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Sexo anal cuando es ella la que recibe: trucos y consejos para practicarlo por primera vez

Esto no se puede empezar a practicar con únicamente una buena intención, pues hace falta un conocimiento previo del tema para poder disfrutar al 100%

Sexo anal cuando es ella la que recibe: trucos y consejos para practicarlo por primera vez

El sexo anal no es para todos, pero podría ser para más personas si al menos se animasen a probarlo. En las relaciones heterosexuales, el sexo vaginal es el que manda, y es normal, pues es ahí donde la mujer tiene sus mayores puntos de placer. Pero como en la variedad está el gusto y de todo se cansa uno, sobre todo cuando lo hace con la misma persona, no está de más abrir la puerta trasera y ver qué se cuece por ahí.

Antes de entrar en materia, cabe señalar que sólo ella podrá determinar cuándo le apetece probarlo. En ocasiones, la mujer se excita tanto con su pareja que el propio cuerpo le pide abrir esos aposentos traseros. En esta ocasión será cuando ella pueda empezar a plantearse el reto de ampliar sus experiencias sexuales.

El sexo anal, sin embargo, no se puede empezar a practicar con únicamente una buena intención, pues hace falta un conocimiento previo del tema y una buena preparación para que todo salga bien o, al menos, no sea traumático. A fin de cuentas, las relaciones íntimas están para disfrutarlas, y si un miembro de la pareja no lo goza al ciento por ciento no merece la pena.

A continuación, recogemos una serie de tips básicos para principiantes en sexo anal para llevar a cabo cuando es ella la que recibe por primera vez.

1) Infórmate bien antes de abordar el tema con tu pareja

Este punto lo vas a cubrir perfectamente con este artículo, pero nunca está de más que busques más información –tanto por la red como con un sexólogo experto– si así lo necesitas.

Lo primero que has de saber es que, obviamente, con el sexo anal no hay apenas riesgo de embarazo, pero eso no quiere decir que no haya que utilizar preservativo, ya que podéis contraer alguna infección de transmisión sexual, pues el revestimiento del ano es delgado y puede dañarse fácilmente.

«El riesgo biológico es mayor para la persona que es penetrada, ya que el sexo anal es una práctica que a menudo conlleva numerosas heridas microscópicas (en las que podría existir presencia de sangre), que son potenciales vías de entrada del VIH tanto para el activo como el pasivo. El riesgo es mayor, si hay eyaculación dentro. La mucosa anal (mucho menos resistente que la oral) presenta unas condiciones de temperatura y PH (acidez) favorables a la transmisión, además de ser una zona muy amplia, repleta de terminaciones sanguíneas y muy absorbente», detallan desde Stop, un espacio especializado en sexualidad.

Sexo anal
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2) Nunca te pases al vaginal tras el anal

Aunque, como vemos, la penetración sin condón es una práctica de riesgo, si finalmente habéis decidido hacerlo sin condón debéis de utilizar una gran cantidad de lubricante y, muy importante, no pasaros al sexo vaginal tras el anal.

«Si se mezclan los fluidos de la boca o la vagina con las bacterias del ano y el recto, en este orden, no pasa nada, sin embargo al revés sí. Las bacterias que residen en el ano y el recto se llevan fatal con las que habitan en la vulva y vagina. Lo mismo pasa con la boca», informa María Esclapez, psicóloga especializada en sexología clínica y terapia de Pareja, en la revista We Lover Size.

«A esto le sumamos que la mucosa de la boca y la vulva son muy parecidas y existe la probabilidad de tener pequeñas lesiones, cortes o heridas, llagas o enfermedades en encías, que aunque no se perciban son una vía de entrada directa de virus y bacterias (por ejemplo, enfermedades de transmisión fecal oral como la Hepatitis A o la gastroenteritis)», añade.

Así, pues, si queréis practicar el sexo anal, estupendo, pero el pene no puede pasar luego, directamente, a ningún otro orificio ajeno.

