THE OBJECTIVE
Cultura

'Craigslist confessional', una colección de historias que nadie se atreve a contar

Escuchar como profesión. A eso se dedica Helena Bala, una abogada que un día decidió abandonar su estresante vida para, simplemente, escuchar a los demás. No es psicóloga, ni pretende serlo. No quiere solucionar los problemas de la gente, simplemente ofrecer un rato de conversación durante el que cualquiera pueda sentirse libre de contar cualquier cosa, incluso las historias más íntimas, las que nadie más conoce o las que temen que otros puedan llegar a conocer. Y lo hace gratis.

‘Craigslist confessional’, una colección de historias que nadie se atreve a contar

Escuchar como profesión. A eso se dedica Helena Bala, una abogada que un día decidió abandonar su estresante vida para, simplemente, escuchar a los demás. No es psicóloga, ni pretende serlo. No quiere solucionar los problemas de la gente, simplemente ofrecer un rato de conversación durante el que cualquiera pueda sentirse libre de contar cualquier cosa, incluso las historias más íntimas, las que nadie más conoce o las que temen que otros puedan llegar a conocer. Y lo hace gratis.

Craigslist confessional, la idea de escuchar las historias que nadie se atreve a contar 1
Helena Bala dejó su trabajo en un lobby para dedicarse a escuchar a la gente. | Foto: Helena Bala

 

Hace dos años y medio, Helena comenzó un proyecto llamado Craigslist Confessional que hace poco se ha convertido en una columna periodística, pero que al principio era una simple colección de historias de todo tipo y de gente muy diferente cuyo único objetivo era hacer que las personas que participaban en ella se sintieran un poco mejor.

Por qué empezó este proyecto

¿Cómo se pasa de ser abogada y trabajar en lobbys a dedicarse a escuchar las historias de otros a tiempo completo? Un hombre sin techo fue quien causó este sorprendente cambio. Helena pasaba todos los días a su lado y le llevaba comida y bebida que sobraba en las reuniones de su oficina. Un ginger ale, una bolsa de patatas… cualquier cosa que le sacara una sonrisa, aunque fuera durante un rato. Un día, tras estar tiempo sin pasar por allí, él le preguntó qué era lo que ocurría. Sin saber muy bien por qué, Helena mantuvo una conversación muy profunda con Joe, y se sorprendió a sí misma contándole cosas que normalmente no se atrevía a decir en voz alta.

Fue en ese momento cuando comprendió que llevaba una vida que no le hacía feliz. Estudió Derecho en gran parte para complacer a sus padres, inmigrantes albaneses que lucharon durante años para que su hija tuviera un buen futuro, y decidió que eso le serviría para dedicarse a mejorar los Derechos Humanos. Sin embargo, el creciente número de deudas y facturas, así como la necesidad de enviar dinero a sus padres cada mes, hizo que acabara trabajando en un mundo que le producía demasiado estrés y no le hacía sentirse realizada.

'Craigslist confessional', una colección de historias que nadie se atreve a contar
Un hombre sin techo fue el causante del gran cambio de Helena. | Foto: Marc Brüneke /Flickr

Con ayuda de su pareja, decidió aparcar sus obligaciones por un año, que ya se han convertido en casi tres, y dedicarse en exclusiva a escuchar a personas que, como Joe, no tienen con quién hablar. Para encontrar a toda esta gente, Helena utilizó la página web llamada Craigslist, donde los usuarios publican todo tipo de anuncios y desde donde la mayoría de participantes en el proyecto ha contactado con ella.

Helena asegura que no existe una clase de persona en concreto que quiere hablar con ella, sino que “es todo el mundo”. “Quizá al principio había un tipo porque el anuncio estaba en Craigslist, así que tenía que ser un subtipo de la gente que está en Craigslist. Pero una vez que empecé a escribir sobre esto y la audiencia creció, comencé a recibir más respuestas de gente que leía mi trabajo y quería contar su historia”, nos explica.

