
Por octubre, era octubre
Recordaremos estos días de octubre. Siempre. Desde la Brañosera de mi alma a la Málaga de mi chica. Recordaré siempre la inquietud, las camisas blancas, los sepulcros blanqueados que pidieron diálogo como en una proclamación de que el ‘paniaguado’ tiene derecho a existir: todos bajo el manto de Carmena y Colau, que no sé si son ya una y trina con el alcalde de Zaragoza en medio. Y la manifestación de Barcelona, donde hasta Borrell se comió el himno de Manolo Escobar. En mi alma quedará la proclamación ‘sietesegundina’ de Puigdemont. Y el melón de la Constitución, abierto, de nuevo, para contentar a los sediciosos que dentro de diez minutos serán pactistas: cuando sople la inmunidad y vuelva a correr la puerta giratoria del Majestic.





















































