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El futuro de la televisión conservadora en la América de Biden

La ruptura entre Trump y Fox News ha supuesto la pérdida de decenas de miles de telespectadores para el medio conservador. Una pérdida de la que se han aprovechado dos canales desconocidos hasta hace unas semanas: OANN y Newsmax

El futuro de la televisión conservadora en la América de Biden

Leah Millis | Reuters

Que los historiadores del futuro van a dedicar un sinfín de horas a estudiar la idiosincrasia del electorado trumpista ni cotiza. Más allá de la cuestión numérica –¡bate récords de participación hasta cuando pierde!– se encuentra el asunto de la fidelidad a prueba de balas. Literalmente: «Podría plantarme en medio de la Quinta Avenida, disparar a alguien y no perder un solo votante». Donald Trump dixit.

Ni aquella astracanada le costó las primarias del Partido Republicano ni las toneladas de mala publicidad que la sucedieron le costaron las elecciones presidenciales del 2016. Contra todos los pronósticos, el magnate neoyorquino sin experiencia en política fue haciéndose con los mandos de la situación gracias a los millones de fans que cada vez que tocaba a rebato acudían raudos y veloces a dar la batalla.

La última llamada a las armas tuvo lugar el mes pasado, en el contexto de las presidenciales del 2020. Entusiasmado por los 74 millones de papeletas que pedían su reelección –cinco millones más de las que consiguió Barack Obama en el mejor momento de su carrera– y contrariado al ver que los conteos le daban todavía más votos a Joe Biden, declaró que se la estaban jugando.

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Tantas leyendas posibles, tan poco espacio. | Foto: Carlos Barria | Reuters.

Como era de esperar, el trumpismo hizo suyo el relato del fraude. Una encuesta publicada poco después de los comicios refleja que ocho de cada diez trumpistas creen que su paladín ha sido estafado. En otras palabras: no es que el presidente haya sido derrotado, es que los enemigos de los Estados Unidos de América le han robado la victoria. Y quien sostenga lo contrario es un imbécil o, en el peor de los casos, un traidor a la causa.

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Fox News entró en la segunda categoría durante la noche electoral. Poco después de comenzar el recuento de votos el canal conservador anunció que Arizona, uno de los estados más disputados, se había decantado por Biden. Otros medios mucho más contrarios al Donald, como The New York Times o la CNN, tardaron varios días en otorgar el territorio al candidato del Partido Demócrata porque no lo tenían nada claro.

(En los Estados Unidos son los grandes medios quienes van anunciando, gracias a una red de corresponsales locales en contacto permanente con los delegados regionales, quién va ganando dónde. Fue Associated Press quien tomó la iniciativa en 1848 ante la inexistencia de una comisión electoral nacional. De esta forma la ciudadanía no tiene que esperar los dos meses de rigor, hasta el pronunciamiento del Colegio Electoral, para saber quién será su próximo presidente.)

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Imagen de la noche electoral en Times Square. | Foto: Brendan McDermid | Reuters.

La concesión de Fox News pilló a todos por sorpresa. A todos. Al resto de periodistas, a los asesores de Biden y al propio Trump, quien temblando de rabia descolgó el teléfono y llamó al dueño del conglomerado: el magnate australiano Rupert Murdoch. Según cuenta Gabriel Sherman, autor de la biografía (no autorizada) del fundador de la Fox y una de las personas que mejor conoce los intestinos del canal, la conversación fue breve, transcurrió a gritos y terminó cuando Murdoch colgó al Donald.

Después de la sorpresa, el desconcierto. ¿Por qué Fox, referente de la órbita trumpista hasta ese momento, había anunciado su derrota en Arizona sin tenerlo claro? ¿Acaso no eran conscientes de lo que llevaba implícita la concesión del estado fronterizo? Implicaba, sí, un mensaje derrotista. ¿Por qué mosquear de esa manera a tu audiencia? ¿A qué estrategia murdochiana podía responder una decisión así?

Trump no esperó para cobrarse la venganza. En los días inmediatamente posteriores a la cita con las urnas retuiteó varios mensajes criticando la cobertura electoral del canal y el 12 de noviembre escribió el siguiente tuit: «Los ratings de Fox News se han desplomado. Y los indicadores del fin de semana son todavía PEORES. Me entristece comprobarlo, pero han olvidado la razón de su éxito. Han olvidado quién es la gallina de los huevos de oro. ¡La principal diferencia entre las elecciones del 2016 y las del 2020 ha sido Fox News!». El mensaje consiguió más de 345.000 likes y casi 86.000 retuits.

