Así es Alejandro Hernández Hernández, el árbitro español que está en el Mundial
Es el único árbitro principal español que esté en el Mundial 2026

El árbitro Alejandro Hernández Hernández conversa con el delantero del Real Madrid Vinícius Jr., durante el Partido de La Liga que juegan el Mallorca y el Real Madrid en el estadio de Son Moix
Alejandro Hernández Hernández no es solo uno de los árbitros más reconocibles del fútbol español contemporáneo; es también el reflejo de una generación que ha llevado el arbitraje nacional a un estándar de exigencia internacional. Designado como árbitro principal para el Mundial de 2026, su trayectoria es la historia de una progresión constante, marcada por la disciplina y una personalidad que no deja indiferente ni a futbolistas ni a aficionados.
Criado en Lanzarote, lejos de los grandes focos mediáticos del fútbol peninsular, Hernández Hernández encontró en el arbitraje una vocación temprana. Como muchos colegiados, su relación con el juego comenzó desde dentro, pero pronto entendió que su lugar no estaba en el césped como jugador, sino como garante de las reglas. Su ascenso en el sistema arbitral español fue metódico: desde categorías regionales hasta alcanzar la Primera División en 2012, un salto que marcó el inicio de su exposición al escrutinio público.
Desde su debut en LaLiga, su estilo se definió con rapidez. Hernández Hernández es un árbitro de criterio firme, que prioriza el control del partido a través de la autoridad más que de la cercanía. No es extraño verle mantener una distancia emocional con los jugadores, apoyándose en un lenguaje corporal seguro y en decisiones tomadas con convicción. Esta forma de arbitrar le ha valido tanto elogios como críticas, especialmente en un entorno como el español, donde cada decisión se analiza al milímetro.
Su internacionalización llegó en 2014, cuando fue incluido en la lista de árbitros FIFA. A partir de ahí, su carrera adquirió dimensión europea y global. Ha dirigido partidos en competiciones como la Champions League y la Europa League, enfrentándose a contextos de máxima presión y a plantillas repletas de estrellas. Estas experiencias han moldeado su capacidad para gestionar egos, tempos de juego y situaciones límite, cualidades imprescindibles para un torneo como el Mundial.
Uno de los aspectos más significativos de su perfil es su relación con la tecnología. Hernández Hernández ha sido parte activa en la implementación y evolución del VAR, un sistema que ha transformado el arbitraje moderno. Aunque no siempre ha estado exento de polémica en decisiones revisadas, su adaptación al videoarbitraje demuestra una disposición a integrar herramientas que refuercen la justicia en el juego. Esta versatilidad ha sido clave en su designación para 2026, donde el componente tecnológico seguirá siendo central.
Sin embargo, su carrera también ha estado acompañada de controversias, especialmente en el contexto del fútbol español, donde la rivalidad mediática amplifica cada error. Determinados partidos de alto perfil han puesto su nombre en el centro del debate, cuestionando su interpretación de jugadas decisivas. Lejos de debilitar su figura, estas situaciones han contribuido a forjar un carácter más sólido, acostumbrado a convivir con la crítica y a mantener el foco en el rendimiento.
Quienes han trabajado con él destacan su preparación física y mental. En un arbitraje cada vez más exigente, donde la velocidad del juego obliga a decisiones instantáneas, Hernández Hernández ha sabido mantenerse competitivo. Su capacidad para seguir de cerca las jugadas, posicionarse correctamente y comunicarse con su equipo arbitral es uno de sus puntos fuertes. Además, su experiencia le permite anticipar conflictos y gestionar la tensión antes de que escale.
De cara al Mundial de 2026, su designación no es casual. Representa la confianza de las instituciones arbitrales en un perfil experimentado, habituado a la presión y con recorrido internacional. En un torneo donde cada decisión puede cambiar la historia, la figura del árbitro adquiere un protagonismo silencioso pero determinante. Hernández Hernández llega a esta cita con el bagaje suficiente para asumir ese papel.
Su presencia en el campeonato no solo es un reconocimiento individual, sino también un reflejo del peso del arbitraje español en la escena global. En un deporte donde la atención suele centrarse en los jugadores, figuras como la suya recuerdan que el equilibrio del juego depende, en gran medida, de quienes lo regulan. Y en ese equilibrio, Alejandro Hernández Hernández se ha ganado, con el paso de los años, un lugar indiscutible.
Brasil – Haití
Alejandro Hernández Hernández debutará en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá dirigiendo este próximo viernes 19 de junio el duelo del Grupo C entre las selecciones de Brasil y Haití, según confirmó este martes la FIFA. De este modo, el árbitro canario, de 43 años, nacido en Lanzarote e internacional desde 2014, hará su debut en una gran cita internacional de selecciones, aunque ya ejerció de cuarto colegiado en el duelo entre Escocia y Haití del pasado sábado.
En este caso, será el principal responsable y estará acompañado en el terreno de juego del Lincoln Financial Field de la ciudad estadounidense de Philadelphia, acompañado en las bandas por José Enrique Naranjo y Diego Sánchez, mientras que el cuarto árbitro será el suizo Sandro Schaerer.
José Enrique Naranjo
José Enrique Naranjo completa el equipo arbitral español designado para el Mundial de 2026 como asistente, un rol que exige precisión, concentración y una comprensión profunda del juego que va mucho más allá de lo visible. Su presencia en una cita de esta magnitud es el resultado de una trayectoria sólida, construida desde la discreción y el rigor, dos cualidades que definen a los mejores especialistas en su posición.
Diego Sánchez
Diego Sánchez representa ese perfil silencioso pero imprescindible dentro del engranaje arbitral: el del asistente que, lejos del protagonismo del árbitro principal, sostiene con precisión milimétrica decisiones que pueden cambiar el rumbo de un partido. Su designación como asistente para el Mundial de 2026 no responde al azar, sino a una trayectoria construida desde la constancia, la fiabilidad y una especialización cada vez más valorada en el fútbol moderno.