Historias que nadie quiere escuchar

En persona o por teléfono, Helena ha hablado durante estos años con veteranos de guerra con heridas de por vida, adictos a la heroína, pederastas, presos… pero también con gente normal, con historias normales, que lo único que necesita es desahogarse con alguien que muestre interés por sus problemas pero, sobre todo, con alguien que no juzgue lo que está oyendo.
La primera historia que escuchó Helena fue la de una mujer que luchaba desde hacía más de 20 años contra su adicción a la heroína, tratando de sacar adelante a su familia y no perder a su marido. Desde entonces, los emails y las llamadas telefónicas no dejaron de llegar.

Una de las peores conversaciones que ha tenido fue la que mantuvo con un hombre que le explicó cómo había abusado sexualmente de sus hijas

De las más de 200 historias que ha escuchado, Helena recuerda algunas con especial cariño, otras con dolor, y algunas con mucha rabia.

En la introducción al proyecto que ella misma escribe en su página web, explica que una de las peores conversaciones que ha tenido fue la que mantuvo con un hombre que le explicó cómo había abusado sexualmente de sus hijas durante años. La duda que surge inmediatamente es si no hizo nada, si no pensó en llamar a la policía. “Le pregunté si creía que sus hijas hablarían conmigo. Realmente no tenía un plan sobre qué hacer si lo hacían, creo que quería confirmar la historia y ofrecerles mi ayuda si querían hablar con las autoridades”, explica Helena. Como era predecible, nunca volvió a saber nada de aquel hombre. “Llegar a conocer tanto de la vida de una persona y confirmarla para llevarla a las autoridades… Estaba preparada para hacerlo, pero hasta cierto punto tendría que confirmar la historia con las hijas y nunca pude hacerlo”.

Craigslist confessional, la idea de escuchar las historias que nadie se atreve a contar 3
En muchas ocasiones, Helena solo conoce el número de teléfono de quien habla con ella. | Foto: Dinuka Liyanawatte/Reuters

 

Este caso fue algo excepcional, pero Helena explica que sí hay veces en las que siente que debería hacer algo. “Definitivamente te sientes obligado a actuar, pero creo que lo que me gustaría que otra gente entendiera sobre el hecho de escuchar una historia es que, lo primero, mi habilidad para hacer algo es muy limitada, porque no sé nada sobre esta gente aparte del número de teléfono que me dan”. Además, cree que si tratara de encontrar a cada persona que le cuenta algo inmoral o incluso ilegal, “este proyecto no sería realmente lo que digo que es, no trataría de escuchar las historias de la gente, sino de involucrarse en ellas y tratar de llevar justicia a la vida de alguien (…). Ya no estaría escuchando, estaría cambiando mucho la trayectoria de sus vidas”.

Cómo afectan las historias

Escuchar a diario historias tan tristes puede ser realmente difícil. “Cuestionarme cómo pueden pasarle cosas tan horribles a gente buena, creo que eso es lo que más me molesta de hacer esto regularmente; entender que gente normal como tú y como yo, con vidas muy normales, que van a trabajar todos los días, que tienen a alguien al que quieren, que a lo mejor tienen hijos, han pasado por estas experiencias que les han agitado el corazón, que les han cambiado de una manera que no es justa”, explica. Estas historias a veces, incluso, la hacen dudar de la existencia de bondad y justicia en la humanidad. “La gente piensa que hay justicia y bondad en el mundo, que la gente es buena con los demás, que la humanidad es mayoritariamente buena, pero a veces escuchas estas historias que te cambian esa convicción, y eso es algo difícil de hacer una y otra vez”.

“Ahora entiendo mejor la humanidad, y creo que eso es algo muy valioso”

Sin embargo, Helena está convencida de que todas estas historias tristes y dolorosas que escucha a diario no le han afectado negativamente, pues dice ser una persona diferente y mucho más completa desde que comenzó el proyecto. “Ahora entiendo mejor la humanidad, y creo que eso es algo muy valioso”, se alegra.

