El importe de las hipotecas sobre suelo rústico se dispara un 77% mientras cae la vivienda
El campo ya no es solo tierra: se está convirtiendo en uno de los nuevos activos estrella de inversión

Imagen del Valle de Arán. | Sergi Reboredo (EP)
El mercado hipotecario español empieza a mostrar una anomalía cada vez más evidente: mientras la vivienda tradicional pierde fuelle, el crédito para comprar suelo rústico vive un auténtico boom. El capital prestado para hipotecas sobre fincas rústicas alcanzó en marzo los 327,9 millones de euros, casi el doble que hace un año, según los últimos datos del INE analizados por Cocampo. El fenómeno no responde solo a un aumento de operaciones, sino sobre todo al tamaño de las inversiones que llegan al campo. «Lo que estamos viendo no es solo un repunte puntual de la financiación, sino la confirmación de que el suelo rústico está ganando peso como activo de inversión», afirma Regino Coca, fundador y CEO de Cocampo, una plataforma especializada en venta de este tipo de activos.
En total, se firmaron 1.072 hipotecas sobre suelo rústico, un 9,5% más interanual. Sin embargo, el dinero movilizado creció mucho más rápido: un 77,1%. El importe medio por préstamo se elevó hasta los 305.874 euros, frente a los cerca de 189.000 euros registrados hace un año. Detrás de este movimiento, el sector identifica un cambio progresivo en el destino del capital inmobiliario en España. La escalada del precio de la vivienda, la falta de oferta y la incertidumbre regulatoria están empujando parte de la inversión hacia activos rurales, tanto productivos como patrimoniales.
«Muchas familias con capacidad de ahorro están mirando al campo como una alternativa más defensiva frente a un entorno de incertidumbre política, tensiones geopolíticas, volatilidad financiera e inflación, además de los precios elevados de la vivienda urbana y los riesgos regulatorios asociados a la inversión residencial», apunta Coca en declaraciones a THE OBJECTIVE. El auge del crédito rural coincide además con las primeras señales de agotamiento del mercado residencial urbano. Según la Estadística de Transmisiones de Derechos de la Propiedad del INE, la compraventa de viviendas cayó un 2,2% en marzo respecto al mismo mes de 2025, encadenando varios meses de desaceleración. Frente a ello, las operaciones sobre fincas rústicas crecieron un 4,3%.
La vivienda se modera
Los últimos datos notariales apuntan en la misma dirección. En marzo se realizaron 65.725 compraventas de viviendas, un 4,7% menos interanual, mientras que las nuevas hipotecas apenas crecieron un 0,3%, reflejando un mercado mucho más frío que hace un año. Aun así, el dinero prestado para comprar vivienda sigue aumentando por el encarecimiento de los inmuebles. El importe medio de las hipotecas sobre vivienda alcanzó los 174.132 euros, un 10,1% más, según el INE, en un contexto en el que el precio medio de la vivienda sigue marcando máximos.
«Estamos en una situación compleja de mercado. El déficit de oferta es derivado de un aumento de población y porque la construcción no ha ido al mismo ritmo», apunta Montserrat Junyent, presidenta del Coapi de Barcelona y de la Asociación de Agentes Inmobiliarios de Catalunya (AIC). El problema, a su juicio, es que no se están tomando las medidas políticas adecuadas. «Todos tenemos los datos del mercado, pero hay que leerlos de una forma correcta y tienen que servir para diseñar políticas de vivienda que den respuesta a esos datos», comenta a este diario. Sin embargo, «una lectura incorrecta de esos datos supone un diseño de políticas que no responden realmente a las necesidades, como en Cataluña».
Por otro lado, Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de las patronales Fadei (España) y Amadei (Comunidad de Madrid), pone el foco en aligerar las licencias para construir con mayor celeridad y centrarse en la vivienda de segunda mano. «Hay mucha en stock, construir vivienda es algo más a medio-largo plazo, cojamos la vivienda de segunda mano y hagamos grandes planes de comercialización y rehabilitación», recomienda.
Refugio en el rural
La Comunidad Valenciana concentró buena parte del fenómeno y absorbió cerca del 37% de todo el capital prestado para suelo rústico en España durante marzo: más de 120 millones de euros financiados. El sector atribuye parte de este auge a operaciones de mayor tamaño vinculadas tanto a inversión agrícola como a compras patrimoniales y proyectos de modernización tras la dana.
El perfil que más está empujando, según apunta Cocampo, es el de familias con ahorro que buscan una finca de recreo, patrimonio tangible y calidad de vida. Junto a ellas siguen presentes los compradores tradicionales, como ganaderos que, tras años muy difíciles, están aprovechando el buen momento de los precios de la carne para crecer. También agricultores que necesitan ganar dimensión para ser más competitivos. «La diferencia frente a otros ciclos es que el comprador familiar ha ganado mucho peso y eso está cambiando la profundidad del mercado», apunta el fundador de Cocampo.
