The Objective
Hastío y estío

Mamá es buena si me manipula, pero papá no

«Mamá es buena hasta cuando hace cosas malvadas. Si mamá habla mal de papá, pues tendrá sus razones»

Mamá es buena si me manipula, pero papá no

Un niño paseando con sus padres. | Jesús Hellín (Europa Press)

Qué suerte tenemos de que este Gobierno esté en todo. Se ha propuesto hacer de este mundo un lugar perfecto y poco a poco lo va consiguiendo. Primero fue con las guerras, que a este Gobierno, el más pacifista del mundo, no le gustan y hace todo lo que está en su mano para acabar con ellas. Por ejemplo, Palestina o Irán, dos países que han estado todo el tiempo en la boca de este Ejecutivo. Habrá quien diga que al mismo tiempo nuestro planeta está sufriendo decenas y decenas de conflictos bélicos, pero es que este Gobierno no puede estar a todo, y si no ha dicho nada de las matanzas a cristianos en Nigeria, Mali o Burkina Faso, por poner unos pocos ejemplos, es porque no da abasto; no vean ustedes nada tendencioso o electoral, que les conozco.

En mi artículo de ayer decía que este Gobierno había dejado para el final solucionar los problemas de nuestro país, y que primero quería solucionar los exteriores. Pues va a empezar a hacerlo en España por Andalucía, eso sí, tiene que ganar la que saca la lengua en los mítines como si fuera el logo de los Rolling Stones hecho mujer. Y es que la señora Montero ha prometido terminar con las listas de espera en el territorio andaluz. Todo va a ser tan eficiente y rápido que usted estará operado antes de la primera consulta o diagnóstico. «No es magia, son sus impuestos», decía una campaña de la Agencia Tributaria y el Ministerio de Hacienda, que tan bien conoce Miss Mopongo. Ahora podría sustituirse por un «No es magia, es su voto», y que esta vez estuviera detrás, además de la señora Montero, el CIS.

Este Gobierno va poco a poco intentando solucionar los problemas del mundo. Primero fue con los conflictos bélicos, ahora lo va a hacer con la salud, y ahora lo va a hacer con esas grandes preguntas filosóficas y morales que parecen no tener una respuesta clara. Y qué mejor manera de empezar que ayudando a los niños, esos seres indefensos, cuando se les hace esa pregunta retorcida de a quién quieren más, a mamá o a papá. Estas pequeñas criaturas ya no tendrán que sufrir ante ese dilema, ante esa elección que les deja entre la espada y la pared. Ha llegado este Gobierno para mostrarte la única respuesta posible, y así los chavales no se sientan mal con su respuesta.

Hay que querer más a mamá que a papá. Mamá es buena hasta cuando hace cosas malvadas. Si mamá habla mal de papá, pues tendrá sus razones. Si mamá ejerce sobre mí una violencia psicológica o física para hacer daño a papá, lo está haciendo por mi bien, y porque mamá es buena. Y es que hay razones que tienen este tipo de madres que la ciencia o la moral no entienden, pero que ni falta que hace. Esas madres tienen unas razones donde nadie debe intervenir, solo este Gobierno comprensivo que es el único que las entiende, pues se comporta de igual manera. Pero si todas estas cosas que hace mamá las hiciera papá, estarían muy mal, algo que entiendo hasta yo siendo solo un niño. Lo de mamá es lo que no comprendo, pero hay una señora que es ministra, no se confundan como mi compañero de pupitre y crean que es un plato con verduras asquerosas, que se llama Sira Rego, que le parece una idea tan buena que debe convertirse en ley. Negar la posibilidad de que una madre esté haciendo algo malo, aunque cometa los actos más perversos a sus hijos para destrozar al padre.

Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia, ha decidido prohibir, según ella, el falso síndrome de alienación parental, por el cual deja de ser posible que un progenitor manipule psicológicamente a un hijo para generar rechazo, miedo u hostilidad hacia el otro progenitor. Esto deja de existir, de ser posible, y si usted lo ha sufrido o alguien cercano, es algo de su imaginación, pero imposible en la vida real. Sí que se acepta que exista la violencia vicaria, que si ustedes buscan lo que significa, dice que es una forma de violencia de género donde el agresor utiliza a los hijos para dañar, amenazar o controlar a la madre, es una estrategia de poder donde la mujer es la víctima final. Con este anteproyecto de ley sería imposible que una mujer cometiera este tipo de actos. Negar por ley que una madre pueda cometer esos actos, no poder llegar ni a considerarlo. Que planteárselo sea una quimera como que este Gobierno haga algo que sea racional.

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