Sexo anal
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3) Hablar del tema con la pareja

Como decíamos, es difícil que el sexo anal surja de repente, y si es así conviene quedarse con las ganas y planificarlo para un momento concreto cuando se trata de la primera vez, ya que ambos miembros de la pareja deben estar bien informados para evitar males mayores y disfrutar plenamente de la experiencia.

Una vez que se han presentado las ganas de abrir la puerta trasera, hay que trazar un plan, establecer límites y comprar lubricante con base acuosa o de silicona. Es importante humedecer la zona tanto antes como durante si así se requiere, ya que el ano se va dilatando poco a poco. En cuanto a los límites, cada pareja es un mundo y tiene sus códigos, así que vosotros veréis.

Sexo anal
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4) Limpiar el conducto para evitar sorpresas

Para que la experiencia con el sexo anal sea placentera y limpia, se ha de ‘vaciar’ la zona antes. Aunque el recto no almacena las heces, este tipo de práctica sexual sí que puede provocar que el ano libere las heces almacenadas los intestinos.

Por tanto, «puede utilizarse una jeringa de oído o nariz, durante unos 30 segundos (hasta un minuto) y así ayudar a limpiar el intestino de cualquier residuo», recomienda la directora de educación de Satisfyer y sexóloga clínica Certificada, Megwyn White.

5) Primero, con el dedo

Una vez que sabemos los pasos previos, vamos a ver qué hacer cuando ya estamos en situación. Lo primero es comenzar masturbando el ano con el dedo. Cogemos lubricante y vamos acariciando la zona y después, poco a poco, introduciendo los dedos.

Se puede hacer mientras se masturba el clítoris u otras zonas erógenas, como los pezones. Pero, como te hemos dicho, no hay que mezclar fluidos, así que mientras el hombre se centra en el ano, ella puede tocarse a sí misma con la mano.

Se debe hacer este proceso hasta que ella esté lista para empezar a recibir.

Sexo anal
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6) Introducir el pene poco a poco y en estas posiciones

Ahora que ella ya sabe qué se siente por la puerta trasera, debemos pasar al tema principal y comenzar a introducir el pene poco a poco.

Para las primeras veces, la mejor posición es:

  • la cucharita (ella está tumbada de lado y el hombre la ‘abraza’ por detrás),
  • el misionero (igual que el clásico pero por el ano) o
  • el perrito tumbado (ella está boca abajo y él se posiciona sobre ella, como ‘aplastándola’).

Debemos probar la que mejor nos vaya, ya que las primeras veces cuesta que el pene entre en el conducto con facilidad. Una vez que hemos elegido una cómoda y placentera para ambos, se debe ir introduciendo el pene con delicadeza y lentitud. Hay que parar cuando sea necesario y volver a poner lubricante si se necesita.

Sexo anal
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7) La llegada del placer

Si es la primera vez tanto para ella como para él, ambos notarán sensaciones extrañas. Los hombres sienten que el conducto está más frío que la vagina y también más prieto. Las mujeres también notan sensaciones nuevas, sobre todo si el pene llega hasta el final.

Aunque esta experiencia puede no ser para todo el mundo, «las mujeres son capaces de tener orgasmos alucinantes a través del sexo anal. Hay muchos nervios, además de que la estimulación anal puede mejorar la estimulación del punto G, un punto muy deseado, con el tamaño de un guisante, donde se unen los labios internos», afirma White.

Como ya hemos mencionado, el sexo anal puede ser bastante placentero para ellos y ellas sin que implique ningún tipo de dolor. Pero, por desgracia, la idea de que practicarlo es sinónimo de dolor está tan presente que genera un fenómeno llamado «dolor anticipatorio»: «Básicamente, si se cree que algo va a ser doloroso, el cuerpo empieza a prepararse para el dolor, tensándose y amplificando la experiencia», apunta la experta.

Pues, lector, ya tienes toda la información que necesitabas para probarlo y disfrutar de lo lindo. Y, como siempre te decimos, ante cualquier duda, consulta a un médico o sexólogo, ya que cada persona es distinta y tiene unas necesidades específicas.

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