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Economía

Las reservas a corto plazo y la suspensión de la huelga dan una tregua a las gasolineras

El sector respira pese a la incertidumbre al despejar el conflicto laboral y contar con combustible para los próximos días

Las reservas a corto plazo y la suspensión de la huelga dan una tregua a las gasolineras

Una gasolinera de Madrid el pasado 3 de marzo. | EP

El sector energético es por ahora el que sufre el mayor impacto de la guerra de Irán por la reducción de oferta y aumento de precios que implica el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, dos elementos permiten a las cadenas de gasolineras respirar más tranquilas, por ahora: la suspensión de una huelga que amenazaba con complicar aún más el puente de mayo tras alcanzarse un acuerdo que aplaca el conflicto laboral y la existencia de reservas de combustible, que alejan el escenario de un desabastecimiento en el horizonte inmediato.

Los sindicatos han celebrado el «acuerdo histórico» que renueva el convenio sectorial, bloqueado desde hace dos años. CCOO Industria y UGT FICA han desconvocado el paro laboral tras aprobarse un incremento salarial retroactivo del 3,4% para 2025, otro del 2% para 2026 y un 2% para 2027. Marcos Moure, presidente ejecutivo del grupo Moure, considera que la demanda de los trabajadores era «razonable» teniendo en cuenta el alza de precios de los últimos años, aunque para ello había que «ajustar partidas», de modo que «todas las partes» tenían posiciones que cabe «entender».

Cree que el aumento era asumible y, antes de este conflicto, su compañía —a cargo de gestionar la red de gasolineras Autonetoil— subió los sueldos a su plantilla un 2,8% en 2025 y un 3% en 2026. El entendimiento permite llegar al 1 de mayo sin «más repercusiones» que las derivadas del conflicto en Oriente Próximo y otorga tranquilidad en un sector que ya se ha encontrado con «suficientes líos externos» ajenos a la gestión empresarial. Con la crisis laboral resuelta, las empresas pueden centrarse ahora en afrontar la compleja situación de la logística de los hidrocarburos en un país que —aun con una alta generación eléctrica por vías renovables— es netamente importador de crudo y, por tanto, no es autosuficiente para abastecer su demanda, sino que depende de proveedores exteriores.

Según Moure, las estaciones de servicio en España tienen acceso a reservas suficientes para los próximos días, de modo que no hay temor a un eventual desabastecimiento «a muy corto plazo». Aunque admite que la situación a medio plazo es más incierta, se muestra optimista. «Es complicado hacer augurios hoy en día; yo quiero pensar que la escasez no va a llegar porque hay suficientes mecanismos para poder hacer que no llegue a pasar», señala, y alerta de que este escenario sería una «hecatombe». «Si el transporte se limita, el problema sería muy grave. Han de buscar manera de evitarlo», manifiesta, apelando a la «capacidad de las Administraciones y las empresas refineras», que «tienen reservas y puede influir que tengas la capacidad de llevarlo al límite para que no pueda pasar». «No debería pasar».

Por su parte, Giorgio Semenzato, consejero delegado de Finizens, cree que las preocupaciones acerca de un posible desabastecimiento de gasolina «son legítimas», puesto que «el 20% del petróleo del mundo y del gas, más todavía», pasan por Ormuz, pero apostilla que «en comparación con crisis energéticas anteriores, el mundo ha cambiado, está muy interconectado, depende menos del petróleo, hay mucha más diversificación en las fuentes de energía. Estados Unidos no es importador, sino que ya es exportador».

Aun así, el directivo de esta compañía de inversión señala que la escalada en la crisis energética «es un riesgo claro» y «sería ingenuo pensar que si se postergase de forma indefinida una situación de ese estilo, no habría ningún riesgo». El ejecutivo financiero detalla que los mercados descuentan que la guerra no va a durar, aunque «acertar lo que va a pasar en el corto plazo es, a nivel estadístico, prácticamente imposible».

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