Ketty Garat: «No descartaría que Sánchez acabe imputado en algún momento»
La adjunta al director de THE OBJECTIVE publica un libro en el que descubre los secretos y las entrañas del sanchismo
Ketty Garat (Ferrol, 1982) llega a El purgatorio con un libro bajo el brazo que ya está levantando ampollas en Moncloa antes de su salida. Tras cuatro años de investigaciones a contracorriente en THE OBJECTIVE, la periodista que mejor conoce las entretelas del PSOE se sienta con nosotros para poner nombres y apellidos a la red de poder que sostiene al presidente. Todos los hombres de Sánchez, a la venta el 29 de abril, deja a un lado la prudencia para hablar de traiciones como la de aquel Comité Federal de «Puerto Hurraco», y de esa «obsesión por la verdad» que la ha llevado a destapar lo que muchos se empeñaron en esconder.
PREGUNTA.- Los últimos cuatro años han sido de puro nervio. Si de principios vive el hombre, Ketty, ¿cuál es ese principio que hace que te levantes todas las mañanas?
RESPUESTA.- Queda muy estupendo decirlo, pero yo hablaría de la obsesión por la verdad. Cualquiera que sea periodista —especialmente de la vieja escuela, de cuyos principios bebo— tiene la necesidad de conocer qué se esconde detrás del escenario. Me refiero a las bambalinas, a las entretelas; a lo que hay detrás de lo que nos cuentan las élites, los políticos y los estamentos de la sociedad. Me levanto cada mañana pensando: «A ver qué consigo saber hoy de nuevo».
P.- Y aparte de la verdad, también la libertad, que es uno de los puntos clave.
R.- Sin duda. Yo no persigo la libertad porque ya me siento libre: trabajo en un medio libre y llevo ejerciendo mi actividad con libertad, para bien y para mal, desde hace mucho tiempo. Por tanto, no busco la libertad; busco la verdad con libertad.
P.- Son ya cinco años de investigaciones y vienes a presentar Todos los hombres de Sánchez, una obra que recopila los casos de corrupción que conocemos, los que aún no y los que conoceremos mejor. El libro sale el 29 de abril y esta semana ha sido fatídica de principio a fin.
R.- Que sepas que me ha llegado esta misma mañana. Lo he tenido en mis manos por primera vez hace poco, así que lo estás estrenando casi a la vez que yo.
«Sánchez no se inquietó por la prostitución; le inquietó que se conociera el dinero opaco en Ferraz»
P.- Es una portada interesantísima donde vemos a cuatro hombres que todos conocemos: Koldo, Sánchez, Ábalos y Cerdán. Hay muchas historias, pero hablemos de la que apareció este miércoles: El Mercedes que quería ser un Peugeot. Cuéntame un poquito esto, porque puede ser confuso.
R.- Se ha escrito mucho al respecto, pero nadie ha contado la verdadera historia del Peugeot. Se decía que si recorrió tantos kilómetros o si era de Pedro Sánchez, pero la realidad es que el Peugeot también era mentira: nunca existió. Los coches que utilizó Sánchez en su doble carrera a las primarias fueron Mercedes; primero uno blanco y luego uno negro. Ambos eran propiedad de Juanma Serrano, su jefe de gabinete y hombre de confianza. Eran vehículos de renting del plan Alternative de Mercedes, que obligaba a cambiar de coche cada tres años; justo al expirar el plazo en octubre de 2016, coincidiendo con su destitución en el Comité Federal, se produjo el cambio de utilitario.
P.- Nada barato, por cierto.
R.- Oscilaban entre los 63.000 y los 70.000 euros; un precio poco acorde para el candidato de las bases y del pueblo llano. Por eso, lo que hacían era ocultar el Mercedes: aparcaban a 300 metros de las casas del pueblo y de las sedes de los mítines para que el candidato hiciera el resto del camino a pie. Así evitaban que vieran el cochazo que tenía aparcado a la vuelta de la esquina.
P.- ¿Pero cómo se oculta eso durante años si había selfis en redes sociales que acreditaban el uso de un Peugeot? ¿Quién utilizaba ese coche realmente?
R.- Hay que situarse en aquel momento de la «reconquista» del Partido Socialista. Pedro Sánchez estaba prácticamente solo y surgieron una serie de outsiders: Santos Cerdán, Paco Salazar, Mariano Moreno y José Luis Ábalos. Quien le llevaba en esa campaña por España era Juanma Serrano. En ese coche iban Sánchez, Serrano y Maritcha Ruiz Mateos, su directora de comunicación. Mientras, los llamados «seudobarones», como Adriana Lastra o Ábalos, hacían la campaña en sus respectivos territorios.
