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Política

Podemos celebra la «guerra» en Más Madrid pero evita apoyar a Delgado: «Fue un traidor»

Los morados no olvidan la implicación de Emilio Delgado en la conjura del ‘jaque pastor’

Podemos celebra la «guerra» en Más Madrid pero evita apoyar a Delgado: «Fue un traidor»

Emilio Delgado de Más Madrid

Podemos celebra la «guerra interna» en Más Madrid, aunque evita tomar partido. Los morados miran de cerca los acontecimientos del bando rival. Más Madrid es uno de los partidos del conglomerado de Sumar que muestra más rechazo hacia el grupo de Irene Montero. Pero Podemos no quiere que se entienda que especula sobre el conflicto. Y aunque en la dirección temen a Mónica García, no pueden respaldar activamente a Emilio Delgado: el diputado díscolo de Más Madrid formó parte hace años de una conjura para derrocar al ex secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. Se trató de la conjura del jaque pastor, orquestada por los errejonistas y con Delgado como uno de los implicados.

Los miembros de Podemos fueron los primeros que de manera confidencial vincularon el anuncio de García de volver a la Comunidad de Madrid con el cambio del reglamento de las primarias. Incluso antes de que Emilio Delgado elevara el asunto a la opinión pública, secciones de Podemos trasladaron a sus personas de confianza que algo grave estaba pasando en Más Madrid, y que había que investigar la modificación exprés del reglamento de las primarias.

Cuando se publicaron las primeras informaciones, entre ellas las de THE OBJECTIVE, que apuntaban a un cambio repentino de las normas internas para encorsetar las primarias, Más Madrid intentó contraatacar. Aseguró en sus conversaciones que los cambios de estatutos venían de lejos, desde el pasado mes de mayo, y que habían sido refrendados por la militancia. El enfoque era falso. Los cambios del reglamento se ejecutaron en diciembre de 2025, y otras modificaciones puntuales se hicieron a lo largo de los últimos meses, siempre de manera muy teledirigida. Prueba de ello es que en febrero cuatro miembros del Comité de Garantías presentaron su dimisión debido a discrepancias con la dirección motivadas por la reforma de los estatutos.

Reducción del censo de la primarias

Podemos observa con interés los acontecimientos. Pero más allá de sugerir críticas por la cuestión de las primarias, apuesta por el perfil bajo. Podemos considera una oportunidad la lucha interna en Más Madrid, porque entiende que desgasta a la formación, pero no puede respaldar activamente a ninguno de los bandos.

Algunos cuadros locales sí están avalando la crítica de Delgado sobre la reducción del censo de las primarias, pero nadie muestra su apoyo directo al diputado crítico de Más Madrid. Para el partido morado la figura de Delgado está asociada a una conjura que los afines a Pablo Iglesias desarmaron entre 2016 y 2017, y que dio lugar a la defenestración de gran parte del sector errejonista después del congreso del partido de Vistalegre II.

Delgado formaba parte de la cúpula de Podemos Madrid, en 2016, cuando su dimisión dio lugar a un conflicto interno para desbancar a Luis Alegre (el hombre de Iglesias en la organización madrileña). Tras atacar la federación madrileña, el objetivo de los errejonistas fue aislar a Iglesias y hacerse con todo el partido. Los pablistas accedieron a un chat interno de la corriente errejonista, en la que estaba el propio Delgado, y donde los conjurados se comunicaban y comentaban su plan. El llamado jaque pastor en referencia a la jugada de ajedrez que aspira a derrocar al rey en pocos movimientos, cogiendo por sorpresa al adversario.

Delgado fue por lo tanto un «traidor» para todos los afines a Iglesias. Así que ni ellos ni Irene Montero, que por aquel entonces formaba parte del grupo de partidarios del secretario general, olvidan lo que ocurrió hace casi diez años. Este tipo de heridas siguen vivas entre los dirigentes de las dos formaciones, hasta tal punto que se consideran como los principales frenos a la hora de buscar fórmulas unitarias para el futuro. En definitiva, Podemos celebra la guerra interna en Más Madrid, y en la sombra puede incluso trabajar para alimentarla, pero ningún afiliado se decanta por uno u otro aspirante. Ambos representan a un grupo de dirigente que tuvo como objetivo primero conquistar y después canibalizar Podemos. Y los morados siguen sin perdonárselo.

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