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Sex Talk: ¿Existe el 'punto G'?

Foto: Carola Melguizo | The Objective

No es la primera vez que escuchas el término de punto G. Es el protagonista de miles de conversaciones, a pesar de que su existencia no está probada. ¿Es un mito o es real? 

Para empezar a hablar de esta pequeña zona de placer, tenemos que viajar a 1950 cuando el ginecólogo alemán, Ernst Gräfenberg, después de décadas de investigación confirmó la existencia de “una zona erótica en la pared anterior de la vagina a lo largo del curso de la uretra”.

Luego de estimular la vagina de varias mujeres, Gräfenberg afirmó en su estudio que “incluso cuando hubo una buena respuesta en toda la vagina, esta área en particular fue más fácilmente estimulada por el dedo que las otras áreas de la vagina. Durante el orgasmo, esta área se presiona hacia abajo contra el dedo como un pequeño cistocele que sobresale en el canal vaginal”. 

Sin embargo, no fue hasta 1981 cuando el concepto alcanzó popularidad a raíz de la publicación de The G Spot and Other Recent Discoveries About Human Sexuality por Alice Kahn Ladas, Beverly Whipple y John D. Perry; quienes acuñaron el término de ‘punto G’ en honor a Gräfenberg. 

Desde entonces este concepto ha generado mucha controversia. Algunos estudios niegan su existencia. Uno de ellos publicado en 2009 por la ginecóloga francesa Odile Buisson quien sugirió que, en realidad, se podría tratar de una conexión del clítoris interno. En 2010, otro estudio en el que participaron 1800 mujeres, liderado por Andrea Burri y Tim Spector, también negaba la existencia del punto G. Este estudio se basaba en estudiar a mellizas y gemelas entendiendo que si una lo tenía, la otra también. 

También hay, sin embargo, varios estudios que corroboran su existencia. El más conocido fue publicado en 2012 en el Journal of Sexual Medicine por el ginecólogo Adam Ostrzenski, quien afirmaba haber encontrado el evasivo punto G. “Este estudio confirma la existencia anatómica del punto G, lo que puede conducir a una mejor comprensión y mejora de la función sexual femenina”, afirmaba Ostrzenki. Luego, en mayo de 2018 afirmó además haber encontrado la estructura anatómica de esta zona, algo que, de ser cierto, nos acercaría todavía más a su identificación. 

La comunidad científica todavía sigue en disputa y parece increíble que en pleno 2019 no sepamos si realmente existe una zona erógena tan potente como el punto G. Fuera del mundo científico está claro que existe una región más sensible en el interior de la vagina. Siglos atrás el Kama-Sutra ya lo contemplaba. 

¿Cómo podemos estimularlo? Con el dedo índice y corazón los introducimos en la vagina y, cuando notemos el hueso pélvico, subimos hacia el abdomen. Realizamos un movimiento de ‘ven’ y vamos subiendo poco a poco, notando cómo reacciona la persona. Cuando veamos que está gimiendo y su cuerpo se relaja, ¡lo tenemos! 

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