Goldman alcanza el 4% en Repsol por primera vez en cuatro años tras la crisis de Ormuz
El banco de inversión aumentó un 1,5% su participación en el capital de la petrolera el pasado 26 de junio

El presidente Antonio Brufau y el CEO Josu Jon Imaz. | EP
El banco de inversión Goldman Sachs ha alcanzado el 4% del capital social en Repsol por primera vez en cuatro años. En el mes de junio, la compañía norteamericana ha llevado a cabo varios movimientos accionariales dentro de la empresa. Según los datos de la Comisión Nacional de los Mercados de Valores (CNMV), el 22 de junio la entidad financiera aumentó su participación del 1,7% al 3%; dos días después, redujo su posición al 2,5%. Finalmente, el pasado 26 de junio volvió a aumentar su posición en el capital de la empresa, superando el 4%.
Este movimiento le refuerza como el segundo accionista de la petrolera, solo por detrás de BlackRock (que tiene el 7,1% del capital). A diferencia de Goldman, ha mantenido una presencia más estable en el capital de Repsol, con dos movimientos puntuales en 2025, uno en 2024 y varios en 2022. El tercer accionista insignia (supera el 1%) de la petrolera es Bank of America, que tiene en la actualidad un 3,1% y que en junio también ha sacudido el capital de la empresa. La última vez que Goldman superó el 4% fue el 12 de julio de 2022, cuando tenía el 5,6% del capital.
El movimiento de capital de Goldman Sachs se da después de que el pasado 17 de junio Estados Unidos e Irán firmaran un memorando de entendimiento de 14 puntos por el que se reabrió el Estrecho de Ormuz al tráfico. Pese al acuerdo, ha vuelto a haber bombardeos en la zona. Sin embargo, hace unos días –y según informó Reuters– acordaron detener las hostilidades en el Golfo y reanudar las conversaciones sobre su disputa por el estrecho.
Paralelamente, este aumento de las acciones se da después de que en mayo la junta general ordinaria de Repsol acordase distribuir 1,051 euros brutos por acción de dividendo en efectivo en 2026, un 7,8% más que en 2025, incluyendo los 0,50 euros abonados en enero de 2026. El 8 de julio es la fecha señalada para cobrar ese dividendo, aunque, según informó la petrolera a la CNMV, el próximo 3 de julio será el último día de negociación de las acciones de Repsol con derecho a percibir el dividendo.
Por otro lado, la gestora de inversión británica, QRT (Qube Research & Technologies Limited), irrumpió con una participación minoritaria en el capital de Repsol el pasado 22 de abril a través de dos vehículos inversores que se han hecho con el 1% del capital cada una. La operación tuvo lugar en plena tensión en Irán, aunque a los pocos días bajó la participación de ambos vehículos por debajo del 1%. QRT es una gestora que suele entrar en las compañías con un objetivo centrado en el trading más que en convertirse en un inversor estratégico.
Repsol está llevando a cabo movimientos corporativos en los principales puntos calientes del tablero geopolítico. De esta forma, no solo está pendiente de lo que ocurre en Ormuz, sino también en el otro lado: Venezuela. Allí firmó recientemente un acuerdo con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y con la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDSVA) para «analizar la posibilidad de desarrollar una nueva zona» petrolífera en el área Horcón, al sureste del lago Maracaibo. El trato se suscribió en Caracas (Venezuela) en una reunión entre el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, y el director general de exploración y producción, Francisco Gea, con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, la ministra de Hidrocarburos, Paula Henao, y el presidente de PDVSA, Héctor Obregón.
Una medida de la UE que preocupa
El 24 de junio, Estados Unidos, Qatar, Nigeria y Argelia firmaron una histórica carta donde advirtieron de que las propuestas de regulación del metano de la Unión Europea (UE) podrían interrumpir el suministro de petróleo y gas de Europa. Alemania está presionando para que la UE suspenda la medida. Esta afecta a las obligaciones de los importadores de petróleo y de gas en materia de reporte y verificación de las emisiones de metano de la producción que se importe. Si el importador no lo hace, está sujeto a graves multas.
Existe cierto consenso en el sector petrolero en reducir las emisiones de metano. De hecho, coincide con el compromiso marcado para ir reduciendo este gas de efecto invernadero. No obstante, las fuentes consultadas señalan que esta normativa es «imposible» de cumplir. Hace unos días, la asociación AICE –que reúne a los cinco gigantes petroleros en España– advirtió de que la aplicación del Reglamento del Metano «podía comprometer la seguridad de suministro y la competitividad de la industria».
Por último, la Cátedra Fundación Repsol de la Universidad Rovira i Virgili y la Plataforma Tecnológica del CO2 organizan este miércoles un seminario web para analizar cómo preservar la señal de precio del carbono y mantener la ambición climática, al tiempo que se evita que la regulación acelere la pérdida de actividad industrial en Europa frente a otras regiones con menores costes energéticos y regulatorios.
