El Supremo apunta a las primarias de Sánchez como origen de la corrupción de Ábalos
Los magistrados destacan el vínculo que crearon el exministro y Koldo García tras la recomendación de Santos Cerdán

Sánchez, Cerdán, Ábalos y Koldo García. | Ilustración de Alejandra Svriz
La sentencia del caso mascarillas apunta a las primarias del PSOE en 2017. La sentencia del Tribunal Supremo sitúa el origen de la organización criminal que conformaban José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama en los viajes realizados para promocionar a Pedro Sánchez como candidato la secretaría general del partido. La misma que abandonó tras el polémico cónclave del 1 de octubre de 2016. Los magistrados han condenado al exministro a 24 años y tres meses de prisión al considerar que se aprovechó de los cargos que ostentaba para obtener un beneficio económico del que también se lucraron su antiguo asesor, condenado a 19 años y ocho meses, y el comisionista, al que imponen cuatro años y medio de cárcel que no cumplirá al suspenderse la ejecución de la pena por su aportación al descubrimiento de los delitos.
El Supremo hizo pública este lunes la sentencia del caso mascarillas. La decisión, adoptada por unanimidad, concluye que Ábalos, Koldo García y Aldama formaron una organización criminal con reparto de funciones que cometió graves delitos de corrupción. Los magistrados sitúan el origen de la organización criminal en 2017, cuando los dos primeros se conocieron en plena promoción de la candidatura de Sánchez.
«Durante los viajes realizados, en la promoción de la candidatura de la secretaría general del PSOE de Pedro Sánchez que se presentaba a dichas elecciones primarias, José Luis Ábalos conoció en Navarra al también acusado Koldo García, persona vinculada al Partido Socialista de Navarra (PSN) y de la confianza de Santos Cerdán, miembro del Parlamento foral de Navarra entre 2014 y 2017 por el PSN», destaca la sentencia a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE.
El fichaje de Ábalos
Sánchez se enfrentó en aquellas primarias celebradas en mayo de 2017 a Patxi López y Susana Díaz, la candidata oficialista. El actual presidente del Gobierno superó el 50% de los votos y volvió a liderar el partido. Ábalos fue nombrado secretario de Organización y Cerdán, responsable de Política Territorial. Habían sido dos de sus apoyos más importantes durante la carrera por recuperar la secretaría general.
La resolución, de 224 páginas, señala que Cerdán recomendó a Ábalos la contratación de Koldo García como conductor para «los desplazamientos que debía realizar por el territorio español considerando que, más allá de un vínculo puramente profesional, Koldo García ofrecería también a José Luis Ábalos un compromiso militante y una plena disponibilidad a sus necesidades como nuevo secretario de Organización del partido». El asesor también fue fundamental durante las primeras que auparon a Sánchez, ya que custodió sus avales.
El fichaje de Koldo García como conductor y asistente de Ábalos motivó que trasladara su residencia de Navarra a Madrid y pasara a ser asalariado del PSOE desde el 25 de octubre de 2017. «Mientras trabajó como conductor al servicio de José Luis Ábalos, se estableció entre ambos una relación de confianza; de modo que, recién nombrado ministro de Fomento, procedió a designar a Koldo García su asesor, uno de los cinco nombramientos de personal eventual de confianza que, discrecionalmente, le correspondían», destaca la sentencia.
El asesor también se convirtió en miembro del Consejo Rector de Puertos del Estado y de Renfe Mercancías. Ábalos llegó a contratar su pareja, Patricia Úriz, como secretaria en Fomento. La resolución del Supremo precisa que hasta su cese como ministro, el 12 de julio de 2021, y «aun después de [haberse] producido», Koldo García se convirtió en algo más, desempeñando para su jefe «un buen número de tareas de muy diversa índole, tanto profesionales como personales». Y subraya: «Hasta el punto de que se sobreentendía que Koldo García era el fiel transmisor de sus decisiones» y quien «manejó» las distintas fuentes de dinero del exministro que, «en ocasiones, se confundían con las propias».
Las gestiones de Koldo
Los magistrados afirman que Aldama conoció a Koldo García en el último trimestre de 2018 a través de su hermano Rubén, que prestaba servicios como escolta del ministro de Transportes. Una relación que «se extendió pronto» a Ábalos. La sentencia señala que, en los meses siguientes, el ministro encomendó al comisionista, a través de su asesor, «diversas gestiones de mayor o menor entidad».
«En el desarrollo de estas relaciones personales, pronto vieron los acusados la oportunidad de obtener un común beneficio económico. Con tal ánimo de enriquecimiento, los tres convinieron que, aprovechando el cargo que ostentaba Ábalos en el Gobierno de España y en el PSOE podría favorecer, a cambio del correspondiente beneficio económico del que todos participarían, la contratación con la Administración Pública en cuantas ocasiones hubiera oportunidad», destaca la sentencia.
La Sala de lo Penal del Supremo insiste en que los tres acusados, con la intervención de terceras personas no enjuiciadas en este procedimiento, «constituyeron una organización, en la que cada uno de ellos asumió un papel diverso y complementario, con un preciso reparto de funciones». Los magistrados señalan que Ábalos, a quien tanto Koldo García como Aldama consideraban el jefe, aportaba la autoridad que le confería ser ministro y secretario de Organización del PSOE.
El asesor «siempre actuaba en su nombre» mientras que el comisionista fue la persona que, aprovechando su influencia sobre Koldo García y Ábalos, garantizada mediante el pago continuado de otras cantidades de dinero, consiguió, para sí o para terceros, y con beneficio económico, la adjudicación de contratos, alguno de los cuales integran el objeto de la presente causa». A pesar de ser condenado a cuatro años y medio, Aldama esquivará la cárcel por su aportación al descubrimiento de los delitos a condición de que no vuelva a delinquir, presente un informe semestral de actividades y haga un año de trabajos en beneficio de la comunidad.
El tribunal considera probado que Aldama remuneró con 10.000 euros al mes para gastos fijos de Ábalos, el pago del piso a su expareja Jésica Rodríguez, el contrato de arrendamiento con opción a compra de un piso en Madrid y el arrendamiento de las viviendas de Marbella y La Alcaidesa por las gestiones del entonces ministro a favor de la publicación de una nota de prensa sobre rescate de Air Europa y para la concesión de una licencia de hidrocarburos.
