de los lobbies que están alrededor del Gobierno. El resultado es que no tenemos seguridad en el suministro, la electricidad se va encareciendo y el mix energético es inestable. Todo ello innecesariamente porque cualquier país desarrollado se descarboniza utilizando simultáneamente nuclear, hidroeléctrica y renovables.
«El apagón ha costado mil millones a los españoles»
P.-¿Qué consecuencias ha tenido el apagón en la factura de la luz de los españoles?
R.- La primera es que para asegurar que no vuelva a ocurrir han puesto más energía convencional en el sistema. La energía renovable, tal y como se ha integrado en España, no da determinados parámetros de calidad que necesita el sistema para que no haya un apagón ¿Quién las da? La energía nuclear, la hidroeléctrica y los ciclos combinados, porque ya no tenemos centrales de carbón. Para garantizar la calidad del sistema e integrar a las renovables, estamos quemando más gas para meter más ciclos combinados en el sistema a un precio desproporcionado. Desde que gobierna el Partido Socialista se han incrementado los costes por los servicios de ajuste y, por el apagón, como operación reforzada, unos mil millones anuales a todos los españoles, al menos en 2025 y en 2026 están creciendo. Por lo tanto, ya está entrando en la factura de la luz las consecuencias del apagón. Todo lo que no han hecho en infraestructura, en garantías técnicas, en procedimientos de operación, lo están solventando quemando gas y manteniendo en reserva los ciclos combinados.
P.- ¿Está cifrando en mil millones las consecuencias de apagón?
R.- Al menos, mil millones adicionales a los incrementos de costes que ya teníamos, en 2025. El apagón se produjo teniendo centrales nucleares ¿Qué hubiera pasado si no hubiéramos tenido centrales nucleares o las cerramos? Pues que los apagones serían mucho más frecuentes, tendríamos que utilizar más gas y los costes serían muchísimo más elevados. Vamos en contra de la historia. Toda Europa y todo el mundo está mirando a la nuclear como una opción técnica coherente para descarbonizar. Somos el único país del mundo con un calendario de cierre nuclear.
P.- ¿El cierre de las nucleares también afectará al recibo de la luz?
R.- Sí, por supuesto. Si sacas la energía nuclear y las sustituyes por gas, el resultado es que se dispara el precio.

P.- El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido una inversión de al menos 300.000 millones de euros para corregir la «degradación» de las infraestructuras. ¿Cómo se ha podido llegar a esta situación en la red ferroviaria, por incapacidad, por incompetencia?
R.- No es solo el transporte ferroviario, en las carreteras, en la red eléctrica, en todas las infraestructuras. Este Gobierno es el que más ha recaudado de la historia, 180.000 millones más que cuando llegó, el que más deuda pública ha emitido, medio billón de euros, un 40% más que la que había cuando llegaron y el que más fondos europeos ha recibido. Sin embargo, todas las estadísticas de Europa: Banco Central Europeo, Eurostat, la Comisión Europea, nos sitúan a la cola de Europa en inversión. No es por falta de recursos, sino porque la prioridad no ha sido mantener las infraestructuras. Dar un bono de transporte está muy bien y los españoles agradecen que baje el ferrocarril, pero no a base de gastarme el dinero en bonos en vez de mantener la red ferroviaria. Necesitamos una renovación total de nuestras infraestructuras.
P.- ¿Lo que se ha producido es un despilfarro de dinero?
R.- Eso no es nuevo. Cada vez que gobierna el Partido Socialista aumenta el gasto más de lo que crece la economía. Intentan financiar el gasto con incremento de impuestos, pero al incrementar los impuestos, la recaudación tiene sus límites. Una de las cosas que estamos mirando es en qué partidas presupuestarias se ha gastado y el gasto público ha aumentado, por encima de la economía, en prácticamente todas.
P.- ¿El colapso de la red eléctrica que ya se está detectando puede derivar en otro apagón?
R.- Podría producirse, sobre todo en primavera y en otoño, porque se combina un alto volumen de renovables con una baja demanda. Se están poniendo los medios para que no sea así, pero a base de gastar mucho dinero en incrementar el recibo. Por eso están gastando en la llamada operación reforzada y en restricciones técnicas. El colapso es un problema de generación. Otro problema, que es gravísimo, es que quieres poner una industria en España y no tienes acceso a la red; terminas una vivienda y tardan meses en darte acceso a la red; quieres crear una nueva planta de generación y no hay un punto de enganche de la red. Han creado un mundo de fantasía en que el país se iba a electrificar. Se podía introducir gran cantidad de nueva generación y, sin embargo, no han creado la infraestructura necesaria para integrar esa generación en el sistema y que haya más demanda para que pueda recoger la energía.
P.- El Gobierno acusa a la oposición de centrarse siempre en las cifras negativas y afirma que crecemos incluso por encima de la media europea y que crecemos bien. ¿Qué elementos les llevan a pensar que este cohete económico no va como debería?
