Telefónica se planta y congela la compra de Vodafone por su alto precio
Zegona mantiene inamovible su precio en 8.000 millones ante el que es su único comprador potencial en España

Marc Murtra, presidente de Telefónica.
La operación de compra de Vodafone España por parte de Telefónica ha encallado. El operador presidido por Marc Murtra no está dispuesto a adquirir la compañía de telecomunicaciones del grupo inversor inglés Zegona por 8.000 millones de euros —es lo que pide su dirección—, una valoración estimada sobre la base de sus cifras económicas —ingresos y deuda— y la prima del 30% sobre la capitalización.
Las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE aseguran a este diario que las conversaciones no avanzan y que Telefónica ha abandonado como prioridad la operación. Vodafone España se muestra, de momento, poco flexible a mejorar la oferta. Un escenario clásico en los tira y afloja de este tipo de negociaciones. Las fuentes oficiales de Telefónica y Vodafone consultadas por este diario han declinado hacer declaraciones al respecto de esta información.
En nuestro país, Telefónica es el único operador con músculo para adquirir Vodafone España. Con el Grupo Orange fusionado ya con MásMóvil (MasOrange) y primer operador por número de clientes —que no por facturación, en el que Telefónica sigue siendo el líder—, y Digi preparando su salida a bolsa, el cierre en banda de la compañía española choca frontalmente con la línea de actuación de Zegona.
El grupo británico se rige por la máxima buy-fix-sell (comprar, arreglar y vender). Es decir, adquiere compañías, las afina y hace rentables, y las vende. Y lo hace de la forma más rápida posible para generar cuanto antes valor para sus accionistas. En este caso, con la operación enquistada, no cumplirá con su leitmotiv.
Sobre todo si se toma como referencia la llegada de José Miguel García a la dirección de Vodafone España, que cumplirá dos años al frente del timón el próximo mes de junio. Designado por el fondo Zegona tras completar la adquisición de la filial española del operador por 5.000 millones de euros, García asumió el reto de transformar una compañía que, pese a su histórico peso en el sector, sufría una evidente pérdida de tracción comercial y rentabilidad.
La estrategia desplegada por el ejecutivo —conocido en el sector por su capacidad para revitalizar operadores, como demostró anteriormente en Euskaltel— se ha centrado en un plan de choque bajo las premisas de eficiencia y sistematización. Bajo su mandato, la compañía ha aplicado una nutrida batería de medidas de eficiencia orientadas a optimizar la estructura operativa, reducir los tiempos de respuesta y profesionalizar los procesos internos. La primera decisión que tomó fue reducir la plantilla en un 27%, hasta los en torno a 2.400 empleados actuales.
Además, ha rediseñado al completo el porfolio comercial, al apostar por una oferta más simplificada y modulable y mediante el impulso de la marca low-cost del grupo, Lowi, como palanca clave para la captación de clientes. Esta reorientación, acompañada de una reorganización de los canales de venta y una menor dependencia de ofertas promocionales agresivas, ha buscado elevar el valor medio del cliente y mejorar la sostenibilidad del negocio.
A García solo le queda cerrar la operación
Vodafone España ha logrado estabilizar su base de clientes, reduciendo significativamente la tasa de abandono (churn) y aumentando la generación de caja operativa. Un indicador revelador de esta transformación es la mejora en la experiencia del usuario: las reclamaciones oficiales ante la administración se han reducido a la mitad en menos de un año, un dato que la dirección atribuye al nuevo foco puesto en la calidad de servicio y la atención al cliente.
En números, a cierre del ejercicio de 2025, la compañía reportó un flujo de caja operativo (ebitda menos inversiones o capex) de 586 millones de euros. Esta cifra representa ya el 22% de los ingresos totales, situando a Vodafone en el camino de cumplir su objetivo de superar de forma estable el 21% de margen de caja operativa.
La tarea encomendada a José Miguel García ya ha sido concluida. Solo queda la guinda del pastel, que no es otra que la venta de la compañía, fin último de su llegada a la dirección de Vodafone España. Las fuentes consultadas por este diario alertan de que el encallamiento en la misma se extenderá durante varios meses. Telefónica no tiene prisa. Por primera vez en mucho tiempo, roba clientes a su competencia mes a mes y ha reducido la fuga de clientes a mínimos históricos. Sin embargo, en el caso de que el buen desempeño en los parqués siga favoreciendo a Vodafone, esta última tendrá más poder para sacar tajada.
