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La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix

Cecilia de la Serna

Allá por 1997, Reed Hastings y Marc Randolph crearon un videoclub de servicio a domicilio en Los Gatos (California). Los clientes de este servicio de vídeo online podían solicitar un DVD que les llegaba a la puerta misma de su casa por correo ordinario. Todo esto se gestionaba a través de una página web, lo que ya era una verdadera revolución en la época.

Sin el nacimiento del DVD, de hecho, Netflix nunca habría existido. Sus fundadores estuvieron a punto de abandonar la idea por los problemas logísticos que entrañaba el envío de VHS.

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Así llegaban los títulos cinematográficos a los hogares de los suscriptores de Netflix. (Foto: Marit & Toomas Hinnosaar)

La clave estaba en el mismo formato, y es que con la desaparición del VHS y la entrada del DVD los problemas logísticos desaparecieron. Esto era Netflix antes de entrar en el mundo del streaming digital allá por 2007. Casi 20 años después del primer envío al domicilio de un cliente, ahora Netflix es un gigante de la ficción gracias a sus producciones propias, que incluso marcan tendencia en la denominada “televisión tradicional”.

La expansión internacional, clave del éxito

El 6 de enero de 2016, el CEO de Netflix, Reed Hastings, anunció que Netflix iba a pasar a estar presente en 130 países nuevos, triplicando la distribución de la compañía. “Hoy estamos presenciando el nacimiento de una nueva cadena de televisión por internet global”, afirmó Hastings. Bajo el hashtag #NetflixEverywhere, la empresa celebró este hito en sus redes sociales. Entraban países con unas audiencias potenciales muy jugosas para la compañía, como Rusia, India o Corea del Sur. Sin embargo, quedaba una espina clavada: China, la excepción notable de este “Netflix en todas partes”. Aparte de la nación más poblada del mundo, quedaban fuera otras zonas sensibles como Crimea, Corea del Norte o Siria, debido a las restricciones hacia las compañías estadounidenses en estos territorios por parte del gobierno norteamericano.

Además de añadir países, se apuntaban más idiomas a los 17 que soportaba su plataforma: árabe, coreano y chino (a pesar de estar China fuera de la lista de naciones conectadas a este servicio de streaming). Básicamente, Netflix se estaba globalizando a niveles insospechados tan sólo cuatro años atrás, cuando daba su primer gran salto a Europa. Y es que es precisamente la expansión internacional, iniciada esencialmente en 2012, la causante de que Netflix haya cuadriplicado sus suscriptores.

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Netflix está disponible en 190 países.

Pero no es oro todo lo que reluce. En las últimas semanas hemos asistido a un desplome notable en Wall Street de las acciones de Netflix. Esta bajada de las cotizaciones del gigante de Los Gatos es una sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que mejoró su beneficio neto en un 12% en el primer trimestre de 2016, y que obtuvo unos beneficios de 1.957 millones de dólares, que subieron un 24,4%. Entonces, ¿por qué se desploma Netflix en la bolsa? Porque Netflix no funciona tan bien fuera de Estados Unidos. Mientras que el negocio dentro de su país de origen le genera 413 millones de dólares, el mercado internacional le reporta pérdidas de 104 millones. Esto se traduce en una decepción de los inversores, que veían en el #NetflixEverywhere un verdadero filón. No obstante, Netflix no ha cumplido (de momento) con las expectativas de los analistas, que auguraban 3,5 millones de nuevos suscriptores internacionales, cuando realmente han atraído “tan sólo” a 2 millones, aproximadamente. ¿Será la próxima -y pendiente- inclusión de China a su lista de países un alivio en los mercados? Los movimientos que emprenda Netflix en los meses a venir serán mirados con lupa. Pero Netflix no es tan sólo una compañía con balances de números, Netflix es un modo de vida. Una plataforma que ha cambiado los hábitos de consumo de millones de personas.

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Usuarios de Netflix en los últimos catorce años. (Gráfico: Ana Laya / The Objective)

De la cultura del binge-watching al Netflix and chill

Binge-watching es un término anglosajón para definir un telemaratón en plataformas de televisión digitalNetflix fue pionero en extender esta costumbre ya muy arraigada en los hábitos de los consumidores de entretenimiento online, especialmente entre los más jóvenes: los millenials y la generación Z.

