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Opinión

La tomadura de pelo del Fondo de Reserva de la Seguridad Social

«El supuesto ‘ahorro’ que hay ahora en el Fondo de Reserva, en verdad, es dinero que nos ha sido arrebatado»

La tomadura de pelo del Fondo de Reserva de la Seguridad Social

Imagen generada con IA.

El Fondo de Reserva de la Seguridad Social fue creado por el gobierno de José María Aznar. En aquellos años, el sistema de pensiones tenía superávit. Con buen criterio, se pensó en acumular esos excedentes en un Fondo, para utilizarlo en momentos de «vacas flacas». 

Una de las poquísimas cosas buenas que hizo el gobierno de Zapatero fue continuar realizando aportaciones al Fondo de Reserva. Lástima que, al mismo tiempo, alentara una política de expansión del gasto público («no me digas, Pedro, que no hay dinero para hacer política», le dijo ZP a su ministro Solbes). Gasto público excesivo que, sin reformas para ganar competitividad, contribuyeron a los cinco años de recesión (2009-2013) que debimos sobrellevar. 

En 2008-2009 hubo al mismo tiempo una crisis global. Pero mientras que en 2010 los demás países avanzados se recuperaban, España solo tuvo unos débiles «brotes verdes». Fue así porque la economía española debía purgar un desequilibrio mucho mayor, producto de las temerarias políticas de Zapatero y Solbes.

El caso es que correspondió a Rajoy reparar esos desequilibrios. Para ese momento, el enorme desempleo hizo que el sistema de pensiones volviera a registrar déficits. En lugar de financiar ese desequilibrio con más deuda (deuda que costaba más caro conseguir, ya que la prima de riesgo se había disparado), se usaron, lógicamente, los recursos que se habían acumulado en el Fondo de Reserva. Lejos de aprender de los errores cometidos o de la más mínima autocrítica, los socialistas acompañaron todo el proceso con críticas, como si no hubieran tenido nada que ver con la necesidad de utilizar el Fondo de Reserva.

Esos recursos se usaron hasta agotarse. Sin embargo, se hicieron reformas para equilibrar el sistema a medio plazo, con el cambio de la fórmula de actualización anual de las pensiones y el factor de sostenibilidad (aunque este último, PNV mediante, nunca se aplicó).   Ahí fue cuando Pedro Sánchez entró a La Moncloa por la ventana, gracias a una frase que un juez parcial introdujo en una sentencia de 1.687 páginas. El sistema de pensiones estaba en déficit, pero Sánchez no dudó en derogar las dos reformas que intentaban sanearlo.

Sin esas reformas, el déficit volvería a crecer. Aun así, Sánchez quería volver a hacer crecer el Fondo de Reserva, porque le sería una herramienta de propaganda útil. Si no había ningún superávit que acumular, ¿qué hizo Sánchez para volver a realizar aportaciones al Fondo de Reserva? Subir los impuestos, con la complicidad del entonces ministro del ramo, José Luis Escrivá.

Fueron creativos: el nuevo tributo se llamó «Mecanismo de Equidad Intergeneracional» (MEI). Bajo ese título empezaron a quitarle a empresarios y asalariados, todos los meses, un poco más del fruto de su trabajo, reduciendo el salario de bolsillo e incrementando los costes laborales al mismo tiempo. Esa medida empobrecedora fue aceptada por la Comisión Europea como uno de los «hitos» para recibir los fondos europeos (un buen ejemplo de que, con Von der Leyen, la UE se pasó al «lado de los malos»).

El sanchismo-leninismo ahora saca pecho porque el Fondo de Reserva acumula € 15.300 millones. ¿Deberíamos alegrarnos? Nosotros, que trabajamos y pagamos impuestos, no; el gobierno, sí. 

Si el gobierno quisiera ahorrar para equilibrar el sistema de Seguridad Social, debería revisar el probable fraude en las pensiones de invalidez (la cobra el 3,3% de la población en edad de trabajar, una proporción posbélica), contribuir a reducir el absentismo y ser más selectivo en el otorgamiento del Ingreso Mínimo Vital (el mismo Escrivá puso un autobús a recorrer España para que la gente se apuntara; la regularización de inmigrantes ilegales disparará la nómina del IMV). 

El supuesto «ahorro» que ahora hay en el Fondo de Reserva, en verdad, es dinero que nos ha sido arrebatado, por lo que el consumo, el ahorro, la inversión, el empleo y los salarios privados son menores de los que podrían ser sin esa reforma empobrecedora.

Esos 15.300 millones de euros están invertidos en deuda pública española. El verdadero incentivo del gobierno para crear el MEI fue aumentar artificialmente la demanda por los títulos del Tesoro Público, para contribuir a reducir la prima de riesgo, que no se corresponde con el verdadero estado de las finanzas públicas. Un gobierno quebrado, que desde hace 19 años paga los intereses de la deuda con más deuda, «garantiza» las futuras pensiones con sus propios títulos de deuda. Sí, te están tomando el pelo.

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