The Objective
Hastío y estío

María Jesús Montero ganó las elecciones

«Las malas lenguas decían que Sánchez la había mandado al matadero, pero que había tenido la piedad»

María Jesús Montero ganó las elecciones

Ilustración de Alejandra Svriz.

Este artículo es de puerta grande o enfermería. Aunque sería mejor decir que será un texto cuya autoría será la de un profeta o la de un suicida. Algo único y visionario o una obra de ficción previsible y fallida. Un servidor tenía que entregar este artículo antes de las siete de la tarde de ayer, y después de un fin de semana más soso que Juanma Moreno, donde lo más destacable fue el apagón eurovisivo en la televisión pública con el que nos evitamos irnos a la cama empachados de mediocridad y extravagancia, pero con los oídos intactos. Nos ahorramos esos aquelarres y, cuando el sanchismo hace algo bien, aunque sea de manera involuntaria y por razones distintas, hay que agradecérselo. El otro gran tema de este fin de semana eran las elecciones andaluzas de ayer domingo, pero como un servidor tenía que entregar su escrito antes del cierre de los colegios electorales, no podía hacerlo sobre el resultado. Así que he decidido arriesgar, tirarme a la piscina sin agua, y pronosticar que María Jesús Montero al final dio la gran sorpresa y ganó las elecciones por mayoría absoluta. Y es que el que no arriesga no gana, y si no es así, permanecer en la senda del perdedor. 

Señoras y señores, se dio la sorpresa. María Jesús Montero ha ganado las elecciones y lo ha hecho por todo lo alto logrando la mayoría absoluta. La señora Montero confiaba en sus habilidades, como demostró en sus primeras declaraciones públicas tras hacerse oficial que sería la candidata socialista. La exministra, con su humildad característica, dijo que era la mujer más poderosa que haya habido jamás en España, un ser superior, como diría Butragueño de Florentino Pérez, y que tampoco está suscrita al ABC. Las malas lenguas decían que Sánchez la había mandado al matadero, pero que había tenido la piedad de que este estuviera en su tierra. Ella no se cansó de sacar la suya en los mítines y mantenerla el suficiente tiempo fuera de la boca para que lo desagradable no estuviera en la estética, sino en la poca ética de los que querían ser sus verdugos. 

La habían mandado a morir a su tierra, pero no contaban con su fuerza, con su salud de hierro que, en su infinita generosidad, quería compartir con sus paisanos. Por eso les prometió —y ahora lo tiene que cumplir— que iba a prohibir por ley las listas de espera. Otra cosa no, pero la señora Montero ha demostrado ser siempre una política de palabra. Eso no es contradictorio con que no lo sea de piel y su epidermis luzca chamuscada. Hay quien creía que ese color tan moreno se debía al buen tiempo habitual cuando llega la primavera en Andalucía y el sol cala hasta los huesos. Lo de poner la mano en el fuego por las personas más cercanas a tu responsabilidad política no hace de tu poder algo ignífugo. Pero quedémonos con lo bueno. A partir de que tome posesión del cargo próximamente en el Palacio de San Telmo, la enfermedad pasará a la extinción como los dinosaurios. Y todo gracias a otra gigante como es ella. Diagnóstico y cura de manera automática. El gran Julio Camba tituló La ciudad automática para escribir sobre Nueva York, la ciudad del mundo. Ahora la señora Montero hará de Andalucía la región mundial sin enfermos. Marina D’or se hizo famosa por su eslogan ‘ciudad de vacaciones’. A partir de ahora, Andalucía se convertirá en la parte más turística del mundo con su «Andalucía, región de sanadores».

Mis fuentes me han chivado que su primera medida va a ser dotar a todo trabajador andaluz del equipo necesario para que los accidentes laborales también desaparezcan para siempre. Da igual que usted trabaje sentado delante de un ordenador. La Junta de Andalucía le dotará de unas cómodas pantuflas y una almohada ajustable a su cuello que haga del acto de darle a las teclas una experiencia mística, trascendente. Se adaptará a cada tipo de trabajo y se ayudará a todo gremio que no investigue y saque la basura propia y de su partido al exterior. María Jesús Montero se puede pasar de buena, pero eso no hace que sea gilipollas. O lo que es lo mismo, la Guardia Civil será eliminada del territorio andaluz y sustituida por personal que se dedique al narcotráfico, que prometa por el niño Jesús que se arrepiente mucho de sus actos pasados y que no los repetirá nunca más. Un Gobierno andaluz que además reinserta en la sociedad a quien más se lo merece. 

En definitiva, un éxito el de la señora Montero que nadie vio venir. Una sorpresa menos para el pueblo andaluz, que supo ver en ella una lideresa con un pasado impoluto, donde los ERE intentaron atraparla, pero ella fue más rápida. Ella no tiene culpa de lo que hicieran Chaves y Griñán. Ni siquiera tiene culpa de que la eligieran para sus Gobiernos. Ambos errores le son ajenos. Pero es que ella nunca ha sabido decir que no a un puesto público poderoso y bien pagado, mucho menos a ayudar a la ciudadanía con su gestión y conocimientos. Como consecuencia lógica, le llegó el premio de la «selección nacional» o, lo que es lo mismo, el Gobierno de España, para volver otra vez a casa y demostrar que sí que se puede ser profeta en tu tierra. La profecía en este artículo tiene el título de una película de terror sobrenatural, pero si se cumple, dará más miedo que la imaginación perturbada de un articulista un domingo por la tarde. Por suerte o por desgracia, los lunes siempre nos despiertan a la realidad.

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