The Objective
Fútbol

De la autocrítica a la indignación: el estado del Madrid en su final de temporada más duro

Lo que causa auténtica «desazón» es todo lo relacionado con el arbitraje español y el CTA

De la autocrítica a la indignación: el estado del Madrid en su final de temporada más duro

Bellingham postrado en el suelo de La Cartuja el pasado viernes. | Ricardo Nogueira (Sports Press)

Corren días de profunda reflexión por Concha Espina. Jornadas de mirarse al espejo y reconocer —internamente, aunque dentro de poco podría ser de forma pública— que muchas cosas no se han hecho bien en los dos últimos años.

La primera pasa por la elección de los dos entrenadores que sucedieron al exitoso Carlo Ancelotti y la segunda por la mala gestión de unos servicios médicos del club claramente superados por las circunstancias. La última autocrítica se enfoca en la parcela de los fichajes: Huijsen, Carreras, Trent y Mastantuono ni han ofrecido el nivel ni han tenido el impacto esperado en su primera temporada vestidos de blanco.

Aunque pueda parecer contradictorio, tranquiliza en la zona noble el hecho de tener localizados los problemas internos a resolver. Reconocerlos es el primer paso y atajarlos el siguiente, y en ello están, pero lo que causa auténtica «desazón» es todo lo relacionado con el arbitraje español y el CTA, su máquina de engranaje y designación, en la que el Madrid no solo «no cree», sino por la que se siente «perseguido». El último capítulo de este desencuentro se vivió en el Betis vs. Real Madrid del pasado viernes.

Las tres acciones que indignan al Madrid

La mano de Ricardo Rodríguez dentro del área tras disparo de Brahím, el codazo de Fornals sobre la tráquea de Pitarch y la falta de Antony a Mendy que precede al empate del Betis son las tres acciones que, todavía a estas horas, «indignan» al Madrid.

Y no solo molesta que el penalti fuera con 0-1 en el marcador o que la posible roja que dejaba con diez a los sevillanos fuera con el mismo resultado; es que, como guinda, el agarrón de Antony previo a las tablas se produjo en el minuto 93, sin posibilidad alguna de reacción. Tres errores clave que no solo se perdió Soto Grado sobre el césped, sino que tampoco corrigió González Fuertes desde el VAR. Un árbitro, este último, al que las imágenes recuperadas por Real Madrid TV recordando su incendiaria rueda de prensa de hace un año, en la previa de la final de la Copa del Rey, no le hacen ningún favor.

«Vamos a hacer historia»

Lo primero que se preguntan con estupor en Castellana es a quién le pareció buena idea que el colegiado encargado de regir el VAR en el Clásico de hace 12 meses por la final de la Copa del Rey compareciera ante los medios horas antes de la misma.

Lo segundo que nadie entiende es cómo un juez deportivo, que tiene que ser absolutamente neutral y ecuánime, utilizó un tono tan amenazante contra uno de los equipos participantes, el Real Madrid: «Que no os quepa ninguna duda de que esta plantilla que compone el arbitraje español, junto con el CTA, vamos a hacer historia. No vamos a seguir aguantando lo que estamos aguantando».

Lo tercero que no cabe en ninguna cabeza de Valdebebas es cómo este «trencilla» sigue «haciendo historia» cada vez que arbitra al Madrid auspiciado por un renovado equipo del CTA sobre el que la confianza es «nula» desde la casa blanca. Y les explico los motivos.

Confianza «nula» en el CTA

El equipo de designación del CTA está formado por tres miembros principales: el presidente Fran Soto, el exárbitro Teixeira Vitienes y el entrenador Gregorio Manzano.

Componentes, todos ellos, que despiertan la «desconfianza» merengue. Fran Soto, presidente de la institución desde junio, por asegurar públicamente que «el caso Negreira es algo que debemos olvidar y dejar atrás». En el Madrid «alucinan» con que Soto no exija perseguir y castigar conductas como las del nefasto colegiado, sino olvidarlas.

Teixeira Vitienes «tampoco gusta». Ejerció con el silbato en los años duros de Negreira —en su caso, de 2003 a 2015—, es famoso por haber sacado dos tarjetas amarillas a Busquets en un mismo partido y no haberlo expulsado y, además, tiene un ratio de tarjetas Madrid vs. Barça altamente llamativo. En 32 partidos arbitrados, a los catalanes les mostró 54 amarillas. En 31 dirigidos al Madrid les enseñó 89.

Gregorio Manzano es otro caso considerado «digno de estudio». Entrenador del Atlético de Madrid en dos etapas diferentes, aseguró tras un derbi en el Bernabéu que «siempre pasa algo a favor del Madrid». Aclarar que nadie se escandaliza porque un reconocido miembro atlético asevere algo así en un momento dado. Lo que extraña poderosamente es que alguien que, claramente, no es neutral tenga poder de decisión sobre los colegiados que pitan cada fin de semana al conjunto blanco.

Un despropósito tras otro que el Madrid sospecha que también tiene una ramificación clave en la manera de televisar los partidos al gran público y en las imágenes que se sirven o, en ocasiones, presuntamente se hurtan al VAR, que es donde deberían juzgarlas en última instancia los colegiados.

Lo mismo piensa el sindicato Manos Limpias, que se ha querellado contra el realizador jefe de La Liga, Óscar Lago, por no enseñar en la reciente retransmisión del Real Madrid-Girona el codazo con el que Vitor Reís hizo una brecha a Mbappé que lo dejó sangrando y por no mostrársela tampoco a los árbitros del VAR.

Un sentir de indefensión, indignación e injusticia arbitral que comparte y combate el Real Madrid, pero que en ningún caso debe obviar una autocrítica deportiva absolutamente necesaria para salir de la sequía de títulos, que, como mínimo, dejará las vitrinas del primer equipo a cero durante los años 2025 y 2026.

Publicidad