Netflix fue la primera plataforma en lanzar las temporadas de sus series originales completas. Según una encuesta de la compañía en febrero de 2014, el 73% de sus usuarios definen el binge-watching como “ver entre dos y seis episodios de la misma serie de una sola tacada”. Ya en los años 80 existía un fenómeno parecido, el telemaratón de programas de televisión emitidos de continuo durante varias horas por una misma cadena. En los años 90 ya se utilizaba, especialmente en Estados Unidos, el término binge-watch, aunque era residual y se limitaba a los fandoms, o comunidades de fanáticos de una serie de televisión. La práctica era parecida a la que se ha extendido en los últimos años en las plataformas digitales, aunque el formato que se utilizaba era el de packs de DVD que incluían varias temporadas de una misma ficción. No obstante, la popularidad que ha adquirido en los últimos cinco años con la expansión de los servicios -legales o ilegales- de streaming ha colocado al binge-watching en la cultura popular como nunca antes.

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Netflix puede verse desde cualquier dispositivo que puedas imaginar. (Foto: Netflix)

Al menos el 70% de usuarios de Netflix realiza esta práctica, muchas veces animados por las propias tramas “gancho” de las series. La preocupación por que el que está frente a la pantalla esté viendo demasiadas horas de una misma serie ha hecho que el propio Netflix envíe una notificación que pausa la reproducción y cuyo mensaje es claro: “¿Todavía estás viendo la serie?”. Muchos critican esta medida diciendo que hace sentir vergüenza al usuario que recibe la notificación, y otros la defienden como un elemento crucial para preservar la salud de los espectadores. La aparición de este fenómeno sociológico ha auspiciado todo tipo de teorías y estudios psicológicos en torno a este hábito. Según el Journal of Health Psychologyel binge-watching no tiene nada de malo. Estos “atracones”, según sus investigadores, pueden resultar muy placenteros.

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Otras teorías, como la de la Universidad de Texas, contradicen esta hipótesis: la práctica del binge-watching podría tener una relación directa con la depresión. Según Yoon Hi Sung, miembro del grupo de investigadores, “la fatiga física y los problemas como la obesidad son causa de preocupación. Cuando el binge-watching se vuelve desenfrenado, los espectadores pueden comenzar a descuidar su trabajo y sus relaciones con los demás. Aunque la gente sepa que no debe hacerlo, tiene dificultades para resistir el deseo de ver episodios de forma continua”. Estamos, tal vez, ante un nuevo problema de adicción. ¿Debería el binge-watching tratarse como se tratan otras adicciones tecnológicas como la nomofobia?

Otros términos y frases, más que convertirse en fenómenos sociológicos, se han asentado en el vocabulario de los internautasNetflix and chill es un buen ejemplo de ello. El primer uso de esta frase en Twitter está registrado en 2009:

Las redes sociales han sido clave para popularizar el servicio de Netflix, tanto que han acuñado un término que directamente funciona como sinónimo de “tener sexo”. En un primer momento, “Netflix y relájate” no significaba más que eso: pasar un rato distendido con una serie o película. Con el tiempo fue adquiriendo la connotación erótica que ahora se ha extendido por medio planeta. Tal ha sido la explosión del Netflix and chill que hasta se ha creado una canción sobre ello.

Este término, que tiene su propio recorrido vital, demuestra cómo gracias al poder de las redes sociales, de publicaciones con un target definido como BuzzFeed, y del imaginario colectivo, una compañía puede convertirse en una forma de hacer las cosas. En una forma de ironizar sobre la vida. En un modo directo de comunicación. Netflix no sólo cambia los hábitos de consumo, sino que crea unos nuevos, y genera toda una cultura popular en torno a su propia identidad.

Las cifras estratosféricas de usuarios de Netflix en todo el mundo no pueden tenerse en cuenta sin otro dato fundamental para entender el fenómeno: la cantidad de horas que pasa la gente en la plataforma. La posibilidad de ver lo que quierascuando quierascomo quieras y desde la pantalla que prefieras ha marcado la diferencia. En 2015, los usuarios vieron 42.500 millones de horas de series y películas. Ahora Netflix contempla la posibilidad de visualizar contenido online, lo cual multiplicaría seguro las horas de visionado. Otras plataformas ya ofrecen esta posibilidad, como YouTube o Amazon Video.

