Fin a la pesadilla en Bernedo: cierra la colonia 'trans' investigada por abusos a menores
La Diputación de Álava multa a los organizadores y les prohíbe realizar actividades durante tres años

Fotografía de una actividad.
Se acabó la pesadilla. Los campamentos de Bernedo, Álava, denunciados en los tribunales e investigados por delitos contra la libertad sexual de los menores, no se celebrarán este año, pese al empeño de sus organizadores y de personajes de la cultura vasca. Se pone fin así a unas colonias en las que los niños eran obligados a ducharse con las niñas, y a veces hasta con los monitores, bajo el pretexto transgenerista de no imponer «la división de géneros», y de que si alguien no se identificaba con el género masculino o femenino, no se sintiera «categorizade [sic]», entre otros despropósitos que fueron detallados el año pasado en exclusiva por THE OBJECTIVE.
Este medio publicó un informe inédito de la Ertzaintza, la policía autonómica vasca, confeccionado con testimonios de las familias de los menores de entre 8 y 16 años, que contenía detalles escabrosos sobre las prácticas realizadas en esos campamentos entre 2021 y 2024. Por ejemplo, que los niños «para conseguir la merienda deben succionar el dedo del pie de alguno de los monitores», y que esto en concreto «se lo realizaron a una niña […], la cual tuvo una infancia muy dura, de índole sexual», traumatizándola aún más. En otras ocasiones, «debían enseñar las nalgas para conseguir la merienda».

Extracto del informe de la Ertzaintza, que data de septiembre de 2024, sobre los campamentos trasngeneristas de Bernedo y Abaigar.
En las colonias para niños se producían todo tipo de retos sexuales, tales como «dar un abrazo a una monitora en top les [sic]», castigando sin ir a la piscina a quien no lo hiciera. Además, las monitoras trataban de manipular a los niños para modular sus relaciones sexuales, comentando que «los varones no deberían existir», y realizaban akelarres. Según el testimonio de un chaval, los monitores «bailaban sin ropa alrededor de la hoguera», y «metieron a uno de los menores a bailar, comenzando a llorar por no querer realizar dicha práctica». «Posteriormente una monitora le realizó el baile del perr[e]o de su parte trasera con la parte íntima del menor», según la Ertzaintza.
La policía autonómica vasca también detectó que los monitores consumían alcohol y drogas, y que hacían botellones hasta las seis de las mañana, para posteriormente intercambiarse con los cocineros y poder descansar. Además, obligaban a los menores a cortarse el pelo contra su voluntad, rapando en una ocasión a una niña que quedó traumatizada. Todas estas actitudes se produjeron en los campamentos transgeneristas organizados por Sarrea Euskal Udaleku Elkartea entre, al menos, 2021 y 2024.
La investigación policial, sin embargo, no se formalizó hasta enero de 2025, cuando educadoras sociales de la Diputación de Guipúzcoa presentaron testimonios en la comisaría de Zarauz sobre posibles agresiones sexuales a tres menores tutelados. Una de esas educadoras, Helena Molina, describió lo sucedido en Bernedo en una entrevista a este medio como «un maltrato de índole sexual a los menores», movido por una «ideología política que mezcla el antiespañolismo con una ideología sexual queer».
Al saltar el escándalo, en septiembre de 2025, lejos de negar las acusaciones, Sarrea Euskal Udaleku Elkartea emitió un comunicado justificando la presencia de duchas mixtas como una forma de «normalizar todos los cuerpos» y «romper estigmas». «Más allá de ser simplemente un lugar de higiene», esas duchas, en las que los propios monitores se metían, eran también «una oportunidad para romper estigmas y liberarnos de la vergüenza y la sexualización», expuso la asociación, basada en «valores transfeministas». Para más inri, prometió volver a celebrar el campamento en 2026.
Para ello, contó con una campaña favorable de algunos personajes de la cultura vasca, que blanquearon las colonias. Entre ellos, actores, influencers, presentadores de televisión, activistas y bertsolaris (poetas que cantan versos en euskera), que, a sabiendas de todo lo que se había denunciado, dejaron para la posterioridad perlas como «no se me ocurre un sitio mejor para pasar el verano»: «Si queréis pasar unos días en euskera este verano y rodeados de gente agradable, apuntaos». Finalmente, la Diputación Foral de Álava ha decidido cerrar el campamento, así como imponer una multa a la asociación de 9.000 euros, a la espera de la resolución de las denuncias interpuestas por hasta 21 familias.
El anuncio lo dio la socialista Ana del Val, diputada de Cultura y Deporte de la Diputación de Álava, en una comparecencia extraordinaria en la que también comunicó la inhabilitación de la entidad para organizar y realizar actividades de tiempo libre infantil y juvenil durante tres años. La periodista Zuriñe Ojeda, una de las mujeres que destapó el caso, lo ha calificado como «el final de una pesadilla».