Además, entre tanto dolor, a veces también hay historias positivas. Un buen ejemplo es una persona con quien Helena sigue manteniendo una relación tras su participación en el proyecto poco después de su comienzo. Se puso en contacto con ella tras la muerte de su mujer, y desde entonces lo ha visto “reconstruir su vida, mudarse a una ciudad diferente, y levantarse tras la devastación de perder a la persona que más quería en el mundo. Ser testigo de la vida de esta persona es una de las cosas más maravillosas y estoy muy agradecida por ello”, dice Helena.

¿Por qué hablar con una extraña?

Otra pregunta que surge rápidamente cuando conocemos la historia de Helena es ¿por qué habla la gente con ella en lugar de con sus familiares y amigos? Al contrario de lo que podamos pensar, no son solo las personas que se sienten solas o que no tienen con quién hablar quienes contactan con ella.

'Craigslist confessional', una colección de historias que nadie se atreve a contar 2
Hay muchas personas que no se atreven a contar su historia a otros. | Foto: Henrik Johansson/ Flickr

Piensa en lo peor que has hecho nunca, lo que te avergüenza o te aterroriza (…). Ahora imagina sentar a tu padre y a tu madre y contarles todo sobre ello: cómo decidiste hacerlo, cómo lo hiciste, cómo te sentiste…”. Así explica Helena la dificultad de muchas personas para contar su historia, y la necesidad de hacerlo a alguien que no las conozca, que no sepa nada sobre ellas y que, sobre todo, no las pueda juzgar. “No poder contarle tu historia a alguien crea muchos problemas. Hacerlo conmigo es lo más cercano a compartir tu historia con alguien a quien amas, asumiendo que soy una completa desconocida, que escucho y que, no importa lo que oiga, no juzgo”, añade.

Ella considera que para poder juzgar a alguien es necesario conocerlo muy bien y poder ponerse en su piel, y dado que no conoce a las personas con las que habla, no se encuentra en posición de hacerlo.  Por tanto, ofrece el servicio ideal a aquellos que simplemente quieren desahogarse.

Todas estas historias forman parte ahora de una columna periodística que Helena escribe para Quarz y formarán parte de un libro que publicará en aproximadamente un año. Su intención al publicarlas, siempre con nombres y lugares ficticios, es facilitar la aceptación y la comprensión de temas que raramente son discutidos públicamente debido al miedo o a los estigmas sociales.

Craigslist confessional, la idea de escuchar las historias que nadie se atreve a contar 2
Contar las historias es una forma de ayudar a otros que pasan por lo mismo. | Foto: Fredrik Rubensson/Flickr

 

Resulta sorprendente que gente que acude a ella por vergüenza o temor a contar su historia a otras personas no rechace la idea de que sus intimidades sean publicadas en los medios de comunicación. No obstante, solo tres personas han pedido que no se publique su historia. Helena cree que la motivación para compartir estas experiencias tan personales es la idea de que si “yo ya he pasado por esto y ha sido muy doloroso, pero si compartiendo mi historia alguien se sentirá mejor o se sentirá menos solo, entonces es algo que quiero hacer”. “Cuando el objetivo es ayudar a alguien, son más comprensivos”, explica la autora.

El futuro del proyecto

“Creo que he tropezado con un servicio que la gente realmente necesita”, considera la autora de este original proyecto. Al principio no tenía un plan de futuro para él, pero ahora está comprometida a seguir proporcionando este servicio mientras que su economía se lo permita.

“Creo que he tropezado con un servicio que la gente realmente necesita”

Helena asegura que nunca pedirá a la gente que pague por hablar con ella, pues “eso lo cambiaría todo, sería como una transacción extraña”. Tampoco ha querido reunir fondos a través de otras personas o de sistemas como el crowdfunding, pues cree que nadie debería pagar por algo que ella misma ha decidido hacer.

Por tanto, seguirá tratando de obtener un beneficio económico de su proyecto a través de artículos y libros que, en definitiva, son la forma de poder seguir escuchando día a día a personas que, por el motivo que sea, quieren contar su historia.

Publicidad
MyTO

Crea tu cuenta en The Objective

Mostrar contraseña
Mostrar contraseña

Recupera tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el que te registraste en The Objective

L M M J V S D