La influencia social de esta y otras plataformas está contrastada. Su continuidad se sustenta sobre un modelo de negocio que evita la publicidad, y sobre una nueva forma de contar historias.

La tarifa de suscripción, modelo de negocio

Ya por 1999, los de Los Gatos lanzaron una tarifa de suscripción con acceso ilimitado al alquiler de DVD. Comenzaba así una andadura que marcaría el camino del modelo de negocio de los servicios de streaming en internet. Netflix apuesta desde entonces, y todavía ahora, por el pago directo de los clientes a través de diversas tarifas mensuales, frente al modelo publicitario. De hecho, según un estudio reciente, Netflix ahorra de media a sus usuarios unos seis días de publicidad al año.

Los servicios en streaming, ya sean de películas y series como Netflix, o de música como Spotify, han propiciado el boom del ‘todo incluido’. Los modos de suscripción de Netflix varían según la calidad en que queramos ver los contenidos y el número de dispositivos que pueden hacer uso de una cuenta de forma simultánea. Actualmente, en España hay tres modalidades: 7,99 euros/mes (un solo dispositivo, SD), 9,99 euros/mes (dos dispositivos, HD), y 11,99 euros/mes (cuatro dispositivos, 4K). Una de las ventajas de Netflix es el gran abanico de dispositivos disponibles(móviles, tabletas, consolas, Apple TV, Smart TV, y -cómo no- el propio ordenador). Esto hace que muchos opten por una de las dos tarifas más altas.

Una nueva forma de contar historias

El gran paso que dio Netflix vino de la mano de la producción audiovisual. Más allá de ser ‘solamente’ una plataforma de streaming digital, se lanzó a producir títulos propios. Algunos de estos son su bandera, un orgullo que llevan por festivales y ceremonias de premiosHouse of Cards y Orange is the new black lanzaron al estrellato a Netflix, siendo una causa directa de su expansión internacional.

A estos títulos siguieron otros como Narcos o las colaboraciones con Marvel en Daredevil y Jessica Jones. Además, produce documentales y apoya el cine independiente. Netflix tiene previsto invertir más de 1.000 millones de dólares en series propias -algunas de ellas realizadas en diferentes países y con un target local- y ha comprado películas en el festival de Sundance. En la pasada edición de los Premios Oscar, Netflix entró por la puerta grande con dos nominaciones a Mejor Película Documental porWhat Happened, Miss Simone? Winter On Fire: Ukraine’s Fight For Freedom.

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Solo o en familia, Netflix siempre te salva un buen plan. (Foto: Netflix)

Estos servicios de streaming han creado una nueva forma de contar historias. El binge-watching ha brindado la posibilidad de rodar episodios pilotos más arriesgados, así como la despreocupación por los datos de audiencia. Los guionistas y creadores de las series nativas para plataformas como Netflix tienen una mayor libertad creativa y narrativa, moldeando los argumentos para ser consumidos de una sola tacada. Pero la estrategia de Netflix aún está en el aire: ¿Quiere ser la televisión del futuro o una sala de cine indie? Sea como sea, sus títulos, argumentos y personajes se están convirtiendo en los iconos de una generación de espectadores exigentes.

Otros servicios

En Estados Unidos, la competencia que le ha salido a Netflix es feroz:Hulu,Amazon y el servicio de streaming de HBO apuestan fuerte por sus propios contenidos. En España ya había servicios similares antes de que Netflix aterrizara en octubre de 2015. Yomvi, de Movistar Plus, y las plataformas de televisión a la carta de los principales grupos de comunicación (MiTeleAtresplayer y RTVE a la carta).

Por lo tanto, se avecina un futuro combatido, donde los que más y mejor ofrezcan a cambio de menos tendrán las de ganar. 2016 iba a ser el año de Netflix con la expansión casi total de su servicio en el mundo. No obstante, ya hemos podido observar que las expectativas no se han cumplido, por lo que no está todo escrito en este modelo de negocio que ha cambiado nuestros hábitos, nuestro vocabulario y que ha complicado -todavía más- lo que llamamos ‘Sociedad de la Información’.