P.- Son muchos nombres, historias y tramas… Ojalá pudiéramos conocerlas todas.
R.- ¡Córtame! Si ves que me extiendo, dímelo, porque soy una cafetera con el PSOE tras tantos años cubriéndolos.
P.- Es fascinante. Pero un inciso con una pregunta que todos nos hacemos: ¿de dónde nace la inspiración y en qué momento surge la idea de meterte de lleno en este libro?
R.- Al principio, hace cuatro o cinco años, no quería saber nada de escribir esta historia. Quería investigar lo que me había ocurrido a mí y lo que había detrás de aquel caso, pero rechacé varias ofertas editoriales. Pero siempre tuve claros el título y la portada: esa superposición de Pedro Sánchez con las personas que considero cruciales en este entramado. Decidí dar el paso para no dejarme llevar por la indolencia y para contar lo que sé, incluyendo muchas cosas inéditas que permitirán comprender mejor las tramas de corrupción que llevamos cuatro años contando en THE OBJECTIVE. El detonante final fue Rafa Latorre, que me dijo: «Ketty, tienes que escribirlo, porque te va a molestar mucho que otro escriba tu historia».
P.- O haberte quedado con la espina de no haberlo hecho.
R.- Claro. Eso me tocó la fibra. En THE OBJECTIVE nos desgañitamos durante años intentando que nos creyeran, pero el mensaje no calaba hasta que el caso estalló. Veía que otros medios publicaban nuestras historias con incorrecciones o sin entender los matices que nosotros dominábamos tras años de investigación. Pensé: «Lo van a escribir y, encima, lo van a escribir mal». Decidí hacerlo para que constara en acta, poner en valor nuestro trabajo y atar cabos. El periodismo diario es un frenesí que a veces no te deja ver la panorámica completa; escribir este libro me ha permitido conectar las piezas, hablar con las fuentes de forma reposada y entender la película de una manera mucho más amplia, aportando perspectiva global y muchas novedades.
P.- Todas esas novedades que todo el mundo está esperando leer. Para quien no esté familiarizado con el periodismo de investigación, se preguntará cuánto cuesta realmente, en tiempo, llegar a todas estas informaciones.
R.- Todo. Cuesta el día y la noche, los fines de semana y las vacaciones. Lo cuesta todo.
P.- Incluso el tiempo con la familia.
R.- Absolutamente. Cuesta bajas maternales y dedicarte en cuerpo y alma, sabiendo que es por un tiempo limitado, porque no hay vida que soporte ese desequilibrio. Estos años han sido puramente de trabajo porque esta es la historia de una obsesión que nace del desgarro. A este periódico, y a mí de manera muy dolorosa por mi momento personal, nos hicieron una campaña feroz de descrédito cuando empezamos en noviembre de 2021. Éramos un grupo apostando por un medio que entonces no tenía ni portada informativa. Creo que de esa campaña tan injusta y del intento deliberado de ocultación de la verdad nació esta obsesión. Surge porque se alinearon los planetas de la injusticia.

P.- Incluso sufrieron ataques para intentar robar información.
R.- Así es. Y, siendo optimista, deberíamos agradecer esos ataques. Sin ellos, quizá no habríamos tenido las agallas o la rabia necesaria para investigar hasta un punto que cope todas las esferas de tu vida. Eso no es lo habitual en un periodista, pero cuando intentan expulsarte de la profesión, tienes dos opciones: o tirar la toalla e irte a casa a montar una tienda de lámparas, o decir «doble o nada». Y nosotros decidimos doble o nada.
P.- Luego hablaremos de esa campaña que te obligó a declarar hace años, pero volvamos al tema central: Juanma Serrano. ¿Quién es él? Es un nombre que no todo el mundo conoce y que debería darse a conocer.
R.- Juanma Serrano fue el primer jefe de gabinete de Pedro Sánchez y yo diría que el primer «represaliado» del sanchismo. Él vio madera de líder en Sánchez y le acompañó en las primarias de 2014. Llegaron a la Secretaría General por una sucesión de carambolas, como el apoyo de Susana Díaz tras una reunión con Zapatero y Ximo Puig para evitar que ganara Eduardo Madina. Pero tras ser derrocado en 2016, fue Serrano quien le convenció para volver en una etapa que apodo «el pedrismo sin Pedro» en el libro. Había gente que tenía muy claro que Sánchez debía dar el paso cuando él mismo dudaba.
P.- ¿Sánchez tuvo dudas? Porque decía que sería presidente del Gobierno desde crío.
