The Objective
Crónicas del caos

Ocurrente interrogatorio anónimo y cinco apostillas

«Una síntesis atinada de la gestión de esta pesadilla mundial que no logramos quitarnos de encima»

Ocurrente interrogatorio anónimo y cinco apostillas

Pedro Sánchez. | Diego Radamés (EP)

No conozco al autor de este excelente interrogatorio anónimo que he recibido y que está dirigido al presidente ultracomunista, Pedro Sánchez. Lo recojo, con añadidos, porque me parece una síntesis atinada de la gestión de esta pesadilla mundial que no logramos quitarnos de encima. Dice así:

—Oye, ¿es verdad que tuvisteis un accidente de tren con 46 muertos y no ha dimitido nadie en el Gobierno?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que tuvisteis un apagón y aquí no ha dimitido nadie?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que queréis regularizar a medio millón de inmigrantes que se encuentran ilegalmente en España incluso con antecedentes policiales?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que el entorno familiar del presidente está imputado por corrupción?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que hicisteis trampas en la elección de Sánchez como secretario general del PSOE y las podéis hacer en las próximas generales?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que el Gobierno detesta y se aleja del mundo occidental y estrecha lazos con los dictadores más abyectos?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que a los jóvenes cada vez les cuesta más independizarse porque no hay viviendas y los sueldos no suben?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que la pobreza infantil en España supera ya a la de países como Rumanía?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que cada vez se pagan impuestos más asfixiantes, que os los gastáis en bagatelas de prevaricación, y encima los servicios no mejoran en nada?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que las agresiones sexuales han aumentado exponencialmente desde que estáis en el Gobierno?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que las listas de espera en la sanidad que dependen de vosotros crecen y crecen sin que pongáis remedio alguno?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que muchos jóvenes muy cualificados están marchándose del país porque aquí no encuentran empleos dignos?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que cada vez es más difícil montar un negocio porque las trabas de la burocracia que domináis lo impiden?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que el Gobierno está colocando y coloca a sus afines y a sus enchufados en todas las instituciones públicas?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que habéis ocupado todas las entidades públicas, desde la Televisión Española al Instituto Cervantes, con personajes sectarios al servicio del poder?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que os vengáis de quienes os critican enviándoles terribles inspecciones de Hacienda?

—Pues sí.

 —Oye, ¿es verdad que ya se empieza a dudar de que en España puedan efectuarse unas elecciones libres y democráticas?

—Pues sí.

—Oye, ¿es verdad que estáis convocando costosos concilios comunistas con individuos que odian a España, reuniones costeadas por el bolsillo de todos los españoles?

—Pues sí.

—Finalmente: ¿Es verdad que el 60% de los españoles no llegan a fin de mes y no pueden hacer la compra porque no acceden a los precios de alimentos de primera necesidad?

—Pues sí.

Algunos matices y cuestiones complementarias ha añadido el cronista a este interrogatorio coherente que termina de esta guisa: «Pero que nadie se preocupe: España va como un cohete. Lo demás son bulos de extrema derecha».

Cinco apostillas imprescindibles

  • El «asesino» Mazón es inocente.

Lo ha decretado la juez de Ribarroja, la misma que ha intentado sin éxito llevar a su juzgado como imputado al expresidente de la Generalidad Valenciana. Ahora, y como resulta que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad dictaminó que Mazón no era susceptible de haber cometido delito alguno, ella ha reflexionado y, para no ser acusada de prevaricación, ha sentenciado que Carlos Mazón no tuvo «responsabilidad de coordinación», ni de impartir instrucciones durante la gestión de la emergencia; esta función recaía sobre los responsables del Plan Especial de Inundaciones. O sea, el «asesino» Mazón, tan acusado por políticos de izquierda y medios varios, es inocente. Nadie le pedirá perdón.

  • España ha perdido la decencia.

Resulta que, con toda responsabilidad, un partido de fútbol se puede parar o suspender porque una decena de descerebrados insulten llamando «negro» a un futbolista como Vinicius, pero no ocurre nada cuando medio estadio pita el himno nacional o llena de agravios al Rey, jefe del Estado. Es una indecencia que España entera no reaccione. Tampoco a las reflexiones del locutor de la 1 que anunció que estaban llegando al palco todas las autoridades, desde la ministra de Cultura a los alcaldes de San Sebastián y Madrid, y terminó con esta coletilla: «… y también acude el Rey de España». El último del protocolo.  Pero él no tiene la culpa; la tiene su jefe, que le deja hacer esto porque piensa de la misma forma que él. España no reacciona cuando desde la televisión se insulta a sus símbolos; España ha perdido la decencia.

  • Sánchez detesta al Rey.

Y por eso no deja de propinarle desdenes impresentables. El último, el Premio Cervantes, sin duda el acto cultural más importante del año en España. No acude a la celebración sólo porque no acepta que el pueblo retrate su enorme impopularidad. El Rey toma nota, pero nada puede hacer. Tiene razón su padre al denunciar la difícil convivencia de la Corona con quien quiere pisotearla. Sin embargo, no se atreve a adelantar lo siguiente: no está lejos el día en que Sánchez promueva y apadrine un cambio de modelo de Estado. Puede hacerlo incluso en esta legislatura.

  • Feijóo: ni un chantaje más de Vox.

No han pasado ni 24 horas del acuerdo de Extremadura, acuerdo in extremis, sin que los dirigentes de Vox y El Yunque (sobre todo el insoportable Garriga) empiecen a triturarlo, cara desde luego, a la negociación pendiente en Castilla y León. A Feijóo —este cronista lo lamenta profundamente— hay que decirle alto y claro: «No aceptes ni un chantaje más. Si te pones de rodillas, recuerda, la patada en vez de dártela en los cojones, te la dan en la boca y te quedas sin dientes».

  • ¿Hasta cuándo va a callar Israel?

He preguntado en fuentes directamente relacionadas con el Estado de Israel cuánto tiempo va a soportar el Gobierno de este Estado las diarias acometidas, insultos también, del presidente del Ejecutivo español. Me han contestado literalmente: «Todo tiene su momento». Bien: los ciudadanos españoles estamos esperando jugosas revelaciones que fotografíen la auténtica calaña de Pedro Sánchez. Sus traiciones sobre todo al sufrido pueblo español.

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