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8 cuentas 'fake' de Twitter para echarte unas risas

Redacción TO

Foto: Fabrizio Bensch
Reuters

Twitter es un hervidero de talentos. Y el humor es una de las facetas más explotadas de la red social. Uno de los subgéneros del humor viral es el fake, las cuentas que parodian a distintos personajes famosos o de actualidad, personajes de ficción e incluso instituciones. En pleno boom de las fake news, las cuentas fake convierten en carcajada a los nombres (aparentemente) menos divertidos que quepa imaginar. No se libra ni Dios. Literalmente.

1. Donald Trump

La versión hispanohablante del presidente de Estados Unidos tuitea sobre deportaciones, Corea del Norte, el muro con México y demás temas relacionados con Washington con un toque de humor irreverente. “Dicen que es bueno hacer deporte; deportemos pues”, se define en su biografía de Twitter.

2. Kim Jong-un

Y uno de los mayores enemigos de Donald Trump también comenta la actualidad internacional desde el altavoz de Twitter. El imitador de Kim Jong-un se define como “Líder Supremo de la Corea buena, la del Norte, la fetén”.

3. Dios

Si el misterio de la Trinidad consiste en entender cómo demonios Dios es uno y tres a la vez, en el mundo digital son dos los dioses reinantes. @Sr_Dios se define ante sus más de 282.000 seguidores de la siguiente manera: “No quiero quedar como un prepotente, pero mira a tu alrededor… Todo lo he creado yo con estas manitas. Palabra de Dios”. @diostuitero, por su parte, se presenta así ante sus más de 400.000 followers: “Vengo de una familia desestructurada: madre virgen, padre paloma y durmiendo en un pesebre. Autor de La Biblia y Palabra de Dios Tuitero”.

4. Señora franquista

¿Quién es esta señora? Un fenómeno de Internet de identidad sin aclarar. Se trata de una mujer que, en la Transición, hacía una apología bastante sui géneris de Franco.

La cuenta fake de esta mujer, que tiene más de 64.000 seguidores, comenta la actualidad nacional desde una óptica de parodia al franquismo.

5. Forrest Gump

“La vida es como una caja de chocolates… A los gordos les dura menos”. Así se presenta en Twitter la cuenta fake de Forrest Gump, el entrañable personaje que le valió su segundo Oscar a Tom Hanks. Al igual que el auténtico Forrest, @esepinchewey deslumbra a sus más de 224.000 seguidores con grandes dosis de sabiduría cotidiana.

6. Mauricio Colmenero

Otro personaje de ficción que triunfa en Twitter. En este caso, se trata del camarero de la serie Aída. “Cincuentón soltero, hostelero, fascista, racista, putero, explotador, homófobo y madridista”. Así se presenta esta cuenta ante sus más de sus 600.000 seguidores.

7. Tomasa Pérez

La de la madre del popular yihadista El Cordobés es un ejemplo de esas cuentas que acumulan miles seguidores en pocos días tras su apertura por una noticia de actualidad y luego caen en el semiolvido, pero sirven para recordar que las redes sociales saben sacarle unas carcajadas hasta al terror del yihadismo. Tomasa Pérez convive pacíficamente con otra parodia, la de su propio hijo.

8. Quevedo

“El Siglo de Oro iba para Diamante pero Góngora nos jodió la nota media. Cojito y miope pero con mucha labia. No me da la gana ser serio”. ¿Quién habla? Don Francisco de Quevedo, que, reencarnado en tuitero, sigue despotricando contra Góngora y comentando la actualidad cultural. A su manera…

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Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real

Nerea Dolara

Y no, no son lugares idílicos. Pero es que la realidad es tal que hasta los Siete Reinos parecen más prometedores.

Últimamente ver las noticias produce una urgencia por hacer las maletas y huir a un bosque recóndito donde vivir como ermitaños desconectados de la perturbadora realidad. ¿Necesitan ejemplos? Donald Trump es presidente, el Brexit ganó, una Nobel de la Paz se niega a reconocer que en su país se está produciendo un genocidio, hemos destruido de tal manera el planeta que los científicos piensan que en 100 años será inhabitable, hay ataques terroristas a diestra y siniestra, los derechos laborales brillan por su ausencia, el racismo y la xenofobia viven un momento de auge, en Alemania la tercera fuerza política es de extrema derecha… y España, digamos para resumir que lo de España es, así en pocas palabras, un caos. Estas son sólo unas de las pocas cosas que asaltan a cualquier habitante del planeta. Y como no podemos cumplir el deseo que tenía Mafalda -¡Paren el mundo que me quiero bajar!- tenemos que conformarnos con escapar a la ficción, con imaginar en qué universos ficticios viviríamos para salir del que nos rodea.

