Patricia Pardo, 42 años: «De una monja de mi colegio adopté mi lema 'Pasiño a pasiño'; es una de las enseñanzas que me acompaña siempre»
La presentadora de Telecinco se crio junto a sus padres, Josefina y Manuel, en Santiago de Compostela

Patricia Pardo, en una imagen de archivo. | EP
Patricia Pardo es uno de los rostros más conocidos de nuestra televisión. La presentadora, que lleva muchos años en Telecinco, vivió, hace unos días, uno de los momentos más importantes de su vida; acompañar a León XIV en su paso por el Bernabéu junto al amor de su vida, Christian Gálvez. Ambos periodistas tomaron las riendas de un acto que estuvo lleno de emoción pero, sobre todo, de fe. Y es que el propio Christian ha contado, en alguna que otra ocasión, que desde que conoció a su mujer su vínculo con la religión se volvió más estrecho. Algo que también la propia Patricia vivió en su infancia.
Y es que Patricia se crio en la ciudad de Santiago de Compostela y estudió en el colegio de Las Huérfanas. «De una monja de ese colegio adopté mi lema: ‘Pasiño a pasiño faise o camiño’ —pasito a pasito se hace el camino—… Una de las enseñanzas que más me ha acompañado a lo largo de mi vida», ha afirmado. Aunque eso sí, en sus primeros años de vida, no fue todo un camino de rosas. «Mido 1’83 y de pequeña me han hecho a veces la vida imposible», ha relatado. Aunque eso sí, su pasión por la moda siempre estuvo ahí. «Que tus padres vean que tu esfuerzo, y el de ellos por supuesto, ha valido la pena, para mí es el verdadero premio», ha confesado.
Patricia Pardo y su infancia en Santiago de Compostela
Siempre se ha mantenido muy unida a sus padres, especialmente a su progenitora, para quien ha tenido palabras de cariño. «Mi madre es sensata, cariñosa, prudente, modosísima… yo no me parezco a ella en nada, yo soy una loca, una miura. Me parezco más a mi padre, que es el que tiene más carácter», ha comprando, incidiendo en la diferencia de caracteres entre ambas. Patricia se crió en Santiago de Compostela en el seno de una familia trabajadora dedicada al comercio textil. Aunque su infancia estuvo rodeada de moda, ella tenía claro que quería ser periodista.
En 2001 se mudó a Madrid para estudiar la carrera en la Universidad Complutense. Sus inicios en la televisión fueron picando piedra como redactora y reportera en diversos programas de Mediaset y Antena 3 —como El buscador, Está pasando o Vuélveme loca—, curtiéndose en el periodismo a pie de calle. En 2010 le llegó la oportunidad que cambiaría su carrera: fichar como reportera de sucesos y tribunales para El programa de Ana Rosa. Poco a poco, su profesionalidad y su capacidad para transmitir informaciones duras con empatía y firmeza hicieron que se ganara la confianza absoluta de Ana Rosa Quintana.
«Mido 1’83 y de pequeña me han hecho a veces la vida imposible»
Pasó de la calle al plató, convirtiéndose en la sustituta oficial de Ana Rosa durante los veranos. Cuando Ana Rosa se ausentó temporalmente por motivos de salud, Patricia dio un paso al frente para copresentar el programa. Su labor en la mesa de actualidad fue tan valorada que en 2022 recibió la Antena de Plata. Actualmente, colidera las mañanas de Telecinco al frente de la sección de actualidad y sucesos de Vamos a ver. En 2014, Patricia se casó con el policía nacional y jugador de rugby Francisco Márquez en una preciosa boda en Cádiz. Fruto de este matrimonio nacieron sus dos hijas mayores, Aurora y Sofía, que son el motor de su vida. Aunque la pareja decidió separarse de mutuo acuerdo en 2021 tras siete años de matrimonio, mantienen una relación excelente y modélica por el bien de las pequeñas.
A principios de 2022, la vida de Patricia dio un vuelco absoluto al enamorarse del también presentador Christian Gálvez. Lo suyo fue un auténtico flechazo en los pasillos de Mediaset. El romance avanzó con discreción pero con paso firme: se casaron en secreto en julio de 2022. En diciembre de 2023, la pareja dio la bienvenida a su primer hijo en común, un niño llamado Luca —cuyo nombre une de manera preciosa las primeras sílabas de «Luz» y «Camino», dos conceptos muy significativos para ellos—. Si algo define la vida de Patricia Pardo es su amor incondicional por Galicia. A pesar de llevar más de media vida residiendo en Madrid por motivos profesionales, la periodista ejerce de gallega allá donde va.
Siempre que puede suele escaparse a Santiago, un lugar de lo más especial para sus hijas y para ella. Además, para ella es primordial que sus vástagos sigan manteniendo una buenísima relación con Manuel y Josefina. Patricia sigue al frente de Vamos a ver (Telecinco), el programa que lidera las mañanas de la cadena de Mediaset. Es la encargada de conducir la sección de actualidad, tribunales y sucesos, un puesto en el que es sumamente respetada por su rigor.
La fuerte unión con sus padres
En junio de 2026, Patricia y su marido, Christian Gálvez, fueron elegidos para ser los maestros de ceremonias del multitudinario encuentro del papa León XIV con la comunidad diocesana en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.000 personas. Un evento de una enorme carga emocional para ella debido a sus profundas creencias religiosas. La propia Patricia confesó tras el acto tener una «resaca emocional bestial» y que fue, junto al nacimiento de sus hijos, «uno de los días más especiales de mi vida». En su casa de Madrid, la vida de Patricia es un no parar. Ella y Christian Gálvez han formado lo que denominan un «hogar de cinco». Aurora y Sofía, fruto de su primer matrimonio, ya están entrando en la adolescencia y, según los presentadores, ejercen de perfectas y protectoras hermanas mayores.
Su hijo en común con Christian —quien nació a finales de 2023— ya es un «hombrecito chiquitito» de dos años que se ha convertido en el alma de la casa. Los dos presentadores suelen compartir de vez en cuando fotos paseando con él y celebrando sus avances bajo su lema vital: «Siempre caminaremos a tu lado, pasiño a pasiño». Aunque el ritmo diario de la televisión en Madrid es frenético, Patricia mantiene sus costumbres muy claras para no perder el norte. Fuera del plató de Telecinco prefieren llevar una vida tranquila, de hogar y alejada de los eventos sociales y profesionales.
Cada vez que el calendario escolar y laboral se lo permiten, la familia coge las maletas rumbo a Santiago de Compostela. Para Patricia, que sus tres hijos disfruten de sus abuelos (Manuel y Josefina), respiren el aire gallego y coman en su tierra es la única manera de desconectar y recargar las pilas de verdad.