Fox, por su parte, decidió que lo de Arizona no iba a ser una excepción y puso en marcha una cobertura poselectoral que podríamos catalogar de independiente. Lejos de dar alas al discurso del fraude remó –como el resto de grandes canales– a la contra. Cortó una rueda de prensa de la portavoz de la Casa Blanca alegando que se había puesto a hablar de robo sin aportar ninguna prueba, sus presentadores se engancharon con miembros del Partido Republicano por no querer referirse a Biden como el «presidente electo» y hasta Tucker Carlson, la cara visible del trumpismo en el canal, se atrevió a criticar a una de las abogadas que está intentando revertir el resultado en favor del presidente. La osadía le valió la ira de su propia audiencia y los adjetivos de «traidor», «globalista» y «vendido».

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Protesta frente a la Corte Suprema (Total Landscaping). | Foto: Erin Scott | Reuters.

Viendo el panorama, Trump optó por reconducir sus energías. Dado que en la Fox no estaban por la labor de volver al redil habría que empezar a combinar las collejas con la promoción de otros medios televisivos afines. Pero, ¿había alguno?

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Christopher Ruddy es un periodista cincuentón que adquirió cierta fama cuando a mediados de los 90, siendo reportero del Pittsburgh Tribune-Review, se empeñó en demostrar que Vince Foster, amigo y asesor del matrimonio Clinton, no se había quitado la vida sino que había sido asesinado. Nunca pudo probar su teoría, pero ello no le impidió publicar un libro aireándola, The Strange Death of Vincent Foster, que obtuvo críticas amables en los ambientes conservadores.

En 1998, un año después de la publicación del manuscrito, Ruddy se metió en el bolsillo al dueño del periódico en el que trabajaba, un multimillonario llamado Richard Mellon Scaife, y juntos lanzaron un canal de televisión llamado Newsmax.

Hasta hace un par de meses Newsmax sobrevivía en el engorroso mundo de la televisión por cable gracias a la reproducción en bucle de documentales sobre la Segunda Guerra Mundial y a las 58.000 personas que, de media, los consumían. Sin embargo, en las últimas semanas esa cifra se ha multiplicado y hoy por hoy más de un millón de personas sintonizan Newsmax a determinadas horas del día.

Tres son los motivos de esta subida. El primero es haber adoptado la narrativa que Fox News no quiso recoger y repetir hasta la saciedad que al Donald le han tangado en las urnas. El segundo es haber copiado el estilo de la Fox para poder cumplir con el papel; Ruddy ha contratado platós y ha puesto en ellos a figuras reconocibles por el electorado trumpista como Greg Kelly o Sean Spicer. El tercer motivo era de esperar teniendo en cuenta los dos anteriores: Trump ha comenzado a promocionar el proyecto.

Pero Ruddy no está solo en la lucha por desbancar a Fox News. One American News Channel, conocido como OANN, es otro de los canales que está promocionando el Donald. Aunque es más pequeño –hay 45 millones de hogares que captan su señal frente a los 70 millones que cogen la de Newsmax– su fervor por la causa es todavía mayor. Sirva como muestra lo que destapó el Washington Post hace cuatro años: su fundador y consejero delegado, un emprendedor afincado en California llamado Robert Herring del que no se sabe demasiado, prohibió a sus empleados informar de cualquier encuesta favorable a Hillary Clinton.

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Son varios los periodistas que han contactado con Christopher Ruddy para saber qué se trae entre manos. No es complicado. Ben Smith, encargado de cubrir la industria de los medios de comunicación para el New York Times, explicaba hace unos días en la pieza que dedicó al tema que el viejo plumilla del Pittsburgh Tribune-Review siempre está dispuesto a contestar preguntas incómodas. «De hecho, Ruddy es un lujo poco frecuente: alguien que tiene línea directa con Trump y que te habla on the record con libertad», añadió.

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Ruddy y uno de los tweets de Newsmax que ha retuiteado recientemente. | Imágenes vía Twitter.