Y sí, en la ficción está The Handmaid’s Tale o The Walking Dead -a esos mundos nadie quiere llegar- pero también hay otros lugares y en esos bien podríamos refugiarnos por un tiempo.

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The Good Place, reir hasta no parar | Imagen IMDB

The Good Place

Lo dice su nombre, es un buen lugar. Si nunca has tenido una placa de coche personalizada o nunca has participado en The Bachelor o sus franquicias, es posible que seas admitido en esta laica versión del cielo en que vives en tu casa soñada y consigues a tu alma gemela. Claro no todo es lo que parece, menos si como Elenore no deberías estar ahí. Entonces tu idílico hogar está plagado de cuadros de payasos y no tiene escaleras. The Good Place es un lugar en que volar es una posibilidad, pero también donde hay lluvias de basura… no todo es perfecto aquí (spoiler alert) menos si se ha llegado al final de la primera temporada. Pero definitivamente sería una posibilidad a ponderar: escaparse de la realidad en el The Good Place que realmente lo es muy poco.

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El villano más temido en la última temporada de Juego de Tronos | Imagen vía HBO

Juego de tronos

¿Qué? ¿A quién se le ocurre irse a los Siete Reinos? Sí, hay que ser sádico o masoquista, pero realmente ¿no estamos un poco viviendo ya entre poderosos ansiosos por poder que ni se interesan por sus representados -digo, súbditos- o en un mundo en que acosar y violar mujeres está básicamente aceptado? Sí, el presente no es la Edad Media de los Stark y los Lannister, es mejor. Pero es de suponer que si pudiésemos encontrar una casita en algún recóndito pueblecillo tal vez podríamos huir de los dragones que respiran fuego, o de los caminantes blancos o en general de cualquiera de los humanos empeñados en matar a todos los demás… eso sí, en el caso de teletransportarnos a los Siete Reinos nunca nunca querríamos tener el apellido Stark.

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Parte de la tripulación del USS Enterprise | Image vía IMDB

Star Trek (todas sus versiones, para más modernidad optemos por la última)

Este si es un buen lugar para estar. ¿O no querrías formar parte de la tripulación del USS Enterprise? Sí, tal vez en tus viajes te encuentres alguna civilización poco pacífica, pero estás viajando por el espacio así que no deberías quejarte mucho.

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Dirimir entre humanos y robot, eso es Westword | Imagen vía HBO

Westworld

¿En serio? Sí lo sé, estas propuestas son terribles… pero es que considerando del mundo del que venimos no podemos pedir mucho más. Además esta idea de que en algún momento crearemos un mundo entero que represente un momento y en el que no haya ninguna consecuencia (no es así para nada, claro) es básicamente el punto de este ejercicio. La cuestión es que cuando optas por irte al Oeste y dedicarte a matar y violar androides que son casi exactos a un ser humano (también sienten…y tienen muuuuuucha más fuerza que tú) te conviertes en un asco de ser humano, o claramente ya lo eras. Así que tal vez no es la mejor opción.

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American Gods, dioses muy reales | Imagen vía IMDB

American Gods

En este mundo los dioses de todas las civilizaciones, los viejos (Odin o Jesús) y los nuevos (los medios, la tecnología) están en guerra. Eso no plantea una buena resolución final -siempre son los pobres humanos los que viven las consecuencias- pero es aquí también donde una moneda puede alzarte de tu tumba o si lo piensas mucho puedes hacer nevar… no está mal ser un peón en los juegos de los dioses si puedes beneficiarte de ello.

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Los protagonistas de Outlander | Imagen vía IMDB

Outlander

Puede que la Escocia del siglo XVII no sea el lugar más ideal, pero si vienes del futuro y conoces al amor de tu vida, qué importa. Sí, pasarás frío, sí, puede que te acusen de bruja y, sí, hay un ancestro de tu esposo -el de los años cincuenta- que es un sádico torturador, pero por lo menos tendrás el mejor sexo de tu vida y aventuras acompañada de un hombre dulce, amoroso y guapísimo.