R.- Sí, pero la historia de las personas no es lineal. Sánchez se proyecta como un líder infalible y gélido, pero ha tenido momentos de quiebra personal. Se quebró cuando sus íntimos amigos, Antonio Hernando y Óscar López, le traicionaron, y se quebró cuando le echaron en 2016. En ese momento pensó en dedicarse a la universidad; incluso Calleja le ofreció un programa y se exploró con Mediaset su potencial como líder joven con épica. Finalmente, Juanma Serrano y Begoña Gómez le impulsaron a dar el paso. Otros, como Santos Cerdán o Paco Salazar, llegaron a decir: «Si no se presenta Pedro, te presentamos a ti», refiriéndose a Ábalos. Cómo habría cambiado la historia con José Luis Ábalos de secretario general, ¿verdad?
P.- Habría cambiado mucho, desde luego. Ketty, hablar contigo es un torbellino de nombres e historias. Podríamos estar hasta las tres de la mañana.
R.- Perdón, intento dosificar la información…
P.- No, es fantástico. Sigamos con Juanma Serrano, uno de los primeros traicionados por Sánchez, y con otro personaje clave de esa fase: Paco Salazar. Cuéntame por qué era tan importante.
R.- Paco Salazar es una persona de la absoluta confianza de Pedro Sánchez. Procede de Dos Hermanas, un territorio vital en las primarias de 2017 contra Susana Díaz. Salazar era el hombre de las encuestas, de los números y del análisis de datos. Incluso cuando Sánchez prescindió de Iván Redondo y desterró a Salazar al Hipódromo, le llamaba casi cada semana para pedirle opinión. Sánchez suele minusvalorar a quienes trabajan con él; en ocasiones es un poco déspota.
«En el ‘Comité de Puerto Hurraco’, mientras todos lloraban o gritaban, Sánchez estaba imperturbable, sin despeinarse»
P.- Quizá lo de «un poco» sobre.
R.- Tiene poca consideración por su entorno. Prescindió de Serrano porque no le valoró como merecía, y con Salazar ocurrió algo similar: en 2021 entendió que debía apartarlo porque estaba contaminado por su cercanía con Iván Redondo.
P.- ¿Había guerra de egos entre ellos por ver quién estaba más cerca del presidente?
R.- Los egos siempre rodean a los hombres del presidente. Salazar y Redondo fueron los artífices de la victoria de Salvador Illa en 2021, pero la verdadera pugna histórica fue entre Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Paco Salazar. Los tres compitieron en 2017 por la Secretaría de Organización; se la llevó Ábalos y desde entonces se miran de reojo. Salazar tenía debilidades, talones de Aquiles que algunos conocían bien.
P.- Te refieres a lo que se ha publicado sobre su comportamiento con mujeres. ¿Sánchez conocía esto?
R.- Sánchez estaba al corriente de su comportamiento hosco, burdo y soez, por supuesto. Y conocía algo mucho más relevante: las andanzas de Ábalos con prostitutas. Lo sabía desde el principio, desde 2017, y lo mantuvo en el Gobierno hasta 2021. Tenemos documentado que el presidente conocía el nivel de desorientación de Ábalos, al menos, desde noviembre de 2020.

P.- ¿Cómo llega esa información al núcleo de la Moncloa?
R.- Todo explota tras una fiesta de Halloween en casa de Maritcha Ruiz Mateos, donde Adriana Lastra y la propia Maritcha escuchan el desahogo de la mujer de Ábalos, Carolina Perles, que pasaba por un momento personal crítico: le acababan de detectar un cáncer mientras descubría la doble vida de su marido. Lastra y Ruiz Mateos se lo cuentan a Carmen Calvo, quien almuerza con Sánchez para advertirle de que el número tres del partido es un problema político. Calvo nos lo negó en 2021 tildándolo de una «mentira como la catedral de Burgos», aunque en 2024 terminó confirmándolo.
P.- ¿Y qué papel juega Begoña Gómez en todo esto?
R.- El presidente no solo lo sabe por el partido, sino por su mujer. Begoña Gómez mantuvo una conversación con Carolina Perles en los jardines de la Moncloa después de una noche en la que las hijas de ambos matrimonios —que eran amigas— durmieron juntas en palacio. Mientras tomaban café, Begoña sondeó a Carolina sobre lo que Carmen Calvo ya le había revelado a Sánchez. El presidente lo supo nueve meses antes de destituirlo y, aun así, después lo rehabilitó en las listas y le otorgó cargos de relevancia.
