Marc Clotet, sobre su hermana Aina, premio revelación en Cannes: «Nos llevamos poco y de niños nos peleábamos mucho; ahora somos una piña»
La actriz y directora ha sido reconocida en el prestigioso festival por su propia película, ‘Vivir’, que ella protagoniza

Aina, Marc Clotet, su padre y Natalia Sánchez. | Gtres
El Festival de Cannes es una de las galas con más repercusión a nivel mundial si hablamos de cine. Además, este año, nuestro país, cuenta con unos representantes de excepción; los Javis, Pedro Almodóvar o Aina Clotet. Esta última ha sido galardonada, en las últimas horas, con el premio revelación de la Semana de la Crítica en el festival de cine. Probablemente, más allá de Cataluña, Aina no es tan conocida, ya que ha desarrollado la mayoría de sus proyectos profesionales en su tierra. Pero sí que nos suena su apellido, ya que es la hermana del también actor Marc Clotet, pareja de Natalia Sánchez Molina.
Hoy en día, Aina es una de las mentes más brillantes, polifacéticas y respetadas de la industria audiovisual actual en España. Nacida en Barcelona en 1982, ha pasado de ser una actriz jovencísima de la televisión catalana a convertirse en una creadora, directora y productora de éxito internacional, especialmente gracias al fenómeno de su serie Això no és Suècia —Esto no es Suecia—.
Quién es Aina Clotet, ganadora en el Festival de Cannes
Aunque llevaba décadas trabajando como actriz, el salto definitivo al estrellato internacional lo ha dado recientemente como creadora, codirectora y protagonista de la serie Esto no es Suecia —coproducida por RTVE y TV3—. Se trata de una comedia dramática y ácida que retrata, sin filtros y con mucha ironía, el miedo, la obsesión por la perfección y las contradicciones de los padres jóvenes a la hora de educar a sus hijos. La serie arrasó en los festivales. Hizo historia al ganar el primer premio Prix Europa a la mejor serie de ficción europea y le valió a la propia Aina el premio a la Mejor Actriz en el prestigioso festival Canneseries. Aina empezó en la interpretación con apenas 12 años en la mítica telenovela de TV3 Estació d’enllaç. Desde entonces, no ha dejado de trabajar en cine, teatro y televisión.
Ha trabajado con directores de la talla de Cesc Gay —en ficción— o Patricia Ferreira —en Els nens salvatges, papel por el que fue nominada a los premios Gaudí—. Ha participado en series muy conocidas como El cor de la ciutat, Gran Nord, Velvet Colección, Hierro o El cuerpo en llamas —junto a Úrsula Corberó—. El apellido Clotet está muy ligado a la excelencia en Cataluña, tanto en la ciencia como en el arte. Su padre es el doctor Bonaventura Clotet, uno de los científicos e investigadores sobre el VIH y el COVID-19 más eminentes y prestigiosos del mundo. Aina comparte su vida desde hace años con el también actor Marcel Borràs —conocido por series como Fariña o El Inmortal—. Tienen dos hijos en común.
Su relación con su hermano Marc y su padre, un prestigioso doctor
Lo curioso es que, en un ejercicio de absoluta valentía —y algo de terapia—, Marcel y Aina interpretan a la pareja protagonista en Esto no es Suecia. En la serie hacen de un matrimonio en crisis por la crianza, llevando a la pantalla una química brutal y muy real, aunque ellos siempre aclaran con humor que su vida real es bastante menos caótica que la de sus personajes. Lo cierto es que los dos hermanos se llevan a las mil maravillas. Tienen una relación extraordinariamente estrecha, sana y cómplice, tanto en lo personal como en lo profesional. Su buena relación se refleja en que no solo comparten comidas familiares, sino que trabajan juntos por decisión propia. Un gran ejemplo es la productora Funicular Films, fundada por Aina junto a su pareja (Marcel Borràs) y Jan Andreu. Marc se unió de lleno al proyecto y ambos ejercieron como productores ejecutivos de Esto no es Suecia.
Levantar una serie internacional desde cero es un proceso durísimo, y el hecho de haberlo hecho codo con codo demuestra la absoluta confianza que se tienen. Marc ha confesado en varias entrevistas el orgullo profundo que siente hacia el talento de su hermana como creadora y directora. El origen de su buena relación está en su infancia. Se llevan apenas un año y medio de diferencia —Marc nació en 1980 y Aina en 1982—, por lo que crecieron prácticamente como gemelos, compartiendo juegos, amigos y, más tarde, la misma vocación por la interpretación.
Además, los dos se criaron en un ambiente familiar donde se fomentaba mucho el esfuerzo y el apoyo mutuo. Sus padres, el reputado doctor Bonaventura Clotet y Anna Fresquet, siempre los han apoyado en sus carreras artísticas —a pesar de venir del mundo de la ciencia—, lo que ha hecho que los hermanos sean una auténtica piña. Es muy común verlos dedicarse piropos públicos en las redes sociales, apoyarse mutuamente en los estrenos de teatro del otro o posar juntos en las alfombras rojas de los premios cinematográficos, siempre con una sonrisa que delata su complicidad.
«Compartíamos el mismo grupo de amigos y los mismos juegos»
Además, sus respectivas parejas —la actriz Natalia Sánchez, mujer de Marc, y Marcel Borràs, pareja de Aina— también se llevan estupendamente, y es habitual que hagan planes juntos con sus hijos, ya que los primos tienen edades muy similares. «No tengo palabras para describir el orgullo que siento por mi hermana Aina Clotet. Ver cómo tu talento, tu constancia y tu visión son reconocidos a nivel internacional es un sueño hecho realidad. Te mereces todo lo bueno que te está pasando. ¡Te quiero!», ha confesado el propio Marc al saber el premio que se ha llevado su hermana en Cannes.
Además, ha contado que trabajar con su hermana es «facilísimo» porque es «una fiera» y tiene «las ideas clarísimas». Sobre su relación, ambos relataron a El País que se llevan «muy poco tiempo». «Eso hizo que creciéramos prácticamente como si fuéramos gemelos. Compartíamos el mismo grupo de amigos, los mismos juegos y siempre estábamos juntos para todo. Esa complicidad que tenemos hoy en día viene de ahí, de habernos criado de la mano», confesó. «Como todos los hermanos pequeños que se llevan tan poco, de niños tuvimos nuestras épocas de pelearnos por cualquier tontería, pero la realidad es que siempre hemos sido una piña. El haber compartido tantas etapas vitales a la vez nos ha convertido en los mejores confidentes», apostilló.
