La verdad, cinco ediciones y una justicia poética: Ketty Garat radiografía el sanchismo
La periodista de TO ha presentado este miércoles 'Todos los hombres de Sánchez', «una celebración de la verdad»

La periodista Ketty Garat en la presentación del libro 'Todos los hombres de Sánchez'. | TO
Lo que comenzó como un temblor subterráneo en el ecosistema mediático en noviembre de 2021 con la publicación en THE OBJECTIVE de aquel revelador serial titulado Las razones de la caída de Ábalos cobró este miércoles en Madrid la forma física y rotunda de un hito editorial. Ketty Garat presentó Todos los hombres de Sánchez, un libro que trasciende la mera crónica política para erigirse en la culminación de una investigación tenaz, nacida cuando casi nadie quería mirar. Aquellas primeras revelaciones, que se atrevieron a desbrozar el abrupto e inexplicable cese del que fuera el todopoderoso secretario de Organización del PSOE y ministro de Transportes, fueron la semilla de lo que Garat desplegó ante un auditorio expectante: la radiografía más exhaustiva de las sombras y los resortes del poder en la etapa sanchista.
El runrún de la tarde madrileña se colaba por las puertas del Espacio Bertelsmann, mezclándose con ese magnetismo particular que envuelve los actos en los que se sabe que se va a hablar de lo que muchos, durante demasiado tiempo, intentaron callar. Había en el ambiente una electricidad palpable, esa que siempre precede a las citas en las que la política y el periodismo se miden de tú a tú. Entre los corrillos que se arremolinaban a la entrada antes de tomar asiento, se adivinaba la fauna habitual de las grandes tardes: compañeros de profesión calibrando el ambiente, figuras de la política escudriñando de reojo quién más había decidido dejarse ver en la foto y un público expectante que buscaba ver a la firma que llevan años leyendo en THE OBJECTIVE.
La geografía de la sala, abarrotada, hablaba por sí sola: por allí se pudo ver al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; a la vicealcaldesa de Madrid, Inmaculada Sanz; y a rostros como Ester Muñoz, Cuca Gamarra y Guillermo Mariscal. Tampoco quisieron perderse la cita referentes del periodismo como Juan Luis Cebrián o Antonio Caño. «Valiente y necesario, como su autora», resumía a la perfección Bárbara Ruiz, periodista y presentadora del acto, capturando el sentir general.
Como no podía ser de otra manera, la plana mayor de THE OBJECTIVE cerró filas en torno a su compañera. Con su editora, Paula Quinteros, y su director, Álvaro Nieto, a la cabeza, se escenificó el respaldo inquebrantable de una redacción que hizo piña cuando arreciaba el temporal. «Lo que hemos hecho en THE OBJECTIVE es algo maravilloso», reivindicó la propia Ketty Garat durante el acto, definiéndolo como un ejercicio de «metaperiodismo, un movimiento de abajo arriba» en el que, a base de dar información pura, el periódico fue rompiendo muros y contagiando a otros medios.
«No es que sea importante, es que es muy buen libro»
El fenómeno editorial es indiscutible. Lo certificó Verónica Puertollano, editora de Deusto y a quien Garat definió como su «alma gemela del mundo editorial». Puertollano explicó el mimo del proceso del libro: «El tiempo y cuidado hasta que todo estuvo resuelto. Tenía que contar la historia de la historia, coser una serie de reflexiones». Las cifras le dan la razón: en apenas dos semanas se han lanzado cinco ediciones, y la primera se agotó antes incluso de llegar a las librerías. «No es que sea un libro importante, es que es muy buen libro», sentenció la editora, destacando que para Garat «la verdad está al servicio de las personas».
El encargado de poner en contexto la magnitud periodística de la obra fue el periodista Rafa Latorre. «Tenía que estar aquí», arrancó, para dejar claro de inmediato el tono de su intervención: «Vengo a reivindicar no la valentía del libro, sino el valor de escribirlo». Latorre inscribió la obra en una «tradición demasiado corta de literatura de no ficción y reportaje de pulso narrativo», subrayando un matiz crucial: «Verosímil y veraz no son sinónimos. Los hechos de este libro no son verosímiles, son veraces».