P.- De esta portada, hay un nombre que me llama especialmente la atención: Santos Cerdán. Es un hombre que trabaja en la sombra, viene de Navarra y está vinculado a lo que conocemos ahora sobre Servinabar. ¿Qué papel juega realmente que el público aún no conozca?
R.- Hay muchas cosas en el libro que son esclarecedoras. Estoy convencida de que lo que vivimos hace unos años fue una operación de control de daños. Una mujer de las filas feministas del partido me confesó en su día: «Nos fulminaron a nosotras para no pasar de la carpeta de la prostitución a la carpeta de la corrupción». Esto coincide con mis primeras informaciones sobre la vida disoluta de Ábalos y el aviso que Carmen Calvo le dio al presidente sobre el problema político que esto suponía. Meses después, en el Congreso Federal de Valencia, la bandera del PSOE era el abolicionismo de la prostitución; que Ábalos estuviera allí era, básicamente, una autoenmienda a la totalidad.
P.- Exacto, el famoso lema de «soy feminista porque soy socialista».
R.- Justo en ese momento, mientras publicábamos lo relativo a la prostitución, me empezaron a llegar datos sobre facturas manipuladas, sobres y billetes de 500 euros [las llamadas «txistorras»]. Detectamos gastos desorbitados de hasta 9.000 euros al mes. Publicamos esa exclusiva el 5 de noviembre de 2021. Ese mismo día, la misma persona que me habló de la «carpeta de la prostitución» me llamó indignada: «¿Qué haces publicando esto? ¿Quieres cargarte al partido?». Yo había sobrepasado la frontera de lo asumible. Atando cabos para el libro, me di cuenta de que ese mismo 5 de noviembre Sánchez le envió a Ábalos el mensaje de solidaridad por los «infundios» de la prensa. A Sánchez no le inquietó la prostitución ni el aviso de Calvo; le inquietó que se supiera que en Ferraz había dinero opaco y gastos sin control. Eso es lo que realmente le preocupaba.
P.- Entonces, Sánchez era conocedor de la vida de lujo de Ábalos, Koldo y compañía.
R.- Absolutamente. Una prueba indudable es que la primera persona a la que blindó fue al gerente del partido, Mariano Moreno Pavón. Este personaje, que ahora declara ante el Supremo, pactó con Ábalos un complemento salarial permitiendo facturas de terceros. Tras el cese de Ábalos, Sánchez nombró a Moreno presidente de Enusa con un sueldo de 240.000 euros anuales. Compró su silencio. Y no es el único: hay cerca de 15 personas colocadas en puestos clave con la única intención de que encapsulen la información.
«Begoña Gómez nunca ha sido una figura discreta; tiene una ambición personal incluso mayor que la de su marido»
P.- Otra información que ha salido son esos vídeos inéditos del Comité Federal de «Puerto Hurraco». ¿Por qué son tan relevantes?
R.- Tienen toda la relevancia. Llevaba muchísimo tiempo detrás de esas imágenes, que todo el mundo ha intentado conseguir. Nos permiten entender quién es Pedro Sánchez. Ver ese momento en el que sale la urna de plástico de tapadillo tras una pared, con un trabajador de Ferraz metiendo votos en un cuartucho, nos ayuda a entender al Sánchez que luego vende la legislatura por siete votos o que aprueba la amnistía. Lo que más me impactó, y yo estaba allí embarazada a las puertas de Ferraz, es ver a un Pedro Sánchez que apenas sudaba. Había gente llorando, gritando o que se iba porque no lo soportaba, pero él no se inmutaba. Subía al atril y, sin despeinarse, mantenía que se votara de manera secreta. Es un retrato robot del personaje muy certero.
P.- ¿Has tratado mucho personalmente con él? ¿Qué sensación te da?
R.- Traté con Sánchez de 2014 a 2018. Entonces era encantador con los periodistas, aunque mantenía la distancia. Recuerdo que en las primarias de 2017 empezó esa deriva de atacar a la prensa. Una vez nos señaló en un acto y los militantes empezaron a abuchearnos. Fue tan duro que fuimos a por él para pedirle explicaciones, pero se escapó. Sin embargo, esa misma noche nos llamó personalmente a todos para pedirnos disculpas. Ese Pedro Sánchez ya no existe. Ahora ha entendido que somos un agente peligroso. Él quiere propaganda y los que publicamos información veraz somos el enemigo.
P.- ¿Crees que gente del Gobierno puede tener miedo a este libro?
R.- Sí, me consta que existe mucha inquietud y no me extraña. Se montó una campaña feroz contra THE OBJECTIVE porque todo lo que publicábamos era verdad. Como en el Watergate, hemos vivido un intento orquestado desde el Gobierno para amedrentarnos. Pero el periodista tiene que asumir lo que dice Melchor Miralles: «Caiga quien caiga, como si quien cae eres tú».

