La gestora de inversión británica QRT entra en el capital de Repsol tras su vuelta a Venezuela
Se hace con el 2% del capital de la petrolera en un momento donde también hay tensión por la guerra de Irán

Una gasolinera de Repsol. | EP
La gestora de inversión británica, QRT (Qube Research & Technologies Limited), ha entrado con una participación minoritaria en el capital de Repsol en plena tensión en Irán, según los registros de la Comisión Nacional de los Mercados y Valores (CNMV) consultados por THE OBJECTIVE. La gestora con sede en Londres llevó a cabo esta operación el pasado 22 de abril a través de dos vehículos inversores que se han hecho con el 1% del capital cada una.
La acción de Repsol ha comenzado a seducir a los inversores. Algo que se puede comprobar si se observa cómo ha evolucionado su cotización desde finales de enero —cuando estaba alrededor de los 15 euros— a su situación actual: por encima de los 21 euros. Un escenario que ha provocado un giro en el histórico de la petrolera en los últimos años en Bolsa, donde la acción llegó a estar estancada con valores que incluso llegaron a su punto más bajo hace casi un año, cuando se situó en los 9,5 euros.
En ese contexto irrumpe QRT, una gestora que suele entrar en las compañías con un objetivo centrado en el trading más que en convertirse en un inversor estratégico. Por otro lado, en el capital de la petrolera también se encuentra el fondo de inversión BlackRock, el principal accionista de la empresa con el 7,1% del capital, y, por último, Bank of America, que tiene el 3,1%. El resto del accionariado se distribuye en el free float (capital flotante).
Regreso a Venezuela
Hace unos días, se hizo oficial que Repsol había acordado recuperar el control de sus operaciones petroleras con el Gobierno de Venezuela. En el pacto se incluye un sistema de pago garantizado que evitará problemas pasados, como aquellos en los que Caracas no pagó a la compañía española, lo que significa un paso más en dicha normalización con el país. De hecho, el pasado mes de febrero, la empresa ya trajo un petrolero —con 148.000 toneladas de crudo— procedente del país caribeño, como así se puede observar en las estadísticas oficiales.
En 2023, Repsol firmó un pacto con Venezuela para continuar operando sus instalaciones en el país, que expiró cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, revocó la licencia de Repsol y otras empresas occidentales para operar en Venezuela el año pasado. Pero el escenario cambió por completo en el inicio de 2026, tras la captura de Nicolás Maduro. Desde entonces, la empresa española aspira a ser la segunda petrolera de Venezuela, solo después de la norteamericana Chevron, tras echar Trump a las empresas de Rusia y China, como así admitió el propio CEO Josu Jon Imaz.
Guerra de Irán
Paralelamente, la guerra de Irán agita los mercados del petróleo y, por ende, el valor de Repsol. El pasado 8 de abril y tras la bajada de los precios del petróleo a menos de 100 dólares el barril por el alto el fuego de dos semanas acordado por EEUU e Irán, las acciones de Repsol se dejaron casi un 9% al abrir la Bolsa.
Semanas después, el pasado 20 de abril, Repsol subió casi un 3% al calor del alza de los precios del petróleo, que rozaba los 96 dólares en una jornada marcada por otra nueva escalada del conflicto iraní y el recrudecimiento de los problemas en el estrecho de Ormuz debido al ataque y captura, por parte de EEUU, de un carguero iraní de gran tonelaje en el golfo de Omán.
La tensión continúa en la zona después del comienzo de la guerra a finales de febrero y la muerte de la cúpula del régimen de los ayatolás. El pesimismo parece inundar al sector económico, que empieza a filtrar que faltará combustible pronto. El pasado miércoles, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que existe la posibilidad de retomar el próximo viernes las negociaciones con el Gobierno de Irán en Pakistán después de que se prorrogara el alto el fuego de forma indefinida.