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La carrera por conquistar Marte se intensifica

Cecilia de la Serna

Foto: DOMINIC EBENBICHLER
Reuters

Marte es el sueño colono de nuestro siglo. Más allá de los confines de la Tierra puede estar la solución a los problemas de la Humanidad -o al menos eso defienden algunos, como Elon Musk, que se ha tomado la idea de enviar a humanos a Marte muy en serio-.

Los planes de Musk para conquistar el planeta marciano han sido diseñados para convertir la especie humana en multiplanetaria, como si de una película de Ciencia Ficción se tratara. La civilización podría estar en peligro en un futuro cercano, y emigrar al Espacio suena como una posibilidad no tan remota. Entre los proyectos que ha emprendido Musk, fundador de SpaceX y Tesla, está el lanzamiento de vuelos a Marte en 2024. Dentro de nada.

No obstante, Musk y su SpaceX no son los únicos que sueñan con habitar Marte. Dubái, el emirato más emprendedor, ha anunciado recientemente que está construyendo un prototipo de la colonia de Marte en el desierto para proporcionar “un modelo viable y realista para simular la vida en la superficie de Marte”.

Mars Science City, un plan en el desierto

El Gobierno de Dubái cree que todo es posible, por eso invierte los petrodólares en grandes planes para la Humanidad. No sabemos si es un espejismo, pero en su desierto ha ideado un proyecto para experimentar con la vida en Marte. Este plan lleva por nombre Mars Science City y cuenta con un presupuesto de 140 millones de dólares. Este proyecto ha sido desarrollado por el reconocido arquitecto Bjarke Ingels, fundador del estudio de arquitectura BIG y creador de la torre Two World Trade Center, el rascacielos que sustituirá a las Torres Gemelas. Su plan consiste en una megaciudad en mitad del desierto hará las veces de campus de simulación espacial, donde científicos y astronautas vivirán durante un año como máximo.

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Vista general del proyecto de Bjarke Ingels. | Imagen: Dubai Media Office

Aparte de los 140 millones de dólares, el resto de cifras asustan: la ciudad tendrá una superficie total de 176.516 metros cuadrados, convirtiéndose en la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida, y está concebida para enviar vida a Marte de aquí a 100 años. Para julio de 2020, sus impulsores aseguran que serán capaces de enviar una sonda al planeta rojo.

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Con 176.516 metros cuadrados, Mars Science City será la mayor ciudad de simulación espacial jamás construida. | Imagen: Dubai Media Office

Los edificios que compondrán este futurista complejo serán, en palabras de los responsables del proyecto, “los más sofisticados del mundo”. Para su construcción se utilizará la tecnología de impresión 3D con arena del desierto, por lo que el impacto medioambiental será mínimo. Entre los proyectos que se emprenderán en esta ciudad extraterrestre están el perfeccionamiento de técnicas agrícolas en ambiente marciano, el almacenamiento de alimentos, la generación de energía y agua potable, entre otras cuestiones que afectan directamente a la habitabilidad del planeta rojo para nosotros, los humanos.

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Vista del interior de una de las cápsulas marcianas en el desierto de Dubái. | Imagen: Dubai Media Office

Aunque aún no exista una fecha de inauguración, o siquiera de iniciación de las obras, este mastodóntico plan emprendido por los Emiratos Árabes Unidos confirma una tendencia al alza: conquistar Marte es el próximo gran proyecto de la humanidad. No sólo en Dubái, sino en muchos otros lugares de la geografía terrestre

Elon Musk: el visionario de Marte

Si hay un nombre propio y poderoso que a día de hoy podamos relacionar con los viajes especiales ese es el del fundador de Tesla y SpaceX, Elon Musk. Con Tesla ha querido democratizar, a su manera, el uso de los coches eléctricos. Con SpaceX busca exactamente lo mismo en el campo de los viajes espaciales. Siempre a la vanguardia, ahora el equipo de Musk está trabajando en el diseño de un complejo sistema de naves de carga y de pasajeros para crear una colonia permanente en Marte. Su última creación son los Big Fucking Rockets (BFR), unas naves de 50 metros de largo que serán capaces de transportar a 100 pasajeros una y otra vez, como si fueran aviones convencionales.