P.- ¿Tendría Sánchez posibilidades de volver a ser presidente?
R.- Mi opinión es que no es posible. Sabe perfectamente lo que se avecina: juicios que afectan a su esposa, a su hermano y a su entorno de máxima confianza. No descartaría que acabe imputado en algún momento. Él es responsable in vigilando. Cualquier otro ya habría dimitido, pero él sigue sin sudar, como en aquel Comité Federal. Sabe que está en una posición agonizante.
P.- Sobre Begoña Gómez: ¿en qué momento pasa de ser discreta a utilizar la Moncloa como base de operaciones?
R.- En el minuto cero. Nunca ha sido discreta. Recuerdo en 2014, cuando Sánchez ganó las primarias, que estábamos esperando el «canutazo» del ganador y fue Begoña la que se acercó a darnos las declaraciones. Nos quedamos con la boca abierta. Siempre ha tenido un afán de protagonismo muy acusado; dicen que la que tiene más ambición es ella, no él. Al llegar a la Moncloa, estaba obsesionada con tener un papel y, a los dos meses, fichó por el IE Africa Center. Se utilizó incluso al servicio de comunicación del partido para contrarrestar las críticas por ese fichaje.
P.- ¿Es Zapatero el arquitecto de todo esto?
R.- Es una figura muy importante, su gurú electoral y su negociador en Suiza, pero no es el arquitecto. Sánchez lo sabía absolutamente todo. Los investigadores apuntan a que Sánchez echó a Ábalos porque estaba cobrando mordidas de espaldas al partido; es decir, porque «no repartía el botín». Eso hace de Sánchez una figura mucho más importante que Zapatero.
P.- Pasemos a lo personal. ¿Alguna manía antes de publicar una exclusiva?
R.- Más que manía, es intensidad y obsesión. Siempre duermo soñando con la publicación; es horrible porque no descansas. Me levanto y tardo media hora en darme cuenta de que las cosas aún no han pasado. Es esa ansiedad por que se respete el trabajo que hay detrás.
P.- ¿Qué te hace reír a carcajadas?
R.- Todo, soy muy risueña. Mis hijos, mi marido, mis amigas… y caerme, porque soy muy torpe. Tengo una anécdota especial con mi compañera Teresa Gómez: una vez, investigando lo del parador, nos empezaron a perseguir en coche. Fue un momento entre el pánico y el gusanillo de la adrenalina. Estábamos muertas de miedo porque nos seguía gente chunga, pero a mí me dio un ataque de risa a mandíbula batiente. Creo que siempre es mejor reírse que llorar.
P.- ¿Cómo se recupera el tiempo?
R.- No se recupera. Nos engañan: no se puede ser madre, periodista y mujer al 100% a la vez. Hay que renunciar y asumir las consecuencias. Mi hija tiene casi cuatro años y este libro ha llevado cuatro y medio de investigación. Ese tiempo no vuelve, pero quiero pensar que la honestidad se valora. Tenemos que ser adultos para ser consecuentes con nuestras decisiones.
P.- ¿Y se repara el dolor?
R.- Sí, yo creo que sí. Mi particular acto de desagravio es la verdad. Hubo momentos muy duros en los que me planteé si esto merecía la pena. Nos daban hasta en el carné de identidad, nos vejaban y nos llamaban buleras. No había zanahoria, solo palo. Pero esto me ha servido para ser mejor periodista. Me he dado cuenta de que el periodismo de verdad se hace en soledad: cuanto más solo, más periodismo. Hay que bajar a las profundidades y cavar hasta encontrar el tesoro.
P.- Si tuvieras que enviar a alguien al cielo en un pedestal, ¿a quién sería?
R.- A mi madre y a mi marido. También a mi padre. Vengo del mundo militar, de la Armada, y mis valores de sacrificio y amor a España vienen de ahí. Mis padres son un pilar absoluto y mi marido es quien se ha comido todo el marrón de mis cuatro años de investigación, cuidando de mis hijos y apoyándome. A ellos los mandaría al cielo.
P.- ¿Y al purgatorio?
R.- Al purgatorio enviaría a todo el mundo. Creo que todos tenemos que dar una pensada a lo que ha ocurrido en este país estos últimos cuatro años. Hace falta mucho análisis de conciencia, dolor de los pecados y propósito de la enmienda.
P.- Ketty Garat, muchísimas gracias por venir.
R.- Un placer, Mateo, muchísimas gracias a ti.
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