Smith le llamó por teléfono para preguntarle varias cosas. La primera, obvia, es de dónde ha sacado el dinero para renovar Newsmax y convertirlo en una suerte de Fox News en ciernes. (Scaife, su socio multimillonario, falleció en 2014.) Ruddy contestó que una parte de los ingresos proceden de la página web, en donde además de contar con unos cuantos anunciantes se venden desde libros y revistas de tendencia conservadora hasta vitaminas. La otra parte, mayoritaria, procede de «un par de inversores» norteamericanos. Esto último es importante porque en su momento la revista Politico filtró que un fondo qatarí estaba tanteando a Ruddy. Aquel rumor fue recogido por Steve Bannon, quien recurrió al portal ultraderechista Breitbart para dejarlo caer entre los simpatizantes de Trump como quien no quiere la cosa, y se extendió como la pólvora.

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Productos que se pueden conseguir en la tienda de Newsmax. El deck de cartas de Ronald Reagan está en oferta. | Imagen: Captura de la web.

La teoría del fraude fue la segunda gran cuestión que sacó a colación Smith durante la charla telefónica que mantuvo con Ruddy. ¿Realmente cree que el Donald ha ganado las elecciones? Su respuesta: «Durante dos años la prensa progresista ha presentado una y otra vez la teoría de los rusos; una teoría que aunque no se ha llegado a demostrar resultaba tan persuasiva como fascinante». Algo parecido, pero más lapidario, le contestó días antes a Isaac Chotiner, de la revista The New Yorker. «¿Sabes qué? Que para el ciclo informativo es genial. Ese ciclo siempre está al rojo vivo y ahora mismo Newsmax tiene a un millón de personas sintonizando el canal. Eso es bueno». Acto seguido añadió: «Creo que Donald Trump es genial para la industria informativa, y no creo que haya nada malo en reconocerlo».

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Un imitador de Trump dando declaraciones. ¿Noticioso? De ninguna manera. ¿Entretenido? Probablemente. ¿El futuro de las noticias? Por qué no. | Foto: Nathan Layne | Reuters.

Ben Smith tituló su artículo de la siguiente manera: «El rey de Trump TV piensa que eres lo suficientemente idiota como para creértelo». Chotiner fue algo más aséptico: «Por qué Newsmax apoya la falsa teoría de Trump sobre el fraude electoral».

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Las respuestas ofrecidas por Ruddy casan con una faceta personal poco militante. Ruddy no tiene el carnet de ningún partido y aunque es amigo de Donald Trump también lo es de Bill Clinton (a pesar del libro que escribió en los 90) y, de hecho, ha sido donante de la Clinton Foundation. Cuando se le pregunta por su orientación política responde que él es conservador, pero de los de Reagan.

Entonces, si no es un trumpista convencido, ¿por qué se mete en estos berenjenales? Pues todo parece indicar que por dinero.

En los mentideros mediático-financieros se dice y se comenta que desde su desencuentro con Fox News el Donald está buscando hacerse con el control de un canal de televisión. Una misión que habría encargado a un miembro del Comité Nacional Republicano llamado Thomas Hick Jr.

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¿’Sneak Preview’ de Trump TV? | Foto: Jonathan Ernst | Reuters.

Si los rumores son ciertos su firma, Hicks Equity Partners, se encuentra en estos momentos barajando cuatro opciones. Una: montar un canal desde cero llamado Trump TV o algo por el estilo. Dos: comprar un par de canales costumbristas –se habla de uno dedicado a deportes hípicos y moda y de otro dedicado al estilo de vida sureño– para fusionarlos en lo que terminaría siendo un canal ‘cultural’. Tres: comprar OANN. Y cuatro: comprar Newsmax.

Ruddy dice que no está pensando en vender. A lo que muchos añaden «todavía». A fin de cuentas, ¿qué prisa hay? Newsmax no hace más que crecer –hace unos días su programa estrella superó al que estaba emitiendo Fox News en ese momento– y cuantos más telespectadores sintonicen el canal más dinero podrá pedir a cambio del negocio.

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Hay una quinta opción: que Trump acepte la oferta que Murdoch le habría deslizado por debajo de la mesa: unos 100 millones de dólares a cambio de publicar sus memorias y de una colaboración semanal –o incluso un programa propio– en los estudios de Fox News. Lo que viene siendo una pipa de la paz para que Trump «se calle de una puta vez».

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«No es más que un hasta luego…» | Foto: Yuri Gripas | Reuters.

La información no la ha confirmado nadie, pero la ha sacado el ya citado Gabriel Sherman y viene avalada por el éxodo de cientos de miles de trumpistas. Un electorado que ha vuelto a demostrar, por enésima vez, que no se anda con tonterías.

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