The Objective
Internacional

Las consecuencias que podría tener para Europa el viaje de Trump a China y las claves de la visita: tierras raras, comercio e IA

La UE mira con especial recelo la posibilidad de un acuerdo que dé prioridad a EEUU en el acceso a las tierras raras

Las consecuencias que podría tener para Europa el viaje de Trump a China y las claves de la visita: tierras raras, comercio e IA

Donald Trump y Xi Jinping en el Templo del Cielo de Pekín. | Brendan Smialowski (Reuters)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado este miércoles su viaje a China –que fue aplazado por el inicio de la ofensiva estadounidense sobre Irán–, que incluye dos reuniones con el líder del país asiático, Xi Jinping, así como una cena de Estado y actos protocolarios en espacios emblemáticos como el Templo del Cielo de Pekín, en la que será una visita que Europa mira con recelo por las posibles consecuencias que le podría acarrear.

Así, el viaje tendrá también un marcado tinte empresarial, reflejado en quienes ha elegido Trump para acompañarlo: el secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de altos ejecutivos estadounidenses, entre ellos Elon Musk, de Tesla; Tim Cook, de Apple; Jensen Huang, de Nvidia; y responsables de Boeing, BlackRock, Visa, Mastercard, Meta y Goldman Sachs.

Por su parte, el líder chino, Xi Jinping, pretende que esta visita sirva para iniciar una etapa de estabilidad estratégica en la relación entre los dos países, sin dejar de promover sus prioridades: Taiwan, los aranceles y el comercio. Además, Pekín parte de una leve posición de ventaja debido a la situación que atraviesa EEUU por el conflicto en Irán, lo que podría llevar a Trump a necesitar la ayuda de China.

Las claves del viaje

Los aranceles

La guerra comercial entre EEUU y China comenzó poco después del regreso de Trump a la Casa Blanca, en enero de 2025, y escaló hasta el punto de casi llegar a un bloqueo comercial ‘de facto’ entre ambas economías. En el peor momento de la ofensiva, los aranceles medios estadounidenses sobre China llegaron al 127,2%; en el caso de las represalias chinas, subieron hasta el 147,6%, tal y como ha explicado EFE.

Sin embargo, ambos países consiguieron llegar a un acuerdo y firmar una frágil tregua el pasado mes de octubre en Busán (Corea del Sur), después de un año de subida de aranceles y tensiones entre ambos gigantes económicos. Es por ello, y a pesar de que Pekín ha mostrado capacidad suficiente para responder a las ofensivas económicas de EEUU, que China también afronta esta cumbre con la intención de conseguir que el país norteamericano desista de algunas de sus acciones a este respecto.

Control de las tierras raras

China anunció, a principios de abril del año pasado, restricciones a nivel global a la exportación de samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio, siete de los 17 elementos del grupo de las denominadas tierras raras, así como a los imanes derivados.

Esta medida entró en vigor en plena escalada arancelaria con Washington y afectó a recursos indispensables para sectores como defensa, aeronáutica, automoción, energías limpias o semiconductores. Unos meses después, en octubre, China amplió en octubre los controles a tecnologías relacionadas con la minería, fundición, separación y reciclaje de estos materiales, lo que aumentó los cuellos de botella en cadenas de suministro.

Este es uno de los aspectos que más preocupan a la Unión Europea: un acuerdo entre Estados Unidos y China en este ámbito que diera prioridad a Washington en la obtención de las tierras raras dejaría a Europa aún más vulnerable frente a la escasez y las restricciones a la exportación de unos materiales que son esenciales en muchas industrias.

Sin embargo, que las relaciones entre ambos países se empeoren tampoco sería un escenario favorable para Europa, ya que una escalada de sanciones podría llevar a una demanda global más débil, con cadenas de suministro interrumpidas y volatilidad financiera; esto afectaría inevitablemente a las industrias europeas, aunque fuera de forma colateral.

Cambios en la posición sobre Taiwán

Mientras que Trump está más interesado en la parte empresarial, para Jinping lo fundamental de esta visita es Taiwán. En concreto, se apunta a que China podría buscar que Trump cambie el lenguaje oficial con el que Estados Unidos se refiere a la isla, sobre la que se atribuye la soberanía y sigue sin renunciar al uso de la fuerza para conseguir su anexión; no obstante, Washington mantiene vínculos no oficiales con Taipéi y es su principal suministrador de armas.

En la primera reunión entre ambos mandatarios, este jueves en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín, Xi Jinping ha advertido a Trump sobre el riesgo de una «mala gestión» de esta materia y ha remarcado que Taiwán es «el asunto más importante» de esta relación bilateral.

Es más, el mandatario ha avisado de que, si se gestiona bien esta materia, será posible que ambas potencias mantengan una «estabilidad general»; sin embargo, si se «maneja mal», los dos países podrían llegar al «choque» o «incluso al conflicto», además de a una situación «muy peligrosa» de sus relaciones bilaterales, según han recogido los medios estatales chinos.

Inteligencia artificial

Por último, es probable que la inteligencia artificial también tenga un hueco en la agenda de esta cumbre, según han adelantado algunos medios estadounidenses como The Wall Street Journal. Según el diario, estas conversaciones girarían en torno a establecer medidas de seguridad, abordar los riesgos que plantean modelos de IA que actúan de forma imprevista o los sistemas militares autónomos.

Publicidad