Albares veta los polémicos actos culturales que el embajador en India programó para este año
Exteriores desautoriza a Juan March, señalado por organizar conciertos y recolectar dinero sin conocimiento de Madrid

Huiling Zhu y Juan Antonio March tras un reciente concierto en India. | RRSS Emb. en India
El Ministerio de Asuntos Exteriores, que dirige José Manuel Albares, ha vetado los actos culturales que propuso el embajador en India, Juan Antonio March, a principios de año y en los que estaban la compañía de danza STEM Dance Kampani y los tenores Joan Laínez y Huiling Zhu. Todo ello tras la polémica generada en febrero por unos conciertos en el estado de Rajastán en los que iban a participar coincidiendo con el cumpleaños del diplomático y sin el aval de sus superiores en Madrid. La mezzosoprano asiática cuenta con doble nacionalidad, china y alemana, y se le atribuye una relación sentimental con el embajador: el año pasado ya recibió 18.000 euros de la legación española en Nueva Delhi por varios conciertos organizados en julio y octubre de la mano de March.
El senador Cristóbal Marqués (PP) se hizo eco ese mes de las exclusivas de THE OBJECTIVE y pidió a Exteriores que proporcionase «la relación contractual y retributiva completa» entre la embajada española en India, «o terceros contratados» por esta, y las citadas personas y entidades -STEM Dance Kampani, Joan Laínez y Huiling Zhu- a lo largo de este 2026. Y que en caso de haber recibido fondos públicos, se le detallase esa información «con especificación de importes y fundamentos jurídicos».
«La compañía de danza y los artistas por las que se interesa su señoría no han recibido fondos públicos al haber rechazado la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (Aecid) las actividades que preveían su participación este año», replicó a finales de marzo el Ejecutivo en una respuesta parlamentaria a la que ha tenido acceso ahora este diario.
La cantante de ópera cuenta con numerosas actuaciones en los últimos años para la Fundación Onuart, cuyo consejo consultivo preside José Luis Rodríguez Zapatero. Su caché subió para este año 2026, ya que March apalabró con ella otras actuaciones en territorio indio a cambio de 14.000 euros que iban a sufragar varias empresas y el gobierno regional indio de Rajastán… sin que el departamento de Albares supiese nada.
Zhu fue contratada por March el año pasado para unos conciertos en Nueva Delhi y Katmandú, en el mes de julio, y otro en octubre en Bután cuando el embajador fue a presentar sus cartas credenciales. Se embolsó 12.000 euros en la primera gira por las capitales india y nepalí, y 6.000 euros en su visita al reino himalayo de la felicidad.
Para este inicio de 2026, el embajador March ideó una serie de actuaciones culturales en el marco del año dual España-India con la participación de STEM Dance Kampani, dirigida por la coreógrafa local Madhu Nataraj, junto con el tenor español Joan Laínez y la citada mezzosoprano china. Tanto Laínez como Zhu han participado en el pasado en otras actividades remuneradas por la Fundación Onuart, que el propio March presidió durante años desde su sede en Barcelona y que cada año organiza un concierto en la sede de la ONU en Ginebra (Suiza) bajo la imponente cúpula de Miquel Barceló.
La novedad de estos conciertos en localidades de la región de Rajastán era que se organizaron «a iniciativa y bajo instrucción» del propio embajador, según se detalló en el informe de 16 páginas que el consejero de asuntos culturales de la embajada envió a finales de enero a Madrid para alertar a sus superiores de la Aecid de lo que estaba sucediendo a sus espaldas. La gestión, por tanto, fue «unilateral» y de «alto nivel» por expreso deseo de March, «quien mantiene contacto directo con los artistas implicados, el gobierno regional de Rajastán y las empresas a las que se solicita contribución económica». Unos patrocinios que el embajador quiso recolectar sin informar a Exteriores.
Entre los artistas contratados para estas obras en Rajastán llama la atención la cantante de ópera china, pues tanto las embajadas como los consulados tienen la obligación de promocionar la cultura española con artistas españoles o personal local que tenga vinculaciones artísticas con España. Zhu reside en China, vive concretamente en Shanghái, y cuenta con pasaporte alemán «por residencia continuada» en este país europeo, ya que estudió en Hamburgo. Además, mientras que el tenor Joan Laínez solo tenía que asistir a los dos últimos conciertos, ella estaría en los tres planificados por el embajador como «acompañamiento» de la compañía india de danza STEM.
«Esta artista, no española, obtuvo 18.000 euros del presupuesto cultural de esta embajada. La justificación que alegó el embajador en ambas ocasiones (de 2025) para recabar la autorización en Sicce fue que su repertorio musical estaba compuesto, principalmente, por canción lírica española», indica el autor del informe que circuló por los despachos del gabinete de Albares y de la cúpula de la Aecid en febrero. Sin embargo, la biografía de Zhu que aparece en la web de Fundación de Onuart no apunta a ello, ya que solo se menciona la obra Carmen en su repertorio artístico junto a Werther, Così fan tutte, Rigoletto, El oro del Rin y The Wilderness.
El embajador planeó de inicio recolectar 40.500 euros entre las principales empresas españolas radicadas en el gigante asiático y el gobierno de Rajastán para pagar a los tres artistas: 14.500 euros a Nataraj, 14.000 a su amiga Zhu y 12.000 a Laínez. Todo ello sin que quedase registro en la caja de la embajada. El gobierno regional indio aceptó desembolsar 40.000 euros y a las firmas nacionales se les planteó ser patrocinador oro —con una contribución de 5.000 euros—, plata —2.500 euros— o bronce —1.000 euros—. Eso sí, «dichas modalidades de patrocinio serían canalizadas directamente al grupo organizador de la logística de la mencionada actividad cultural», en referencia a STEM Dance Kampani y sin que Exteriores tuviese conocimiento, por tanto, de dichas transferencias dinerarias.
El informe del consejero cultural fue muy contundente en este punto: «El embajador da instrucción expresa a este encargado de Asuntos Culturales de que no proponga ninguna de las actividades en el sistema Sicce, requisito que este encargado le hace saber es obligatorio para poder empezar a gestionar cualquier acto cultural bajo paraguas de la embajada».
5.000 euros de la empresa india BLS
March hizo caso omiso de las advertencias de su subordinado. «El embajador indica que, pese a que tentativamente se ha añadido en la propuesta de actividades, su intención es sufragar todos los costes con patrocinadores externos —Gobierno de Rajastán y empresas españolas en India—, de tal manera que el dinero que se obtenga no pase en ningún momento por caja de la embajada, evitando así su fiscalización por cancillería y sometimiento a los procesos administrativos correspondientes, como sí se hizo, por ejemplo, con las empresas patrocinadoras de la Fiesta Nacional» del pasado 12 de octubre, se subraya en el texto.
Además, con la organización de los conciertos de Rajastán ya en marcha, el propio embajador pactó por su cuenta con la empresa BLS una aportación de 5.000 euros para dicha actividad cultural. Esta compañía india es la encargaba de externalizar los visados de la embajada española en el país asiático y en el resto de embajadas españolas repartidas por todo el mundo. No estaba en la lista inicial de diez compañías a las que pasar el cepillo para que patrocinasen los conciertos. Sin embargo, el 23 de enero, representantes de dicha empresa «mantuvieron un encuentro con el embajador en su despacho, donde aquel les presentó su proyecto y la empresa manifestó su interés en convertirse en ‘patrocinador oro’». Un representante de BLS, Nidhi Saxena, confirmó el apoyo a la iniciativa cultural de March, tal y como atestiguan varios pantallazos de móvil incluidos en el informe.