Y no escatimó en contundencia al definir a la autora: «Ketty es una periodista con cojones; es una periodista de cojones, buenísima, brava y talentosa». Para Latorre, el texto desentraña «la historia de una traición», donde «todo lo que rodea al traidor es la costra sórdida de una infección mucho más profunda». Huyendo del amarillismo, señaló la verdadera relevancia pública del escándalo, con un matiz irónico: «Ketty es la única periodista que puede distinguir a todas las sobrinas de Ábalos». «No es lo mismo pagarle un bolso a una prostituta que pagarle una prostituta a un ministro. Las chicas eran parte del cohecho», indicó sobre la importancia de la obra.
El tabú, el dolor y las cloacas del poder
Y la protagonista tomó la palabra, el momento esperado por todos los asistentes. «Este es un acto de celebración de la verdad», proclamó Garat. «Lo importante no es la historia de este libro, son los hechos que el poder ha intentado tapar durante cuatro años y medio. Pensaba que no iba a ser capaz de demostrar lo que yo sabía».

Fue entonces cuando la presentación desveló pasajes que explican por qué aquel cese fue el gran tabú de la política española. Garat puso nombre a la sentencia interna que liquidó a José Luis Ábalos: fue Carmen Calvo quien le dijo a Pedro Sánchez: «No podemos mantener a un putero de número tres». «Nunca fue un lío de faldas», aclaró la periodista; era un escándalo de primer nivel derivado de una vida disoluta.
Más allá de las siglas, la crónica de Ketty Garat destila una humanidad descarnada. Relató el pánico del servicio doméstico de Ábalos, quienes le advertían de teléfonos pinchados y de un exministro que «manda más que el presidente». Y encogió el corazón del auditorio al recordar a Carolina Perles, la mujer de Ábalos. «Es una mujer destrozada, rota. Se ha sido injusto con ella». El momento más impactante fue cuando recordó la llamada del abogado de Perles tras publicar la exclusiva: «Me llamó para darme las gracias por demostrarle que no estaba loca y que todo lo que había vivido era real».
Los márgenes del periodismo
La investigación, nacida de «un pequeño atisbo de una trama de corrupción», cobró vida gracias a piezas clave a las que Garat quiso rendir homenaje. Mostró su inmensa gratitud hacia Carmen Pano, la famosa «empresaria del 20%». Y cómo ayudó a empezar a conocer que «Santos Cerdán es un testaferro de Ábalos». Es más, Ketty Garat quiso destacar los intentos del PSOE por silenciar a Pano, demostrando que «la chequera funciona menos que la honestidad y la verdad».
No eludió el peaje personal y profesional vivido tras la publicación de las exclusivas de la caída de Ábalos. Garat recordó la cacería sufrida y lanzó un dardo a los «satélites mediáticos y correveidiles del Partido Socialista» que aún hoy intentan desacreditarla. «Los periodistas tenemos que registrarnos en los márgenes», reivindicó. Pero el momento más emocionante de la tarde fue cuando les dedicó el libro, no sin antes pedirles perdón, a sus hijos, Martín y Catalina, a quienes les ha «quitado el tiempo» durante estos años de obsesión por la verdad.
El contexto, el silencio de la prensa y la victoria del tiempo
Resulta de una cruda justicia poética observar el bullicio y los aplausos de esta tarde madrileña y echar la vista atrás, hacia aquel otoño de 2021, cuando Ketty Garat comenzó a tirar de la manta públicamente, iluminando las esquinas más opacas del Ministerio de Transportes y señalando los verdaderos motivos de una destitución que Moncloa intentó sepultar bajo el relato de un simple ajuste técnico, el frío fue la respuesta dominante. Una parte nada desdeñable de la profesión periodística prefirió mirar hacia otro lado. Se instalaron en el escepticismo o en el cómodo refugio del silencio, dando la espalda a una compañera que se había atrevido a publicar la letra pequeña de lo indecible. El vacío mediático de entonces contrasta hoy con los focos de esta presentación.
Sin embargo, el tiempo, ese juez inexorable que acaba poniendo a la política y al periodismo frente al espejo, ha terminado por dictar sentencia de manera atronadora. Sumario a sumario, y exclusiva a exclusiva, todo aquello que a muchos les sonaba a herejía hace tres años se ha ido confirmando con la contundencia matemática de los hechos probados. Todos los hombres de Sánchez no es, por tanto, un simple libro de actualidad. Es el testimonio palpable de cómo el periodismo incómodo acaba abriéndose paso y, sobre todo, la victoria moral de una periodista que aguantó el pulso cuando remar a contracorriente era la más solitaria de las trincheras.
