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Economía

Cristina Ruiz abandona Indra y allana el camino para que Murtra asuma poderes ejecutivos

A esta dimisión podría sumarse la de Ignacio Mataix, CEO del área de defensa de Indra, que no mantiene una buena relación con el actual presidente no ejecutivo

Cristina Ruiz abandona Indra y allana el camino para que Murtra asuma poderes ejecutivos

Sede de Indra, en una imagen de archivo. | AGENCIAS

Cristina Ruiz, hasta ahora CEO del área tecnológica (Minsait) de Indra, ha presentado este jueves su dimisión a la compañía y el consejo de administración reunido de urgencia ha designado a Luis Abril, hasta ahora responsable de Energía, Industria, Consumo y Soluciones de Gestión Empresarial, se postula como el principal candidato.

A esta dimisión podría sumarse en las próximas semanas la de Ignacio Mataix, CEO del área de defensa de Indra, que tampoco mantiene una buena relación con el actual presidente no ejecutivo, Marc Murtra. En cualquier caso, estos movimientos allanan el camino para que antes del verano Murtra asuma como presidente ejecutivo.

Como ha informado El Independiente y ha confirmado este diario, la entrega de poderes ejecutivos a Murtra es solo cuestión de semanas, como parte del plan del Gobierno en la compañía, calificada como estratégica, y en la que el Estado se prepara para tomar el 28% de su capital a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Compra de la SEPI

La compra del 10% de la sociedad -hasta llegar al 28%- se hará precisamente en las próximas semanas y ya con Murtra con plenos poderes de control ejecutivo de la compañía. Con estos dos movimientos el Gobierno se asegura el control de la empresa tecnológica y de defensa, comienza a acabar con la disidencia en el consejo de administración y en el equipo directivo y allana el camino para operaciones estratégicas como la compra de la vasca ITP.

En mayo del año pasado Marc Murtra sustituyó a Fernando Abril Martorell generando un verdadero terremoto en el consejo de administración. Una rebelión que solo pudo ser aplacada porque el Gobierno accedió a que el máximo órgano de gobierno de Indra nombrara a dos consejeros delegados con carácter solidario arrebatándole a Murtra los poderes ejecutivos que tuvo su antecesor.

De esta manera, Ignacio Mataix y Cristina Ruiz, fueron nombrados responsables de las divisiones de Transporte y Defensa y Minsait, respectivamente. Sin embargo, la coexistencia no fue fácil ya que los dos directivos eran personal de confianza de Martorell y de los accionistas que seguían sin fiarse del nuevo presidente.

‘Operación limpieza’

Para aplacar esta disidencia Moncloa activó la ‘operación limpieza‘. El primer paso fue anunciar la compra de las acciones a través de la SEPI y próximamente se consumará el control de Murtra con una presidencia fuerte en detrimento de los hasta ahora CEO: Ignacio Mataix y Cristina Ruiz. Esto ha supuesto la salida de Ruiz y podría acelerar la de Mataix.

Lo siguiente será activar la compra de las acciones a través de la SEPI y tomar el control del consejo de administración con uno o dos sillones más y así diluir el peso de los accionistas rebeldes que llevan un año frenando el plan estratégico del Gobierno. Esto no supondría reducir los consejeros, pero sí aumentar el número de representantes de la SEPI y dejar en minoría a los independientes y representantes de los fondos de inversión.

El Ejecutivo anunció un aumento en el capital de hasta el 28%, con lo que tendrá manos libres para decir el futuro de la empresa que considera estratégica para el sector aeronáutico y de defensa. El Gobierno es -a través del Ministerio de Defensa- el principal cliente de Indra y con este movimiento intenta unificar los intereses de la cotizada con los estratégicos del Estado español, aunque esto suponga un desembolso de entre 150 y 160 millones de euros. 

Accionistas de Indra

El 22 de febrero el Consejo de Ministros autorizó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a crecer hasta el 28% en el capital de Indra. Esto supone que la sociedad pública comprará aproximadamente un 10% adicional de la tecnológica española, de la que ya es accionista de referencia con el 18%. «Mueve a dicha decisión el propósito de dotar a Indra de una estabilidad accionarial y un apoyo eficaz para que pueda llevar a cabo con éxito los compromisos asumidos», dijo la SEPI.

Los otros accionistas de la compañía son Fidelity (14%), Deutsche Bank (5%), Sapa Placencia (5%), Norges Bank (3,6%), T. Rowe (3,1%) y Santander Asset management (3%). Los primeros han intensificado las compras de acciones tras el anuncio del Gobierno de aumentar su presencia en el capital.

Un movimiento que el mercado atribuyó a una manera de aprovechar el potencial de revalorización de la tecnológica en bolsa, pero que otras fuentes consultadas por este medio consideran que es un «mensaje» al Gobierno en su intento de controlar la compañía.

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