El Real Madrid y Florentino Pérez
«El Real Madrid está por encima de cualquier persona que haya pasado por la institución, incluido Florentino»

Florentina Pérez. | Alberto Gardin (Zuma Press)
Florentino Pérez convocó a los medios de comunicación en la sala de prensa del equipo blanco el pasado martes a las seis de la tarde. Lo adelantaba apenas un par de horas antes y los rumores se dispararon como si estuviéramos en una película del Oeste. Que si Florentino iba a dimitir, que si iba a dar explicaciones por los nefastos resultados deportivos en los dos últimos años, que si iba a explicar la destitución de Arbeloa y la llegada de Mourinho, o algo todavía mejor, que fuera Ester Expósito la próxima entrenadora para que de una vez Mbappé esté contento y concentrado en el Real Madrid. Otros más ilusos pensaban que aprovecharía para reconocer algunos errores en la gestión deportiva, pero nada de eso fue lo que ocurrió: lo que Florentino hizo fue convocar unas elecciones a las que dijo que se presentaría. Quiero que quede claro que este artículo es una crítica a la rueda de prensa de Florentino Pérez, tanto en sus formas como en el fondo, no al Real Madrid, pues un servidor no tiene nada de antimadridista, ni a la trayectoria general de Florentino como presidente, muy exitosa, sino a sus particularidades y defectos, que también los tiene.
Dicen que no hay mejor defensa que un buen ataque. No dar tiempo a que critiquen tu gestión y anticiparte con un ataque furibundo contra todo el que ose hacer la más mínima crítica. Decir algo malo de Florentino o del Real Madrid te convierte en antimadridista y en un enemigo declarado. El despotismo y la tiranía a lo largo de la historia se han explicado de formas similares. A Florentino ni siquiera le ha gustado que los aficionados y socios que pagan una entrada manifiesten su enfado pitando a unos jugadores que esta temporada han estado muy por debajo del nivel que pueden dar. Pero luego Florentino dice que el Madrid es de sus socios y que él se presenta para que así siga siendo. Que se quejen, pero preferiblemente en silencio. Lo mismo le pide a la prensa. Que los periodistas piensen lo que quieran de todo lo que rodea al Madrid estos dos últimos años, pero que se lo guarden para sus adentros, sobre todo si es algo negativo, y lo que es más importante: que no lo plasmen por escrito en el periódico ni lo verbalicen en las radios y televisiones. Hasta ahí podíamos llegar. Critique usted en su casa, en la barra del bar o con el peluquero o taxista, pero no en un medio de comunicación, que, como todo el mundo sabe, están para masajear a los que toman las decisiones en los distintos negociados, ya sea la política, la empresa, el deporte, la cultura o cualquier otro.
Florentino quiso tapar el fracaso deportivo de los dos últimos años diciendo que en los anteriores ha sido muy exitoso. Un servidor pensaba que la excelencia que tanto ha tenido en la boca el señor Pérez exigía un éxito constante, algo que él mismo demostraba cambiando al entrenador de turno cuando esa temporada no se ganaba nada. Ahora sí que se puede vivir del pasado, pero la primera vez que se presentó Florentino, se cansó de decir que no se podía vivir de las Copas de Europa en blanco y negro. Quiso también embarrar el terreno de juego con el caso Negreira, donde parece que el Barcelona pagó durante casi dos décadas al vicepresidente del Comité de Árbitros, cosa que parece muy probable con la documentación que se conoce y cuya decisión judicial está próxima. Pero ni aun así sería culpable del fracaso de este último bienio, ya que esas siete ligas más que tendría, según dijo él, son de un periodo anterior. Quiso mezclar churras con merinas, pero lo que está claro es que a Florentino lo que no le gusta es que se salga ninguna oveja de su rebaño.
Un servidor vio a Florentino fuera de lugar, demasiado sobreactuado y deslavazado. Repitió demasiadas veces los mismos mantras, pataletas de niño pequeño donde se lleva el balón si no le dejan tirar el penalti. Como ejemplo, dijo que iba a dar de baja la suscripción en el ABC que le había hecho su padre de pequeño. Solo porque lee noticias y artículos que no le bailan el agua. Que si convocaba esas elecciones era para que el Madrid siga siendo de sus socios, eso sí, tutelados por él. Que haya que avalar 180 millones de euros para ser aceptada una candidatura habla de esa democracia interna, ya que cualquier socio del Real Madrid tiene ese patrimonio o tiene quien se lo pueda avalar, como todo el mundo sabe. Quién no tiene un amigo o un primo que te preste esa calderilla.
Florentino jugó a ser una mezcla de Pedro Sánchez con Trump. Del primero copió su huida hacia delante: si se tiene que morir, hacerlo matando. Si te hablan de la corrupción, de tu mujer, de tu hermano, de tus secretarios de Organización, contestar con Palestina o con unos datos del paro manipulados si leemos su letra pequeña. Si te preguntan por qué el Madrid es un circo, dos futbolistas se pelean hasta que uno de ellos, además capitán, acaba en el hospital. Porque se ha consentido a una plantilla que haga lo que quiera menos ser profesional en el terreno de juego. Quitarle autoridad a Xabi Alonso, un hombre tan profesional como elegante a la hora de actuar, y celebro que se haya librado de ese sindiós. Una plantilla mal confeccionada, sin jugadores veteranos que sepan lo que es el Madrid como Marcelo, Kroos, Modric, Nacho o Cristiano, y que han sido sustituidos por un centro del campo con Camavinga y Tchouaméni, donde la pelota es un ovni. Florentino ante esto culpa al ABC, o a cualquier medio que diga cualquier cosa que no le guste, y recuerda que ha ganado muchas Copas de Europa anteriormente, y que el Madrid estaba muy mal a finales del siglo XX. Con Trump comparte esas ansias de poder desaforado. Ambos están a punto de entrar en el club de los octogenarios, pero se niegan a dejar de tener influencia. Ambos podrían jubilarse y vivir una vida muy acomodada, pero es que su mayor divertimento es mandar y tener poder. Una megalomanía que no es ningún delito, pero que no suele acabar bien, y que se puede llevar por delante todo lo bueno que hayas hecho en el pasado. El Real Madrid está por encima de cualquier persona que haya pasado por la institución, incluido Florentino. Espero que esta frase no le moleste en demasía al presidente del equipo blanco.
