Un nuevo informe asegura que el planeta está cerca de un "punto sin retorno" por el cambio climático

Energía y medioambiente

Un nuevo informe asegura que el planeta está cerca de un "punto sin retorno" por el cambio climático
Foto: Wolfgang Rattay| Reuters

El cambio climático provoca un aumento de la temperatura en el planeta Tierra, que se acerca a un «punto de inflexión» de consecuencias imprevisibles, afirma un nuevo un informe presentado en la Conferencia del Clima de la ONU. «En los últimos dos años se han ido acumulando las pruebas de que nos dirigimos hacia una colisión (medioambiental)», ha explicado Johan Rockstrom, director ejecutivo del Stockholm Resilience Centre.

«El cambio climático está aquí, e irá a peor», ha continuado, afirmando que está cerca de alcanzar ese preocupante «punto de inflexión» en el que los acontecimientos dejen de estar bajo control. Un escenario que, a su vez, tiene altas probabilidades de ser un «punto sin retorno».

Sybren Drijfhout, profesor de la Universidad de Southampton, ha agregado –en unas declaraciones recogidas por la periodista Marlowe Hood en AFP– que para comprender esta situación hay que imaginarse a alguien sentado en una silla inclinada hacia atrás, oscilando. «El punto de inflexión es exactamente cuando estás entre dos estados», ha argumentado. Por lo tanto, «una pequeña perturbación» provocaría «que todo el sistema bascule».

Las denuncias de estos expertos coinciden con la movilización de más de 15.000 científicos de 184 países, quienes firman un artículo llamado Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: Un segundo aviso  –publicado este martes en la revista BioScience– en el que sostienen que ya existen «señales obvias de que vamos por una camino insostenible». Lo titulan como ‘segundo aviso’ porque el primero llegó en 1992. A juicio de los investigadores, las previsiones son todavía peores en la actualidad que hace 25 años.

Algunos científicos creen que la superficie del planeta se ha calentado ya excesivamente, hasta 1,1º C en los últimos 150 años, y que por ello estamos condenados a la desintegración de buena parte del hielo en el Antártico, lo que provocará un aumento del nivel del mar de seis a siete metros. Ese proceso puede durar 1.000 años, pero si se confirman las predicciones más pesimistas, la capa de hielo se fundirá ineluctablemente, sea cual sea la rapidez con la que lleguemos a cortar con las emisiones de gas de efecto invernadero.

Otros científicos creen que ese umbral es más alto, de 1,5º C o 2º C. Pero todos están de acuerdo en que hay un punto sin retorno.

Todos estos datos están presentes en la 23ª Conferencia del Clima de la ONU (COP23), que se celebra en Bonn (Alemania) con la asistencia de 196 miembros. La COP23 termina este viernes, y su objetivo es iniciar el diálogo para fijar el reglamento del histórico Acuerdo de París, de cuya firma se desentendió únicamente Estados Unidos entre todos los países del mundo, para mantener el ascenso de la temperatura del planeta por debajo de 2º C.

El peligro, de acuerdo con la comunidad científica, reside en que el cambio definitivo lleve hacia un escenario climático desconocido, cuya duración se mediría en miles o incluso decenas de miles de años. Un incremento del 1,3º C, por ejemplo provocaría la desaparición de la capa de hielo durante el verano en el Polo Ártico, el deshielo de partes de Groenlandia, la pérdida de arrecifes coralinos y de glaciares en las zonas montañosas.

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El Amazonas, en un área deforestada. | Foto: Bruno Kelly/Reuters

La sabana amazónica

Un aumento de la temperatura entre 3ºC y 5 ºC provocaría la transformación de amplias zonas del Amazonas en una sabana, un cambio drástico en las poderosas corrientes del fondo oceánico en el Atlántico, que regula el clima a ambas orillas de ese océano, y la frecuencia del fenómeno conocido como ‘El Niño’. Pero también podría provocar la transformación del desierto del Sahel, en el norte de África, en una zona húmeda.

En el caso extremo de que la temperatura del mundo superara los 5º C, el nivel de los océanos se levantaría decenas de metros, y el hielo de los polos se fundiría por completo.

También conllevaría la fundición del permafrost, una capa de tierra congelada que retiene como mínimo el doble de cantidad de CO2 que ya existe en la atmósfera.

Por el momento, la Humanidad está intentando atajar sus propias emisiones de CO2 y metano. Si la Tierra añadiera sus propias emisiones, esa tarea se convertiría en imposible. «Es importante recordar a todos las razones por las cuáles miles de personas están reunidas en Bonn», ha advertido Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto Potsdam para la investigación sobre el cambio climático, y coautor del informe.