No es, claro está, la primera vez que el Musk habla de su idea de llegar a Marte para quedarse. Ya el año pasado, el fundador de SpaceX presentó sus naves ITS, que tenían como objetivo fundar una ciudad de un millón de habitantes en Marte en el plazo de 50 a 100 años. El problema con el plan inicial de Musk era el precio, y es que la financiación para su proyecto era prácticamente irrealizable. No obstante, el nuevo plan es mucho más viable.

Las naves BFR son ligeramente más pequeñas baratas que las ITS. Además, Musk cuenta con que estas naves puedan darle rendimiento económico a SpaceX. Para obtenerlo, las BFR pueden ofrecer diversos servicios como, por ejemplo, vuelos de abastecimiento a la Estación Espacial Internacional. El plan de Musk no es una quimera. La compañía espera lanzar al menos dos naves no tripuladas a Marte en 2022. Las BFR medirán 106 metros de alto, 15 menos que las ITS, y serán capaces de enviar unas 150 toneladas de peso a la órbita baja de la Tierra. Además, podrán, según aseguran desde SpaceX, transportar 100 tripulantes en un viaje a Marte, en un total de 40 camarotes.

No hay duda de que Elon Musk, desde la iniciativa privada, ha animado una operación que parecía olvidada. De hecho, uno de sus reclamos más famosos -la existencia de una base espacial en la Luna- ya ha sido recogido por el gobierno de Donald Trump -gobierno del que el propio Musk era consejero hasta que el presidente decidió poner fin al acuerdo de París-.

De la NASA a la ESA: otras iniciativas

No sólo las iniciativas de Dubái y SpaceX tienen a Marte en la mirilla. También son reseñables otras como la de la agencia estadounidense, la NASA, o la europea, la ESA.

El vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, anunció recientemente en el Consejo Nacional Espacial en Chantilly (Virginia) que el Gobierno norteamericano tiene como objetivo llevar personas a la Luna para poder “construir las bases para mandar estadounidenses a Marte y más allá”. “Volveremos a enviar astronautas a la Luna, no solo para dejar detrás huellas y banderas”, aseguró en referencia al hito marcado en el año 1969 por el equipo formado por Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins, que aterrizaba en la Luna para demostrar que el horizonte se expande más allá de nuestra atmósfera.

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¿Emigraremos a Marte? | Foto: NASA / Handout / Reuters

La ESA, la Agencia Espacial Europea, también coquetea a menudo con la idea de conquistar Marte. Más bien, no quiere quedarse atrás. Por eso, en 2016 lanzó ExoMars, una misión conjunta de la ESA y la agencia espacial rusa Roscosmos, cuyo principal buscar pistas de vida en Marte en el pasado y el presente. Esta operación supuso un estrepitoso fracaso al conocerse que la sonda Schiapareli se había estrellado en el planeta rojo. A pesar de este fracaso, los Estados miembros de la Unión han aprobado la participación europea en la Estación Espacial Internacional hasta, al menos, 2024, y tampoco han renunciado al sueño marciano.

Las condiciones de Marte son mucho más cercanas a la habitabilidad para un ser humano que la mayoría de planetas de nuestro sistema solar, por eso el planeta rojo está en la mirilla de todos. No obstante, su colonización no es inminente. Aún a día de hoy, un humano desprotegido perdería el sentido en unos 20 segundos y podría sobrevivir no más de un minuto en la superficie de Marte sin llevar puesto un traje espacial. Este mero hecho da una idea de lo compleja que puede llegar ser esta empresa. Para salvar los obstáculos, el gobierno de Dubái, el visionario Elon Musk o las agencias gubernamentales más importantes de la Tierra intensifican su carrera por conquistar Marte. No sabemos quién será el primero que llegue, o el que más tiempo se quede, pero la respuesta está cada día más cerca.

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Vídeo: Cómo tuitear con 280 caracteres sin permiso de Twitter

Redacción TO

La mundialmente conocida  Twitter ha anunciado la ampliación de los 140 caracteres a 280 en los mensajes a determinados usuarios. Este video explica cómo ampliar los caracteres sin permiso de la red social. Puede leer el reportaje completo aquí.

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