R.- España crece porque hay un fortísimo crecimiento de la población: medio millón de personas nuevas todos los años, que entran sin ningún tipo de filtro. Tienes crecimiento económico ¿pero qué tipo de crecimiento? Extensivo, sin productividad. El segundo motivo es que las cifras de crecimiento del gasto siempre están por encima de la economía. Hay un cierto tirón artificial del gasto público, que tira de la economía, pero genera una vulnerabilidad desde el punto de vista de la solvencia de las cuentas públicas a largo plazo.
P.- Si consideran que este crecimiento no es sostenible, basado en estos dos pilares de demografía y gasto público. ¿en qué otros pilares basaría el PP el crecimiento económico?
R.- El crecimiento y la productividad. Trabajar tiene que salir rentable en el país, no puede ocurrir que la brecha entre los que trabajan y no trabajan cada vez se estreche más. Por eso es importante una reforma en profundidad del sistema impositivo y, especialmente, del IRPF, que castiga especialmente aquellas nóminas que han hecho un esfuerzo en acumulación de experiencia y capital humano. Lo segundo, necesitamos atraer inversión y un marco fiscal adecuado y para eso necesitamos un gasto público que crezca menos de lo que crece la economía. El gasto público puede crecer para mejorar los servicios públicos, pero no más deprisa de lo que crece la economía, un poquito por debajo para permitir bajar los impuestos que más afectan al sector productivo. Necesitamos una reforma de los sistemas de formación y reducir la burocracia, la excesiva regulación que está asfixiando a las empresas. Y, por último, dar por fin un salto tecnológico.
«La gestión de los fondos europeos ha sido una auténtica catástrofe»
P.- ¿Por qué el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, afirma que el salario medio ha ganado poder adquisitivo, mientras que en el PP aseguran lo contrario?
R.- Porque falta a la verdad. Si miramos un salario medio en 2017, último año que gobernó el PP, y en 2024, vemos lo que ha subido y si lo comparamos con la inflación, prácticamente la inflación se lo come entero. Todos los españoles que cobran una nómina y que el salario les ha subido más o menos lo que la inflación, que es la inmensa mayoría, tienen una pérdida de poder adquisitivo por la fiscalidad. Pero si además tienes hijos, el castigo es doble.
P.- España está en niveles récord de recaudación, gasto público y empleo público, sin embargo, parece que la única forma de revertir esta situación es algún tipo de ajuste con el gasto público. ¿Están preparados para el shock temporal que supondría?
R.- Lo que hay que hacer es que el gasto crezca más despacio que la economía. Si tú haces crecer el gasto más despacio que la economía, te vas dando espacio fiscal y al mismo tiempo mejoran los servicios públicos. Si la cuestión es que hay que crear espacio para el sector privado y para la bajada de impuestos. El gasto en desempleo está prácticamente igual, ha bajado mínimamente y en términos absolutos ha crecido ¿Cómo es posible que se haya reducido un 30% la tasa de desempleo y, sin embargo, el gasto en desempleo no baja? No baja porque, cada vez que baja el gasto en desempleo, aumentan las prestaciones o disminuyen los requisitos para acceder a prestaciones. Pero eso no tiene ningún sentido, como tampoco tiene ningún sentido que todas las partidas crezcan por encima de la economía. Lo que hay que hacer es tener un poco de sentido común. Todos los gobiernos del Partido Popular, tanto el de Aznar como el de Rajoy, han hecho bajar el gasto público y al mismo tiempo los servicios públicos funcionaban infinitamente mejor que ahora.
P.- ¿Qué le parece que España haya renunciado a la mayor parte de los préstamos Next Generation?
R.- Es el desastre de la gestión de los fondos europeos. Sánchez anunció que esos 163.000 millones de euros iban a transformar la economía del país. Nos encontramos con que a duras penas pueden financiar la parte de las transferencias, pidiendo prórrogas por todos sitios y devolviendo toda la parte de préstamos. Esto es básicamente lo que hemos hecho y ha sido una pena porque hubiera sido una gran oportunidad para España. La hemos desperdiciado, la hemos despilfarrado y no ha cambiado nuestra estructura económica. Y hay que devolverlo ahora, porque incluso la parte de transferencias hay que devolverla con aportación de los estados miembros al presupuesto europeo. Ha sido una auténtica catástrofe.
P.- ¿Si España ha desperdiciado estos préstamos, tiene credibilidad ahora para pedir que se haga una emisión conjunta de deuda comunitaria?
R.- En realidad no es emisión, sino refinanciar lo que ya se emitió. Sánchez no tiene credibilidad en Europa. En política exterior se ha desmarcado y ha sido desleal con los socios, ha ido por su cuenta, intentando establecer relaciones con países que generan tensión. No ha cumplido una sola vez con los objetivos fiscales, lo dicen todos los estamentos: Bruselas, el Fondo Monetario Internacional.
