Buckingham dejará de ser el hogar de Carlos III después de 200 años de tradición: la razón de peso que ha motivado este cambio
El palacio lleva desde el 2020 sin estar habitado y está inmerso en una gran renovación de 369 millones de libras

El rey Carlos III | Gtres
El rey Carlos III ha tomado una decisión que rompe con casi dos siglos de tradición monárquica británica: ni él ni la reina Camila fijarán su residencia permanente en el palacio de Buckingham. La confirmación oficial llegó el jueves 25 de junio, despejando de forma definitiva los rumores que venían circulando desde que Carlos accedió al trono en septiembre de 2022. Con este anuncio, el monarca pone fin a una costumbre establecida por la reina Victoria en 1837, cuando se convirtió en la primera soberana en habitar el icónico edificio del centro de Londres como residencia oficial.
Clarence House, el hogar elegido
En lugar de trasladarse al palacio, Carlos III y Camila continuarán viviendo en Clarence House, la residencia conocida popularmente como la Casa Blanca del Mall que ocupa la pareja desde hace más de veinte años. El edificio se encuentra muy próximo al palacio de Buckingham, colinda con el histórico palacio de Saint James y fue también la última morada de la reina madre Isabel, abuela de Carlos. James Chalmers, responsable de las finanzas de la Casa Real, fue el encargado de hacer el anuncio oficial: «Esta es tanto una ruptura con el pasado como un reconocimiento del futuro». Chalmers subrayó no obstante que el palacio seguirá siendo el centro ceremonial y operativo de la vida monárquica, al que definió como «el cuartel general de la monarquía y la joya de la corona de nuestros edificios nacionales».
Los motivos del cambio
El palacio de Buckingham lleva desde marzo de 2020 sin estar habitado por ningún monarca. Fue la reina Isabel II quien lo abandonó entonces para trasladarse al castillo de Windsor durante la pandemia, y desde esa fecha ningún rey o reina ha vuelto a dormir allí. Además, el edificio está inmerso en un ambicioso programa de renovación valorado en 369 millones de libras —unos 430 millones de euros—, que contempla la modernización integral de sus instalaciones: tuberías, cableado eléctrico, baños, ascensores y sistema de calefacción, entre otros. Las obras están previstas para concluir en 2027.

El palacio de Buckingham, con sus 775 estancias y extensos jardines, empezará así una nueva etapa como sede ceremonial, espacio de trabajo de los empleados de la Casa Real y destino turístico de mayor apertura al público. El objetivo, según el portavoz del rey, es que el edificio sirva para un «mayor beneficio público, más que para un beneficio privado». Aunque no residirán allí de forma permanente, los reyes conservarán habitaciones privadas en el palacio y se alojarán puntualmente en él cuando reciban a dignatarios extranjeros en visitas de Estado. El estandarte real continuará ondeando sobre el edificio siempre que el monarca se encuentre en Londres.
El príncipe de Gales tampoco quiere vivir allí
La ruptura con Buckingham no se quedará en una sola generación. El príncipe Guillermo tampoco tiene intención de instalarse en el palacio cuando llegue el momento de acceder al trono. Su familia considera Forest Lodge, en Windsor, como su hogar definitivo, lo que apunta a que el alejamiento del palacio como residencia regia podría convertirse en una tendencia duradera dentro de la monarquía británica.

Carlos III hace pública su factura fiscal por primera vez
El anuncio sobre la residencia llegó acompañado de otra novedad igualmente histórica: por primera vez en la historia de la monarquía británica moderna, el rey ha hecho pública su declaración fiscal personal. Carlos III pagó una factura de 12,9 millones de libras en impuestos durante el ejercicio 2024-2025, lo que le sitúa entre los cien mayores contribuyentes del Reino Unido. Desde que accedió al trono en 2022, el total abonado en impuestos supera los 30 millones de libras. El propio monarca justificó la decisión de hacer pública esta información afirmando que era «lo correcto», en el marco de un esfuerzo más amplio por mejorar la transparencia de las finanzas reales.
El príncipe de Gales también ha confirmado sus propios datos fiscales: pagó 7,76 millones de libras en impuestos sobre la renta y ganancias de capital en el último ejercicio. Guillermo recibe sus ingresos del ducado de Cornualles, una herencia que incluye el estadio de cricket The Oval y la prisión de Dartmoor, y que le reportó casi 23 millones de libras el año pasado. Por su parte, el rey obtiene sus ingresos privados principalmente del ducado de Lancaster, que en 2024-2025 generó 26,8 millones de libras.
En cuanto a la Subvención Soberana, el fondo público con el que se financia el núcleo de la actividad de la monarquía, subió en 45,8 millones hasta alcanzar los 132,1 millones de libras en 2025-2026, una cifra que se reducirá a 99,9 millones en 2027-2028 una vez que concluyan las obras del palacio.
Una monarquía que mira al futuro
Con estas decisiones, Carlos III dibuja un perfil de monarquía más moderna, transparente y orientada al servicio público. El palacio de Buckingham no desaparece del mapa institucional, pero sí cambia de función. De ser el hogar privado de los reyes pasa a convertirse en el centro neurálgico de la vida oficial de la Corona, abierto a más ciudadanos y con menos uso residencial que nunca en su larga historia. Isabel II será, en definitiva, la última monarca en haber residido de forma habitual en sus dependencias.