Con esos 5.000 euros ya apalabrados, March convocó el 28 de enero en su despacho al consejero cultural «para darle orden de llamar a representantes de BLS y proceder a gestionar la compra de los vuelos internacionales de los artistas Huiling Zhu (residente en China) y Joan Laínez (Barcelona)». La orden fue «verbal», pero el receptor de la misma ya había averiguado la víspera que en la Aecid «no constaba ninguna información al respecto de esta actividad y que no se estaban cumpliendo con las vías establecidas para gestionar un evento de este tipo». Así lo atestigua una captura de pantalla que aportó en su informe con los mensajes que se intercambió con una asesora en la citada agencia de cooperación, quien no daba crédito a lo que estaba sucediendo en la embajada en Nueva Delhi.

«El embajador me acaba de indicar que pida a la empresa BLS que pague los vuelos de la cantante china y del tenor español para su acto de febrero. No he sabido ni qué decir. Esto tiene muy mala pinta», le confesó el consejero cultural a su interlocutora de la Aecid. «Madre mía. La superioridad está enterada pero pide más detalles», le replicó la asesora desde Madrid. «Estoy redactando un informe. Voy a poner todo ahí. Es muy gordo esto», concluyó el diplomático.
Además, el embajador español ha encontrado un filón económico en su destino diplomático en Nueva Delhi: la publicación de libros en inglés en el país más poblado del planeta y un referente tecnológico a nivel mundial, según desveló TO. Desde su llegada a la capital india, ha presentado dos obras en su país de destino, la última de ellas, The Great Reset, el pasado mes de septiembre con la editorial local Vitasta, conocida en el gigante asiático por publicar una amplia gama de libros, incluyendo ficción, no ficción, temas académicos y educativos en inglés.
La ley 53/1984 de incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones Públicas permite escribir, publicar y cobrar derechos de autor de un libro por parte de un funcionario, como es el caso del embajador en India, siempre y cuando tenga el visto bueno de sus superiores. En este caso, el Ministerio de Asuntos Exteriores.