P.- ¿Cuáles son los socios económicos internacionales de España con Sánchez y cuáles cree que deberían ser lo del PP?
R.- No hay que dar más que un vistazo a los sumarios judiciales y darse cuenta dónde están los socios comerciales de Sánchez. España tiene que aspirar a ser un país serio, de primera división. Los primeros socios comerciales son Francia, Alemania, Italia, Portugal, Holanda, mantener las reglas europeas. A partir de ahí, las grandes economías desarrolladas siempre han sido mercados importantes para nosotros: Estados Unidos, Canadá, Japón, China también es un mercado, pero no es un país que que funciona bajo las mismas reglas que los demás y hay que tenerlo en cuenta. Hay una serie de acuerdos Mercosur, Australia, India, etcétera, que son muy importantes para la Unión Europea y algunos esenciales para España, pero tienen que ser equilibrados. Esos acuerdos, bien hechos, son beneficiosos para España y para la Unión Europea.
P.- ¿Cómo valora el despliegue de acuerdos como el de Mercosur?
R.- Los acuerdos comerciales, en general, siempre le han ido bien a España, que es uno de los grandes ejemplos de cómo la apertura comercial es importante y ha sido siempre beneficiosa. Pero vivimos en un mundo mucho más complejo en el que la Unión Europea ha aumentado las reglas para muchas cosas. A nuestros agricultores y nuestras empresas industriales se les exigen normas medioambientales que a otros países no les exigen y, por lo tanto, es obligación de las autoridades europeas y nacionales desregular el máximo posible para ponerles en pie de igualdad y, en segundo lugar, garantizar que las condiciones que se exigen a nuestros productores también sean exigibles a aquellos que exportan hacia la Unión Europea.
P.- ¿Cree que la clase media es cada vez más pobre con Sánchez?
P.- Sin ninguna duda. España era un país de pequeños propietarios. Ciudadanos que tienen un pequeño capital, porque tienen una formación que les da un salario más alto, tienen su casa, un pequeño ahorro financiero, que les permite decidir y hablar sin que todas sus rentas dependan del Gobierno. Eso es lo que hace una democracia fuerte. Desde que gobierna Sánchez, España está dejando de ser un país de pequeños propietarios y de clases medias, que no hacen más que pagar impuestos y que les deteriora su poder adquisitivo y cada vez más les hace dependientes de las decisiones del poder público. No solo es más pobre, sino más dependiente. Cuando el Gobierno presume de subir el salario mínimo y la consecuencia es que es el salario más frecuente, eso significa que para un número creciente de españoles es una decisión del poder público lo que va a determinar que su salario sea más alto o más bajo, no las negociaciones colectivas o la negociación con el empresario. Lo mismo sucede con las rentas de los alquileres, con todo. La idea del Gobierno socialista es intervenirlo todo, decidir ellos y que el ciudadano tenga la menor capacidad de libertad. Una España de clase media es lo que defiende el Partido Popular.
P.- ¿Cómo influyen los casos de presunta corrupción y el juicio que se está celelebrando ahora, con las declaraciones de Aldama, Koldo, Ábalos, en la imagen internacional de España?
R.- Cuando hay corrupción significa que los servicios públicos son más caros, que mis impuestos han ido a donde no tenían que ir. Además del daño directo, que es importante, pero casi es lo de menos, se producen daños mucho más graves. Uno de ellos es que desmoraliza el país. Los españoles tienen la sensación de que para progresar lo que tengo que hacer no es trabajar, esforzarme, emprender, porque por otras vías te puedes enriquecer mucho más rápido. Y piensan que como yo no tengo acceso a ellas porque no soy político, para qué me voy a esforzar. La sensación de desmoralización del país es gravísima. El pequeño propietario defiende lo suyo, es esa energía colectiva la que hace que los países prosperen y la quiebras con la corrupción. El segundo efecto es que necesitamos traer inversiones, tecnología, empresas, que las decisiones de las grandes multinacionales se fijen en España. Y cuando vas fuera y de lo que te hablan es del apagón y de la corrupción, vamos muy mal. Cuando el tren de alta velocidad, que era un buque insignia de España, ahora nos avergüenza, vamos mal. Todo ello tiene que ver con un Gobierno cuyo objetivo no es la prosperidad del país, que nuestros hijos vivan mejor que nosotros, sino permanecer un día más en la Moncloa.
P.- Con toda esta situación que está describiendo, ¿cree que Sánchez ha convertido a España en un país de segunda división?
R.- Claramente, un país de primera es un país de clases medias, de pequeños propietarios, donde los servicios públicos funcionan, que atrae inversiones y en el que sus ciudadanos y los de fuera ven futuro. Y eso no es España.
