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Telecomunicaciones

Orange lanza Cyberdefense en España: el gigante que reta a Telefónica en ciberseguridad

La compañía, que ya opera en Francia, aterriza ahora en el mercado español para dar servicio a sectores críticos

Orange lanza Cyberdefense en España: el gigante que reta a Telefónica en ciberseguridad

Logotipo de MasOrange.

El grupo francés Orange (propietario de la marca MasOrange) ha lanzado en España Orange Cyberdefense, su división de ciberseguridad a través de la que ofrece este tipo de servicios a corporaciones de pequeño, mediano y gran tamaño, además de administraciones públicas. Las que fuentes oficiales del operador español han declinado hacer declaraciones.

La noticia, confirmada a través de fuentes del sector de total solvencia, supone la expansión de Orange en nuestro país en un sector en el que, en el caso de los operadores de telecomunicaciones, su rival directo es Telefónica, quien ofrece estos servicios a través de su división Telefónica Tech, en la que se concentran las áreas de ciberseguridad, IA, IoT, Big Data y la nube (Cloud).

En el caso de la matriz francesa de esta división, su negocio es la protección de infraestructuras, entre las que se encuentran las críticas, como hospitales, bancos, sector defensa o compañías energéticas, con extensión a los servicios ofrecidos en la nube. Cyberdefense también se centra en el mercado de las pequeñas y medianas empresas, terreno para el que también trabaja el operador español. Mientras Telefónica tiene una huella muy fuerte en Latinoamérica y España, Orange Cyberdefense se posiciona como uno de los «campeones europeos de la ciberseguridad», apelando a la soberanía de datos del viejo continente.

«Orange Cyberdefense puede brindar soporte a los fabricantes en todas las fases de los proyectos de seguridad: desde la identificación de sus debilidades o prioridades hasta la implementación de soluciones técnicas y la monitorización de sus sistemas industriales», detalla en la web la matriz gala.

Su aterrizaje en España se produce en un momento crítico en el ámbito de la seguridad, con las grandes y medianas corporaciones reforzando sus sistemas defensivos cibernéticos por el incremento exponencial de las amenazas. No se puede pasar por alto que España uno de los países más ciberatacados del mundo.

El escenario geopolítico

La geopolítica mundial en 2026 ha dejado de librarse únicamente en el campo de batalla tradicional; ahora, los bits y los ataques de denegación de servicio (DDoS) pueden ser tan peligrosos como los misiles. La prolongada guerra de Ucrania y la reciente escalada de tensión en el Estrecho de Ormuz han provocado un incremento sin precedentes en la actividad cibernética hostil, transformando la infraestructura crítica en el principal campo de batalla.

Según los últimos informes del Foro Económico Mundial (WEF) y de firmas de inteligencia en ciberseguridad, los ciberataques motivados por factores geopolíticos han experimentado un repunte crítico este año. La guerra en Ucrania ha servido como un laboratorio de «guerra híbrida». La mayoría de las organizaciones globales (en torno a un 65%) ya contabilizan estas amenazas en sus estrategias de riesgo.

El punto de ebullición actual se sitúa en Ormuz. Tras la escalada de conflictos en Oriente Medio a principios de 2026, los incidentes de ciberseguridad en la región se han disparado un 130%, de acuerdo con datos de IT Digital Security. Los ataques no solo buscan el espionaje, tanto industrial como institucional, sino el sabotaje directo de la cadena de suministro. En torno a un 40% de las empresas de logística dependen de los cables submarinos.

Para el sector privado, este entorno de inestabilidad no es solo una preocupación logística, sino un drenaje financiero de grandes dimensiones. El cibercrimen se ha convertido en una economía independiente que, según estimaciones de IBM y Statista, ha alcanzado un coste global de 10,5 billones de dólares (a finales de 2025 y principios de 2026). El cibercrimen es ya un lastre sistémico para la economía global; su coste anual supera el PIB de casi todos los países del mundo, excepto Estados Unidos y China.

Según el Informe del Coste de una Brecha de Datos 2025 elaborado por IBM, aunque el promedio global se sitúa en 4,44 millones de dólares por incidente, en sectores estratégicos como la salud o la energía las pérdidas pueden escalar hasta los 10 millones.

Los vectores de ataque cambian al ritmo que lo hace la tecnología. El uso de «Shadow AI» (IA no supervisada) por parte de empleados y atacantes ha añadido un sobrecoste de 670.000 dólares por ataque debido a la sofisticación de los vectores de entrada, como el phishing generado mediante el uso de inteligencia artificial.

Por otra parte, a pesar de que cada vez son menos las empresas que ceden al chantaje (tan solo el 23% pagó rescates en el último trimestre de 2025), el coste de recuperación y el tiempo de inactividad de las corporaciones sitúan el impacto medio de un incidente en el caso de ransomware (secuestro de los sistemas de almacenamiento de los ordenadores) en 5,08 millones de dólares.

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