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Manuel Quijano, sobre su refugio en Castilla y León: «Hace un frío sano, de los que te espabilan»

El histórico grupo de música está muy unido a su tierra y siempre presumen de ella en todos sus conciertos

Manuel Quijano, sobre su refugio en Castilla y León: «Hace un frío sano, de los que te espabilan»

Los Café Quijano, en una imagen de archivo. | Gtres

Los Café Quijano siempre han sido profetas en su tierra. El grupo de música, después de más de tres décadas de su historia a sus respectivas espaldas, han llevado Castilla y León a cualquier lugar del mundo donde han expuesto su música. Y es que, durante muchos años, el grupo ha vivido entre España y Estados Unidos, concretamente en Miami, donde han dado forma a muchas de sus canciones. Aunque eso sí, cada vez que quieren volver a su tierra, se refugian en León, una ciudad con vida, alma y con mucha historia.

Si hay un lugar que conecta al grupo con su ciudad es La Lola, un emblemático pub musical situado en el centro de León. El local fue abierto por su padre, Manolo Quijano —también músico—, hace más de 40 años. Fue en este bar donde los hermanos empezaron a tocar en directo, a experimentar con el público y donde compusieron su famosísimo éxito musical La Lola. El título de uno de sus discos más vendidos —y de la canción homónima— tampoco es una fantasía. La Taberna del Budaera otro local nocturno que Manuel Quijano abrió en León. El ambiente canalla, nocturno y bohemio de ese bar inspiró gran parte de las letras de esa época, llenas de personajes de la noche leonesa.

La conexión de Manuel Quijano con la ciudad de León

Manuel Quijano, en la actualidad. | Gtres

A pesar de haber alcanzado el éxito internacional —llegando a ser el primer grupo español nominado a un Grammy estadounidense— y de que actualmente viven en diferentes puntos de España, los hermanos siempre han ejercido de embajadores de León allá a donde van. En sus conciertos es habitual escucharles presumir de sus raíces y del carácter de su tierra. A lo largo de sus más de 25 años de carrera, los hermanos Manuel, Óscar y Raúl Quijano han hecho de León su principal seña de identidad. En numerosas entrevistas, programas de televisión y promociones turísticas, han dejado claro el profundo amor y orgullo que sienten por su tierra. Siempre que se suben a un escenario o se presentan en televisión, lo primero que hacen es reivindicar su origen. 

«Somos Café Quijano, somos de León, estamos en León, aquí hemos crecido, aquí hemos nacido, aquí nos hemos hecho músicos y aquí seguimos siendo músicos», han relatado. Para los hermanos Quijano, León no es solo una ciudad para recordar con nostalgia, sino un lugar idílico por su calidad de vida. Han defendido públicamente las bondades de la capital leonesa destacando que, a pesar de no ser una metrópolis gigante, lo tiene todo. «León es una ciudad pequeña pero te ofrece de todo. Vivir aquí es un lujo: la alimentación, la diversión, la cultura… es una ciudad llena de todo. Lo que no tengamos en León, no existe ya», han apuntado. Aunque eso sí, también han reconocido que hace un frío «sano», de los que «te espabilan».

«Hace un frío sano, de los que te espabilan»

Son fieles devotos de los productos de su tierra y no pierden la oportunidad de promocionarlos. En sus intervenciones es habitual verlos ensalzar la hostelería local de zonas como el Barrio Húmedo o el Barrio Romántico, presumiendo a nivel nacional de productos como la cecina de León o el tomate de Mansilla. Su compromiso con su tierra los ha llevado a ser la cara y la voz del turismo de su comunidad en varias ocasiones. Compusieron una canción titulada Allí dedicada a Castilla y León, en cuya presentación en Madrid volvieron a dejar claro que sus raíces son el motor de su arte y que los cielos y los paisajes leoneses son el lugar al que siempre necesitan regresar para «esconder las penas».

Probablemente, una de las compras más especiales que hicieron en su tierra fue un precioso palacio en el centro de la ciudad. Cuenta con más de 1.000 metros cuadrados construidos —unos 626 útiles— distribuidos en cuatro plantas, que incluyen un semisótano, planta baja, primera planta y una zona abuhardillada. En su interior se mandó construir una espectacular piscina cubierta de estilo romano rodeada de columnas, que además venía acompañada de sauna y gimnasio privado. La casa albergaba un enorme salón-comedor, despachos, oficinas, patios interiores y una impresionante suite abuhardillada en la planta superior que contaba con una terraza privada de unos 30 metros cuadrados con vistas a la ciudad.

Los Café Quijano están muy unidos a su tierra. | Gtres

Manuel Quijano disfrutó de esta espectacular propiedad durante varios años de inspiración musical. Sin embargo, en 2008, decidió ponerla a la venta. El palacete salió al mercado inmobiliario por una cifra astronómica que superaba los 5 millones de euros, convirtiéndose en una de las operaciones inmobiliarias más sonadas de la provincia en aquella época. Si viajas a León, todavía puedes ver este edificio e incluso alojarte en él. El palacete fue reformado con un gusto exquisito y reconvertido en un hotel-boutique de lujo.

Aunque Café Quijano es un trío compenetrado con sus hermanos Óscar y Raúl, Manuel ha sido el cerebro musical. Él es el compositor de las letras y melodías de los grandísimos éxitos de la banda, desde La Lola hasta La Taberna del Buda o Desde Brasil. Su forma de componer, muy narrativa y cinematográfica —contando historias nocturnas, de seducción y de personajes peculiares—, definió el sonido «latino-bohemio» que los hizo famosos a nivel mundial. Cuando el grupo decidió tomarse un largo descanso entre 2004 y 2012, Manuel no se quedó de brazos cruzados y exploró su creatividad en distintas disciplinas. Se lanzó a la carrera en solitario y, también, dedicó mucho tiempo a la fotografía, otra de sus grandes pasiones.

El grupo de música han sido los mejores embajadores de su tierra. | Gtres

Fuera de los focos, Manuel es un auténtico «vividor» en el buen sentido de la palabra, amante de las emociones fuertes. Le fascinan los coches de carreras y las motos —es un habitual de las Harley Davidson—. De hecho, su pasión por el motor lo llevó en 2007 a competir en la exigente carrera Baja España teniendo como copiloto nada menos que a Luis Moya, el bicampeón del mundo de rallyes. Manuel siempre ha tenido fama de galán y seductor, algo que él mismo reconoce con naturalidad, definiéndolo como «un arte y un juego de rapidez mental». A nivel sentimental, estuvo casado durante seis años con la modelo Marta Llompart —hija del exfutbolista y entrenador del Real Mallorca—, de la que se divorció. No ha vuelto a casarse ni ha tenido hijos, manteniendo siempre una vida personal bastante discreta pero muy enfocada en disfrutar de sus pasiones.

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